La Corte Suprema de Tailandia resolvió este martes que el ex primer ministro Thaksin Shinawatra deberá regresar a prisión para cumplir una condena de un año, al concluir que fingió problemas de salud para evitar la cárcel tras su regreso al país en agosto de 2023, luego de años en el exilio.
El fallo judicial determinó que las pruebas presentadas son suficientes para demostrar que los alegatos de Thaksin sobre dolencias como presión arterial alta y dolores en el pecho no eran auténticos. Aquellas afirmaciones le permitieron ser trasladado de inmediato desde prisión a un hospital policial el 22 de agosto de 2023, apenas horas después de haber sido detenido.
El exmandatario, de 76 años, había sido condenado en ausencia por casos de corrupción y otros delitos durante su largo exilio. Originalmente recibió una sentencia de ocho años, reducida posteriormente a un año por decisión del rey Maha Vajiralongkorn en septiembre de 2023. Tras pasar seis meses bajo custodia hospitalaria, fue beneficiado con la libertad condicional en febrero de 2024.
En declaraciones posteriores a la resolución, Thaksin aseguró aceptar el fallo y expresó estar dispuesto a enfrentar el proceso judicial en su totalidad. La decisión judicial representa un duro golpe político no solo para el exdirigente, sino también para el Pheu Thai, la formación que constituyó la tercera encarnación del partido político fundado por él.
La situación de Thaksin se suma a la reciente caída en desgracia de su hija, Paetongtarn Shinawatra, destituida como primera ministra en agosto, lo que profundizó la crisis de liderazgo dentro del Pheu Thai. El revés político se agravó cuando el candidato respaldado por el partido fracasó en la votación parlamentaria del pasado viernes para designar al nuevo jefe de gobierno.
El retorno forzado de Thaksin a prisión podría reavivar tensiones políticas en un país marcado durante dos décadas por la polarización en torno a su figura. Desde que fue elegido primer ministro en 2001, el magnate de las telecomunicaciones transformó el panorama político tailandés con políticas sociales populares, aunque su mandato terminó abruptamente en 2006, cuando fue derrocado por un golpe militar mientras se encontraba en el extranjero.
El fallo refleja la voluntad de las autoridades judiciales de reafirmar que ningún líder, por influyente que sea, puede situarse por encima de la ley. Sin embargo, también abre interrogantes sobre el impacto que esta medida tendrá en la estabilidad de Tailandia, en un momento en que las instituciones atraviesan una etapa de cambios sensibles y la oposición política busca capitalizar el debilitamiento del Pheu Thai.












