Enfrentamiento diplomático entre China y Estados Unidos sobre las elecciones en Taiwán

Elecciones Taiwán

Tras la victoria del candidato oficialista William Lai en las elecciones en Taiwán, y la confirmación del mantenimiento de una política soberanista contra China continental, las repercusiones internacionales no demoraron en llegar.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos, comandado por Anthony Blinken, emitió un comunicado oficial donde felicita al vencedor y «al pueblo de Taiwán por haber demostrado una vez más la fortaleza de su sólido sistema democrático y su proceso electoral». El parte de prensa, a su vez, remarcaba que «la asociación entre el pueblo estadounidense y el pueblo de Taiwán, arraigada en los valores democráticos, sigue ampliándose y profundizándose a través de lazos económicos, culturales y de pueblo a pueblo». A pesar, claro, de que Estados Unidos oficialmente reconoce la política de Una Sola China que pregona la administración de Xi Jinping, es decir, reconoce diplomáticamente a la República Popular China, y no a la República de China, impulsada desde Taipei.

Las declaraciones oficiales generaron resquemor en la diplomacia china, especialmente por el último párrafo de la comunicación:

«Esperamos con interés trabajar con el Dr. Lai y los líderes de Taiwán de todos los partidos para promover nuestros intereses y valores compartidos, y avanzar en nuestra larga relación no oficial, en consonancia con la política de Estados Unidos de Una Sola China, guiada por la Ley de Relaciones con Taiwán, los tres Comunicados Conjuntos y las Seis Garantías. Confiamos en que Taiwán siga siendo un ejemplo para todos los que luchan por la libertad, la democracia y la prosperidad».

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Desde la oficina del Portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China se emitió una declaración cruzada acerca del comunicado del Secretario de Estado:

«La declaración del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre las elecciones en la región china de Taiwán viola gravemente el principio de una sola China y los tres comunicados conjuntos de China y Estados Unidos, y va en contra del propio compromiso político de Estados Unidos de mantener únicamente relaciones culturales, comerciales y otras relaciones no oficiales con el pueblo de Taiwán. También envía una señal gravemente equivocada a las fuerzas separatistas de la «independencia de Taiwán». Deploramos enérgicamente y nos oponemos firmemente a ello, y hemos hecho serias gestiones ante la parte estadounidense.

La cuestión de Taiwán está en el centro mismo de los intereses fundamentales de China y es la primera línea roja que no debe cruzarse en las relaciones entre China y Estados Unidos. El principio de una sola China es una norma básica en las relaciones internacionales, un consenso predominante entre la comunidad internacional y el fundamento político de las relaciones entre China y Estados Unidos. China se opone firmemente a que EE.UU. tenga cualquier forma de interacción oficial con Taiwán y a que interfiera en los asuntos de Taiwán de cualquier manera o bajo cualquier pretexto. Instamos a EE.UU. a respetar seriamente el principio de una sola China y los tres comunicados conjuntos China-EE.UU. y a actuar con seriedad de acuerdo con los compromisos que han sido reafirmados en múltiples ocasiones por los líderes estadounidenses de no apoyar la «independencia de Taiwán», «dos Chinas» o «una China, un Taiwán», y de no tratar de utilizar la cuestión de Taiwán como una herramienta para contener a China. Instamos a Estados Unidos a poner fin a las interacciones de carácter oficial con Taiwán y a dejar de enviar cualquier señal equivocada a las fuerzas separatistas en favor de la «independencia de Taiwán».

Algunos puntos claves del comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de China son la denominación de la isla como «la región china de Taiwán» y la «señal gravemente equivocada a las fuerzas separatistas». A su vez, destaca la advertencia de que «es la primera línea roja que no debe cruzarse en las relaciones entre China y Estados Unidos».

La cuestión Taiwán, tras las elecciones, retoma su fuerza al confirmarse la política anti Beijing del nuevo gobierno comandado por William Lai. Las amenazas de escalamiento hasta un conflicto armado permanecen latentes, aunque parezcan lejanas. Xi Jinping en su última comunicación grabada remarcó las intenciones de anexar Taiwán, mientras Estados Unidos continúa dando señales a la isla de afinidad política.

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