Los Juegos Olímpicos de París enfrentarán una vez más a Japón y Argentina en fase de grupos de voleibol. Con este marco, Reporte Asia ofrece un artículo especial en tres entregas que busca desentrañar la popularidad del voleibol en Japón y su conexión con Argentina.
La primera parte de esta entrega está disponible aquí.
La segunda parte de esta entrega está disponible aquí.
Argentina y Japón, unidos por el voleibol
El capítulo final del manga Haikyū!! se publicó en julio del 2020, pero para entonces, la selección argentina de voleibol masculina (que se había adjudicado el bronce en Seúl 88) también había logrado renacer. Furudate parece haber tomado nota de ese resurgimiento, y uno de sus personajes se nacionalizó argentino. Las redes del club sanjuanino UPCN (el club que acogió a dicho personaje en la ficción) enloquecieron y hasta le dieron una bienvenida oficial. Finalmente, y haciendo honor inconsciente al voto de confianza del autor, Argentina se alzó con la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos celebrados en Tokio apenas un año después. Esta pequeña anécdota pasaría entonces a formar parte de la relación establecida, desde finales del siglo XIX, entre Argentina y Japón.
En 1898, la República Argentina y el entonces Imperio del Japón firmaron el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación que dio inicio a las relaciones formales entre ambos países. El año pasado se cumplieron 125 años de aquella firma, y para celebrarlo repasamos en una nota especial eventos que marcaron el inicio de la comunidad nikkei argentina y que reforzaron la relación diplomática. El imaginario local sobre el inmigrante japonés, alguna vez asociado casi exclusivamente a las tintorerías, afortunadamente se ha ampliado para entender las múltiples contribuciones de la comunidad en rubros tan variados como fábricas, floricultura y cafeterías (sin ir más lejos, la renombrada Esquina Homero Manzi de San Juan y Boedo ostentó, alguna vez y hace tiempo, el nombre “Café Nippon”). La comunidad nikkei también continuó el legado deportivo establecido por el Japón de antaño, y entre el béisbol y el fútbol, el vóley competitivo logró hacerse un lugar.
Un día de 1982, Alejandro Kishima de 11 años -y tercera generación nikkei- se encontró mirando impresionado el Campeonato Mundial de Voleibol que se llevaba a cabo en Buenos Aires. En aquella competencia, Argentina y Japón compartieron el mismo grupo en la fase inicial y lograron avanzar juntos. Al finalizar el torneo, Argentina había obtenido el tercer lugar y Japón el cuarto. Esos días quedaron grabados en la mente de Alejandro. “La forma de festejar de la selección argentina, y el hecho de que también estaba la selección de Japón, todo eso hizo a la visibilidad del deporte. Cuando era chico me acuerdo de juntarme en la casa de algún amigo para ver partidos de la selección de Japón, que no era algo tan fácil como ahora”, rememora.
Inició su camino en el deporte como atacante. “Pero cuando no crecí más, pasé a ser armador”, dice entre risas. El tema de la estatura vuelve a aflorar como una curiosidad (pero, recordemos, ya había sido abordada desde la época Meiji debido a la comparación constante con Occidente). “Yo siempre pensé, ¿por qué si somos petisos jugamos al vóley y no hacemos otra cosa? Pero creo que el vóley es el deporte de equipo por excelencia. Sí o sí, salvo que seas una bestia y hagas todos los puntos de saque, mínimo dos personas tienen que tocar la pelota siempre. Además, en Japón se resalta la parte solidaria, el trabajo en equipo, el respeto por el contrario”. Si bien los jugadores de la selección japonesa no destacan por su altura, han aprendido a sortear esa desventaja con el juego atractivo que captura la atención de los fans. Alejandro lo reconoce. “Para la colectividad, la forma de jugar de Japón es el súmmum, es lo que todos quisiéramos hacer. Porque es mucha defensa y ‘los enanos’ (NdA: “enanos” de 1,85m, considerada una estatura baja en el voleibol) saltan 1 metro cada uno y le pegan fuerte para abajo. Te levantan todas las pelotas. Hoy los chicos los ven y los conocen, y alguno tiene alguna camiseta que ha conseguido. Nos identificamos sin ninguna duda. A mí me gusta, pero siempre hincho por Argentina, por supuesto”.
Como tercera generación en el país, Alejandro rebosa de argentinidad. Tiene una trayectoria que lo confirma: jugó en las inferiores de Vélez, en el Club Estudiantil Porteño, 77 Futbol Club, Bomberitos de La Matanza y Banco Hipotecario. En el año 1991 dio los primeros pasos como entrenador, dirigiendo un equipo de la colectividad nikkei. Es uno de los principales referentes del deporte en la comunidad, a cargo de equipos que compiten en CONFRA, un equivalente a los juegos panamericanos dentro de la comunidad japonesa. Además, entrena grupos nikkei que juegan en ligas locales como Podio y ABAD.

nikkei y no nikkei (Foto cortesía de Alejandro Kishima).
“Desde hace un par de años, con Ishikawa y con Ran, todos los chicos y chicas están como locos. Yo creo en realidad que son mucho más cercanos a la selección argentina, pero nuestro segundo equipo es Japón. Sabemos que en el vóley Japón tiene chance de pelearle mano a mano a todos, algo que no pasa en todos los deportes”.
Un pequeño paréntesis. Al escuchar esto, reconfirmo que Emma de Indonesia no es la única que profesa su amor por Ishikawa. Sin embargo, una peculiaridad asoma en su perfil de Instagram. Publica periódicamente fotos y videos que resaltan específicamente la relación de amistad que une a Yuki Ishikawa con el central argentino Agustín Loser, hoy considerado uno de los mejores bloqueadores del mundo. “Conocí a Yuki y a Agu desde que se convirtieron en compañeros en Milano, en la temporada 2023/2024” (NdA: Powervolley Milano es unos de los equipos de la liga italiana, considerada “la NBA” del voleibol). “Yuki es un increíble atacante y Agu un monster block. Comparten un lazo especial, y esa es la razón por la que gente los considera el mejor dúo del voleibol”.

La amistad entre Ishikawa y Loser se convierte así en otro vínculo que acerca a Japón y Argentina, con el vóley como mediador. Y parece una amistad destinada a perdurar: ambos jugadores ya han sido fichados por Sir Safety Perugia, otro de los equipos fuertes de la liga. Serán transferidos juntos. “Si bien soy una nueva fan, ya me enamoré de esos dos”, manifiesta Emma sin dudar.
Desde 2023, Alejandro sumó otro proyecto a sus filas: Voley Nikkei Argentina, una organización desde la que busca nuclear a todos los que aman el voleibol. Si bien él es la cara adulta visible, resalta que se trata de un trabajo en equipo (como en el vóley) y que los propios chicos se organizan para colaborar en las distintas actividades. “El único requisito de Voley Nikkei Argentina es querer jugar, no importa el nivel. Mezclamos a todos, los más grandes y que mejor juegan se adaptan a jugar con los que son más chicos y no saben tanto”. Pero busca ir más allá. “La colectividad nunca tuvo un gimnasio dentro de Capital. Siempre entrenamos en otros espacios. El sueño final de todo esto sería contar con el gimnasio propio, y hay que trabajar para llegar a eso”. Y mientras sonríe, se atreve a ir todavía un poco más lejos: “Que venga Ishikawa al gimnasio a rematar”.
Licenciada en Estudios Orientales (Universidad del Salvador). Especialista en Relaciones Públicas. Cuenta con una diplomatura superior en Educación, Imágenes y Medios (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Tiene una Maestría en Industrias Culturales, Política y Gestión (Universidad Nacional de Quilmes). Es profesora de la clase sobre Japón en la materia Procesos Interculturales, de la Maestría de Diversidad Cultural (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Imparte cursos de capacitación sobre historia, cultura y protocolo de China, Corea y Japón (Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco).














