Es una tarde soleada y ventosa en Buenos Aires y Kim Il-Jung llega a un espacio de coworking del microcentro porteño donde funciona la flamante oficina argentina de KOCCA, la Agencia de Contenidos Creativos de Corea. Esta oficina, igualmente – y según se aclarará horas más tarde durante el evento de apertura oficial, para el cual Kim ha venido especialmente- es temporal. KOCCA ha decidido pisar fuerte en Argentina y por ello está buscando, mientras tanto, otro espacio permanente.
Creada como agencia gubernamental en mayo de 2009 por la unión de diversas organizaciones como Korean Broadcasting Institute, Korea Game Agency y Korea Culture & Content Agency, KOCCA se encarga de apoyar proyectos ligados a videojuegos, animación, webtoons, música, televisión, moda y contenidos de empresas tecnológicas emergentes, entre otras funciones relacionadas a la propiedad intelectual, formación de talentos e investigación y desarrollo. No se trata de la típica industria representada por celulares Samsung o autos Hyundai. ¿Cómo es que algo tan específico llega para instalarse en nuestro país?
“Hace 30 años atrás, los programas de televisión coreanos ya estaban de moda en Asia, pero desde hace cinco años son del gusto de todo el mundo, incluyendo norteamericanos, europeos y hasta Medio Oriente. Creo que esta nueva tendencia es gracias a Internet y la telefonía celular, y el rol de YouTube y plataformas como Netflix”, explica Kim, quien también se desempeñó como productor del canal estatal coreano KBS y director de la oficina de KOCCA de Los Ángeles. “El Covid-19 implicó un gran impacto en los contenidos coreanos porque la gente permanecía en sus casas y consumía más productos televisivos. Por ello, Netflix ha sido uno de los canales que más difusión ha logrado”.
A lo largo de la entrevista, Kim continúa remarcando el gran cambio acontecido por el ingreso de las plataformas bajo demanda a la dinámica de la industria: “Hace algunos años, en Corea no había shows como Squid Game (NdA: “El Juego del Calamar”, gran éxito en Netflix) porque muchas producciones se hacían para canales como KBS o MBC. Pero esto implicaba limitaciones, por ejemplo, en la duración de los programas o el tipo de contenidos que se podían mostrar. Con las plataformas ya no existen esos límites. Las compañías productoras tienen más libertad para escribir los shows, y esto es parte de las nuevas tendencias”.

A partir de la popularidad de estos productos, la gente comenzó a interesarse por otros temas como la gastronomía y el estilo de vida coreano. Universidades alrededor del mundo comenzaron a ofrecer cursos de idioma coreano, y el interés por viajar a Corea aumentó. Pero no siempre fue así. Hace poco más de 70 años, la península coreana se vio envuelta en un trágico conflicto bélico que la terminó dividiendo en norte y sur. Durante años, “Corea” parecía ser sinónimo de guerra, pobreza o hambrunas.
“Cuando era joven, me preguntaban de dónde era y yo decía que “de Corea”. La pregunta que seguía era “¿Del norte?”. Incluso cuando comencé mi carrera en 1997 y yo le preguntaba a la gente qué pensaba de Corea decían “Guerra de Corea”, “Corea del Norte”, “Pyongyang”, “Kim Jong-Il”. Esa era la principal imagen de Corea”, rememora Kim. “Pero ahora no. Ahora se habla de BTS y Black Pink, de Squid Game y de la película Parasite. Así que es un gran cambio”. Y esos cambios van más allá de la música y la televisión, los principales productos de exportación. “La gente también menciona las marcas Samsung, Hyundai y Kia. Reconocen a deportistas como Son Heung-min, el jugador de fútbol coreano que juega en Inglaterra. Hace poco leí una encuesta en un periódico que preguntaba a los lectores cuál era el lugar que deseaban visitar próximamente, y Seúl aparecía entre los primeros puestos como una ciudad muy cool. Corea ahora es considerada alegre, activa, dinámica y trabajadora. Creo que los contenidos coreanos son uno de los principales motivos de este cambio, porque reflejan la verdadera vida en la Corea de hoy”, explica.
En 2012, el mundo se revolucionó con Gangnam Style de Psy. A pesar de ese fuerte impacto, Kim se inclina por enmarcar el caso como parte de un fenómeno aún aislado, en contraste con la masificación de contenidos coreanos que se percibe actualmente. “En 2013 fui a trabajar a Los Ángeles para la oficina de KOCCA. Comparado con lo que ocurría entonces, cuando una canción específica como Gangnam Style creaba un fenómeno, ahora hay mucho más contenido para disfrutar. Y además, hace 10 años, significaba el gusto de una minoría. Los fanáticos escondían su gusto por el K-pop y no hablaban abiertamente del tema, se consideraba raro que te gustara algo coreano. Pero gracias a las plataformas como YouTube, la creatividad y el esfuerzo de los coreanos se hace más visible”.
‘Creatividad’ no es una palabra elegida al azar. Con el advenimiento de la democracia en los años 90 -luego de décadas de gobiernos autoritarios de posguerra-, el gobierno surcoreano se embarcó en un proceso desregulatorio que, entre otras cosas, permitió una gran inversión en infraestructura y talentos, convirtiéndose en la semilla del éxito de los contenidos y artistas coreanos modernos, como Bong Joon Ho – director de la aclamada Parasite – o incluso el reciente premio nobel de Literatura otorgado a Han Kang. En este sentido, Kim remarca que uno de los objetivos de KOCCA es brindar soporte especialmente a quienes dan sus primeros pasos en la industria cultural, reconociendo justamente que el gobierno “no puede crear los contenidos”.
“Todo productor o escritor exitosos comenzaron como novatos”, agrega. “Les damos la oportunidad de continuar escribiendo sus trabajos y pulir su talento sin tener que preocuparse por la parte financiera. Es un rol importante del gobierno: brindarles educación y ayudarlos a crecer”.
La ceremonia de apertura de la oficina local de KOCCA contó, además de Kim Il-Jung, con las palabras y presencia del director designado para Argentina, Park Seung Joon, así como también de Hwang Jini, reconocida influencer y presentadora coreana. La cantante argentina Ángela Leiva y Jung Ho-won, integrante de la banda de K-pop W24, ofrecieron un show al público. Entre los asistentes hubo medios especializados, autoridades y key players industria cultural local.


“Hace unos pocos días estuve en la apertura de la oficina de Ciudad de México, y en enero abriremos una oficina en Sao Paulo, Brasil. Finalizando el 2024 ya tendremos 25 oficinas en todo el mundo. Este año solamente, hemos abierto 10, incluyendo la de Argentina. Quizás el año que viene abramos una en Chile”, añadió Kim con entusiasmo. “América Latina es muy importante para nosotros. Corea en sí no tiene un gran mercado doméstico ya que cuenta con 50 millones de habitantes, pero es la puerta para que Argentina se acerque al mercado asiático, que tiene mucha población y cuya economía crece muy rápidamente. Esta población está ansiosa por disfrutar de nuevos contenidos culturales. Si los empresarios latinoamericanos están interesados, esperamos que recurran a Corea por nuestra experiencia de hacer negocios en Asia”.
Sin embargo, Kim enfatiza la importancia del ida y vuelta en la forma de hacer negocios en (y con) Asia, que no escapa a los productos culturales. “La cultura no es solo hacia un lado, sino que es hacia ambos lados. A veces pensamos a la industria solamente según productos, mercados, ventas y marketing, pero lo más importante es la cultura. El contenido es al mismo tiempo producto y cultura. El K-pop, por ejemplo, está compuesto de elementos de distintas partes del mundo, con distintos estilos y hasta miembros de diferentes países. Uno de los motivos del éxito del K-pop es su hibridez. Por ello, Argentina y México también son para nosotros la puerta de entrada a Latinoamérica. El propósito de abrir una oficina en Argentina no es venir a vender contenidos coreanos, sino buscar un mercado común y de cooperación entre ambos países para beneficio mutuo”.
Licenciada en Estudios Orientales (Universidad del Salvador). Especialista en Relaciones Públicas. Cuenta con una diplomatura superior en Educación, Imágenes y Medios (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Tiene una Maestría en Industrias Culturales, Política y Gestión (Universidad Nacional de Quilmes). Es profesora de la clase sobre Japón en la materia Procesos Interculturales, de la Maestría de Diversidad Cultural (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Imparte cursos de capacitación sobre historia, cultura y protocolo de China, Corea y Japón (Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco).








