Trump-Putin: la paz de las grandes potencias

Trump Putin

El Presidente estadounidense Donald J. Trump se consolida como el Presidente de la Paz al enfocar su política exterior en el este de Ucrania, una zona geográfica que lleva tres años de conflicto bélico con un saldo aproximado de 1.5 millones de muertos en ambos bandos. Sus iniciativas se están materializando en acciones que llenan de optimismo al mundo entero por sobre cualquier intento de boicotear el Acuerdo de Paz por parte de ciertos países europeos que pujan por una silla en las mesas de negociaciones entre Rusia y Estados Unidos. Sus razonables y humanas preocupaciones por detener el derramamiento de sangre entre rusos y ucranianos toman forma con el primer encuentro bilateral entre los presidentes Trump y Putin en Arabia Saudita previsto para las siguientes semanas.

Si bien es cierto que, el origen de la guerra se remonta al sabotaje al gasoducto Nord Stream 2 en el Mar Báltico de acuerdo a destacados académicos americanos como Jeffrey Sachs y Seymour Hersh y, a actos genocidas y xenófobos en contra de la población ruso – parlante en el Donbás denunciados ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos; la administración Trump, se supera así mismo en su segundo y último mandato al afianzar al partido republicano en el escenario político estadounidense al centrarse de manera primordial no sólo en acabar guerras sino en prevenirlas; por ello aprovechamos la ocasión para recordar parte de la doctrina de George Bush hijo dirigida a repeler amenazas terroristas inclusive antes que estas aparezcan. Así, la retórica del mandatario norteamericano se mantiene claro en alejar de suelo americano la guerra y/o cualquier intento externo que empuje a Washington a la guerra, inclusive como le ha señalado al régimen de Volodimir Zelensky de jugar con la Tercera Guerra Mundial.

En estos primeros meses de mandato, el presidente Donald Trump le apunta al pragmatismo en cuanto a la toma de decisiones en el panorama internacional y también refleja tener conceptos claros de como ejercer la diplomacia activa y directa entre las partes involucradas en el diferendo limítrofe bajo una fuerte actitud negociadora. Para ello no ha descartado ajustar cuentas con el exorbitante envío de dinero y recursos al régimen de Kiev que ascienden a 65 billones de dólares durante la presidencia del demócrata Joe Biden que, según afirma la Casa Blanca pudo servir para mejorar capacidades operativas de sus propias fuerzas armadas. En ese contexto, es conocida la oferta de suscribir un acuerdo por las “tierras raras” ucranianas a fin que se devuelva o reembolse la totalidad del dinero estadounidense entregado en estos tres años de guerra a cambio de continuar el abasteciendo de insumos militares a Kiev. La oferta como fue conocida en vivo durante la reciente visita del presidente Volodimir Zelensky a Estados Unidos fue rechazada con lo cual se detuvo a cero el apoyo militar a Ucrania, inclusive información de inteligencia; aspectos con los cuales se le exige detener la guerra para entrar a un proceso de paz con Moscú.

Sin embargo, el camino no es fácil teniendo en cuenta la ley impulsada por el régimen de Kiev de que, cualquier iniciativa de paz con Moscú será considerada ilegal, situación bien conocida en Rusia para sugerir a la administración republicana de Donald Trump que se promuevan en Ucrania elecciones presidenciales a fin de que el Acuerdo de Paz tenga plena validez y legitimidad teniendo en cuenta el escaso 4% de apoyo popular que tiene actualmente el presidente Volodimir Zelensky, a quien, el mandatario estadounidense no ha dudado en llamarlo “dictador sin elecciones”.

Por el lado ucraniano se mantienen las esperanzas de continuar recibiendo apoyo occidental principalmente de Europa para sostener la actividad bélica un año más, aunque sin resultados tangibles por el control de territorio que Rusia ha anexado. Es más, la Casa Blanca ha resaltado que no ha percibido dividendos o ganancias de Ucrania y que, el apoyo militar no le fue entregado a título gratuito.

Para la administración Trump, la paz, debe ser total, justa y duradera, y para ello la responsabilidad recae sobre su Secretario de Estado Marco Rubio. Preservar la paz global y desalentar el conflicto son sus principales tareas en los próximos meses. Por ello Rusia y Estados Unidos coinciden en que el régimen de Kiev se constituye en un grave riesgo y la amenaza más grande y peligrosa a la seguridad global.

Otros inconvenientes con los que deben lidiar las negociaciones de paz, se originan en Reino Unido, Francia y Europa, que han anunciado incrementar su apoyo militar a Ucrania, avivando el conflicto y los tambores de guerra en el continente europeo. El Primer ministro británico Kerr Starmer intenta liderar las iniciativas de paz en Europa a favor de Kiev, pero curiosamente Reino Unido en 2016 decidió salir de la Unión Europea a través del Brexit, situación que le resta credibilidad y legitimidad a su proyecto de paz. Según sus propias declaraciones se pretende entregar como préstamo 2.700 millones de libras esterlinas tomados de los activos congelados rusos y 2.000 millones más para la compra de misiles para la defensa aérea. Paradójicamente señala que, “deben aprender de los errores del pasado”, pero al parecer los están volviendo a cometer al anteponer la prolongación de la guerra a las buenas prácticas diplomáticas. Agrega que deben incrementar la presión económica a Rusia y enviar tropas al frente de batalla, sin tener en cuenta que, debe solicitar la autorización respectiva del parlamento y lo propio deben hacer todos los Estados miembros de la OTAN y de la UE.

En cuanto a Francia, el Presidente Emmanuel Macron también intenta liderar en favor del régimen de Kiev las negociaciones de paz con el objetivo de ser el representante de Europa en los diálogos de paz. Las intenciones galas dejarían por fuera las directrices de los representantes europeos como la Comisión Europea a cargo de la alemana Úrsula von der Leyen, investigada por actos de corrupción en Alemania y de su Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Kaja Kallas. Es oportuno recordar las palabras del Ministro de Finanzas francés Bruno Le Maire, quien indicaba que, el objetivo a través de las sanciones a Rusia por la guerra en Ucrania es destruirla y ponerla de rodillas, retórica incendiaria que no ha contribuido en nada al cese al fuego.

En suma, ambas naciones Reino Unido y Francia, rivales históricos ¿Pueden ser considerados parte de las mesas de negociación? ¿Con sus declaraciones y acciones acaso no están boicoteando el proceso de paz importante para Ucrania, Rusia, Europa y la economía mundial que entró en recesión en el desarrollo del conflicto bélico, según Kristalina Georgieva, Directora Jefe del Fondo Monetario Internacional?

Con respecto a Alemania la reciente derrota del canciller Olaf Scholz (Partido Socialdemócrata de Alemania SPD) le ha obligado a apartarse del escenario internacional toda vez que su sucesor el conservador Friedrich Merz (Unión Demócrata Cristiana de Alemania CDU) deberá asumir las responsabilidades y el costo político de llevar a Alemania nuevamente a una guerra mundial luego de la responsabilidad histórica al haber provocado la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Para formar gobierno, se estima que la extrema derecha (Alternativa para Alemania AFD) ha optado por no entrar a un conflicto directo con Rusia (Ex Unión Soviética) ante quien capitularon – se rindieron en la Segunda Guerra Mundial. Además, Alemania tiene enormes problemas como el económico, al encontrarse tres años consecutivos en recesión; tan sólo el año 2024 creció un 0.2%, mientras que Francia lo hizo en un modesto 1.1%. La falta de inversión en ciencia y tecnología, falta de modernización en infraestructura, excesiva burocracia, baja tasa de natalidad, las restricciones a la migración, la no obligatoriedad del servicio militar, la falta de modernización, preparación, actualización y equipamiento de sus fuerzas armadas le obligan a conservar distancia con nuevas guerras ya que no se encuentran en capacidades tanto económicas como militares para afrontarlas.

Guerra Arancelaria – Nuevo Orden Comercial Global

En esas circunstancias, es evidente observar que, luego de la docena de sanciones a Rusia, la Unión Europea ha perdido competitividad por las prohibiciones de la compra de energía directa a Rusia, contribuyendo a su acelerada desindustrialización, relocalizada a través de la Ley de la Lucha contra la Inflación promulgada en la administración demócrata de Joe Biden e impulsada con mayor fuerza en esta administración republicana de Donald Trump.

En lo atinente a la seguridad europea cabe preguntarnos, ¿por qué el interés de Europa en apoyar a Ucrania, si no le permitirán su ingreso a la Unión Europea y la OTAN? La respuesta la encontramos en que, sus bajos índices de transparencia y el hecho de mantener un conflicto abierto con un país no le permitirán acceder al bloque de integración europeo ni recibir la protección de la Alianza Atlántica en función de sus propios estatutos constitutivos.

A ello debemos sumarle la intención de Estados Unidos de que los estados miembros de la Alianza Atlántica OTAN cubran el 5% de sus presupuestos a la OTAN –3% más– si desean conservar la protección estadounidense en Europa. Un roce adicional se origina en Washington al aspirar anexarse Groenlandia, situación que se encuentra en stand by con el Reino de Dinamarca y que, a decir del presidente en funciones Donald Trump se invocaría el derecho internacional público para la autodeterminación de los pueblos y las facilidades y prebendas que otorgaría el país norteamericano a los actuales residentes en Groenlandia al decidir formar parte de Estados Unidos. En suma, disputas internas en la propia OTAN.

En conclusión, la intención de algunos países europeos y Reino Unido es instigar de forma irresponsable el conflicto por soberbia, ego y arrogancia al no ser considerados en el proceso de paz y, al aumentar la defensa ucraniana para supuestamente mejorar sus posibilidades de negociación, algo que raya en lo absurdo al beneficiarse de la paz y el restablecimiento del orden y la seguridad regional que provee Estados Unidos con un acuerdo de Paz con Rusia; y por otra, aupando el inicio de la Tercera Guerra Mundial.

Finalmente, es necesario preguntarnos ¿Por qué se aferra al cargo Volodimir Zelensky y no permite una paz inmediata y total teniendo en cuenta que no tiene el apoyo popular en su propio país? ¿Acaso ha perdido el contacto con la realidad? En cuanto al rol de las Naciones Unidas ONU y el Consejo de Seguridad han señalado que la guerra debe terminar con un acuerdo de paz. Curiosamente su Secretario General el portugués Antonio Guterrez no ha tenido un rol protagónico en las iniciativas de paz y no ha pedido una silla en las negociaciones como si lo hacen, aunque sin éxito Francia, Reino Unido y la Unión Europea.

En ese marco, las negociaciones de paz pasan por el restablecimiento de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, el nombramiento de sus respectivos embajadores, reapertura de consulados, lo cual significaría el principio del fin de la guerra, el desmantelamiento de las sanciones a Rusia, su regreso al sistema Swift de pagos y también las negociaciones en Suiza para reparar el gasoducto Nord Stream 2 con un costo de 600 millones de dólares.

Según lo hemos visto, los objetivos de Rusia se mantienen incólumes en este momento histórico de los diálogos de paz y, en ellos se encuentra la desmilitarización y desnazificación de Ucrania, así como el reconocimiento del territorio anexado a Rusia que bordea el 20% del que fuera territorio ucraniano en el este.

En fin, toda guerra termina en negociaciones. Trump aspira tener una economía fuerte para enfrentar a su rival sistémico Nro. 1, el líder chino Xi Xinping – ello será motivo de otro análisis. Asimismo, el presidente estadounidense consecuente con su retórica proteccionista y nacionalista, ha anunciado darles a los estadounidenses un país más “seguro, prospero, fuerte, poderoso y libre”, fortaleciendo notablemente la economía, columna vertebral del poderío americano y, con ello recuperando espacios de hegemonía y poder globales perdidos por el pujante ascenso de la economía china.

Con estas perspectivas, el liderazgo de Donald Trump es claro, demuestra energía, decisión y voluntad política en la geopolítica global poniendo como prioridad atender los asuntos internos más acuciantes para el ciudadano estadounidense como la economía, la reducción de la inflación y la generación de empleo, sin dejar de lado que su política exterior no se concentra en su zona de influencia más cercana sino la paz al otro lado del mundo, razones suficientes para que su mandato se constituya una leyenda viva al preocuparse por construir y preservar un esquema de paz mundial superando en liderazgo a su gran referente republicano Ronald Reagan – a quien admira y posee su retrato en el Despacho Oval.

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Abogado & Máster en Relaciones Internacionales. Docente de Geopolítica, Sociología y Realidad Nacional en la Escuela Superior Militar “Eloy Alfaro”.

Instructor de Geopolítica contemporánea en la Universidad de las Fuerzas Armadas – ESPE. Profesor de Maestría en Geopolítica contemporánea en la Academia de Guerra del Ejército – Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE.

Conferencista de la Academia de Guerra Aérea AGA de la Fuerza Aérea Ecuatoriana FAE. Autor del libro “Realpolitik. El orden mundial detrás del conflicto en el este de Ucrania” publicado bajo el sello Editorial Planeta.