El orden financiero global se encuentra en una encrucijada significativa. El dólar estadounidense, que ha mantenido su dominio como la principal moneda de reserva del mundo durante mucho tiempo, enfrenta desafíos crecientes. La emergente coalición económica conocida como BRICS, compuesta por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, está buscando activamente alternativas para reducir su dependencia del dólar y reestructurar las bases de la gobernanza financiera global.
Los fundamentos históricos del dominio del dólar
El dominio del dólar estadounidense se deriva de eventos históricos cruciales posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El Acuerdo de Bretton Woods de 1944 vinculó el dólar al oro, estableciéndolo como la base del comercio y las reservas globales. Esta convertibilidad al oro terminó en 1971 bajo la administración de Nixon, haciendo la transición del dólar a un sistema de moneda fiduciaria. En 1973, el Acuerdo del Petrodólar ligó el dólar a las ventas de petróleo, afianzando aún más su rol indispensable en las finanzas internacionales al asegurar una demanda consistente.
Los esfuerzos de los BRICS para la desdolarización en medio de tensiones geopolíticas
Las tensiones geopolíticas, en particular el conflicto entre Rusia y Ucrania, han acelerado las iniciativas de los BRICS para reducir la dependencia del dólar. Las naciones del bloque están llevando a cabo cada vez más intercambios comerciales en sus monedas locales. Por ejemplo, en 2024, Rusia vinculó parcialmente su rublo al oro como una medida para estabilizar la moneda en medio de las sanciones y la volatilidad del dólar. En conjunto, el bloque representa alrededor del 40% del PIB global medido por la paridad del poder adquisitivo (PPA), superando el PIB combinado de las naciones del G7, lo que refleja su creciente influencia económica.
Desafíos para una moneda unificada de los BRICS
A pesar de la especulación, una única moneda unificada de los BRICS no se vislumbra en el corto plazo. La vasta extensión geográfica del bloque, sus diferencias políticas y sus diversas estructuras económicas presentan barreras significativas. A diferencia de la Unión Europea, políticamente más cohesionada, que permitió la adopción del euro, los países BRICS tienen modelos económicos marcadamente distintos: la economía de Brasil se basa en materias primas; China se enfoca en la manufactura y las exportaciones; India se especializa en servicios; Sudáfrica es rica en recursos; y Rusia lidia con sanciones. Las tensiones políticas, como las disputas fronterizas en curso entre India y China, complican aún más la unificación monetaria.
El dominio económico de China dentro de los BRICS
China domina los BRICS, representando aproximadamente el 70% del PIB total del bloque. Este dominio genera la preocupación de que una moneda compartida de los BRICS pueda reflejar de manera desproporcionada los intereses chinos, replicando potencialmente el actual sistema centrado en el dólar, pero con el centro en Pekín. Esto provoca dudas y vacilación en otros estados miembros.
Enfoque en el comercio en moneda local y sistemas de pago alternativos
En lugar de perseguir una moneda única, los BRICS han priorizado la realización de más comercio bilateral y multilateral en monedas locales y el avance de sistemas de pago alternativos. India desempeña un papel crucial al aprovechar su avanzada infraestructura de pagos digitales, la Interfaz de Pagos Unificada (UPI), que se está expandiendo globalmente con iniciativas que vinculan la UPI a sistemas de pago en países como Perú, Namibia y Singapur. Este enfoque impulsado por la tecnología incluye la exploración de plataformas de blockchain y monedas digitales para evitar el sistema de pagos SWIFT, basado en el dólar estadounidense.
Impacto de los cambios políticos en las tendencias de la moneda
El panorama político estadounidense también influye en estos realineamientos financieros. El regreso del expresidente de EE.UU. en 2025, quien defiende políticas de «América primero», ha provocado la depreciación de varias monedas de los BRICS y ha intensificado los esfuerzos dentro del bloque para buscar alternativas fuera del sistema dominado por el dólar.
Hacia un orden financiero global multipolar
La medida para disminuir el dominio del dólar estadounidense se alinea con cambios de poder globales más amplios. Los patrones históricos de ascenso y declive de los imperios sugieren que la actual arquitectura financiera liderada por EE.UU. está evolucionando hacia un orden global multipolar. Los BRICS, aprovechando su creciente peso económico y sus alianzas estratégicas, están a la vanguardia en la defensa de la soberanía económica y de un marco de divisas internacional más diversificado.
Si bien las disparidades internas y las complejidades geopolíticas hacen que una moneda unificada de los BRICS sea poco probable en el corto plazo, los esfuerzos constantes del bloque para aumentar el comercio en moneda local y construir nuevas infraestructuras de pago indican un cambio gradual de transformación. Esta trayectoria apunta a un sistema financiero internacional más descentralizado y equilibrado, donde actores influyentes como India serán clave para dar forma al futuro del poder monetario global.
El autor es experto en América Latina, Medio Oriente y Asia, y CEO de Grupo 108 & Wasnik Group.













