Arabia Saudita ha recalibrado su enfoque estratégico en defensa, reemplazando su búsqueda de un pacto integral con Estados Unidos por un acuerdo de cooperación militar más limitado. Este movimiento, aparentemente inesperado, responde a un contexto regional y global en transformación. Históricamente, Riad ha mantenido una relación estrecha con Washington, basada en negocios petroleros, la compra de armamento y en objetivos comunes en Medio Oriente, como la contención de Irán. Sin embargo, los recientes cambios en la dinámica regional, especialmente tras los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023, han llevado a una reevaluación de sus prioridades estratégicas.
El impacto del ataque terrorista de Hamás contra Israel del 7 de octubre
La política exterior saudí en la región, luego del ataque terrorista de Hamás contra Israel y la consiguiente guerra en Gaza, se centró en un acto de equilibrio diplomático, ya que la guerra es una amenaza directa a su ambiciosa transformación socioeconómica materializada en la Visión 2030, por medio de la cual Arabia Saudí aspira a realizar la hazaña de crear una economía que ya no dependa del petróleo, mejorar la vida de sus casi 40 millones de habitantes y mantener su lugar en la escena mundial.
El plan saudí de normalizar relaciones con Israel bajo los Acuerdos de Abraham parecía avanzar con firmeza. Sin embargo, las tensiones generadas tras los ataques y la respuesta militar israelí endurecieron la postura de Riad, vinculando cualquier normalización a un compromiso con la causa palestina y el reconocimiento de un Estado palestino con Jerusalén Oriental como capital (independiente de las fronteras de 1967). Este giro responde tanto al riesgo de descontento interno — un estudio de enero del 2024 realizado por el Centro Árabe de Estudios de Investigación y Política indicó que el 95 % de los saudíes cuestionaba los Acuerdos de Abraham — como a la necesidad de mantener su liderazgo entre los países árabes.
Otro proyecto que podría verse afectado es el prospectado “Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa”, una arquitectura de conectividad que ofrecería un marco general para la cooperación en el desarrollo de cadenas de valor en la producción y el procesamiento de alimentos, tecnologías innovadoras, incluidas las relacionadas con la generación almacenamiento y uso de la energía producida a partir de fuentes renovables, y la gestión del agua. Un cambio de paradigma de enormes consecuencias geopolíticas que podría reconfigurar radicalmente los patrones comerciales entre la región del Océano Índico, Medio Oriente y Europa.
Política saudí de alineamiento balanceado “Hedging”.
En el contexto de una reconfiguración global de las relaciones internacionales, Arabia Saudita ha adoptado una estrategia de «cobertura estratégica» (hedging strategy) como eje central de su política regional y global. Este enfoque busca equilibrar sus relaciones con las grandes potencias para preservar su autonomía estratégica y adaptarse a un sistema internacional en transformación. Entre las iniciativas más destacadas se encuentran su reconciliación con Irán, facilitada por la mediación de China; el fortalecimiento de su diálogo con Rusia para promover la estabilidad en Oriente Medio; su reciente incorporación a los BRICS; y su apuesta por la diversificación monetaria, incluyendo la posibilidad de realizar transacciones energéticas en divisas alternativas al dólar. Estos vectores reflejan una visión estratégica orientada a gestionar los desafíos de un mundo interconectado, a la vez que buscan mitigar la dependencia del petróleo como pilar económico y geopolítico del Reino.
Un nuevo enfoque hacia Irán
El riesgo de una confrontación militar directa entre Arabia Saudita e Irán ha disminuido significativamente. La debilitación de actores como Hamás y Hezbolá, la caída del régimen sirio, junto con las recientes sanciones y ataques a Irán, ha limitado su influencia en la región. En este contexto, Riad ha buscado reequilibrar sus relaciones con Teherán, celebrando encuentros diplomáticos y acordando la posibilidad de ejecutar ejercicios conjuntos en el Océano Índico. Este acercamiento no implica una renuncia a la rivalidad histórica, sino una estrategia pragmática para proteger intereses económicos y reducir tensiones en un momento de creciente inestabilidad regional.
Diversificación de alianzas y fortalecimiento interno
Arabia Saudita también ha intensificado su cooperación con Turquía, firmando acuerdos de defensa destinados a promover la producción local de armamento y la transferencia tecnológica, en línea con los objetivos de su Visión 2030. Estos esfuerzos buscan aumentar la autosuficiencia militar y reducir su dependencia de proveedores externos. A su vez, esta diversificación refuerza su capacidad de negociación frente a Estados Unidos y otros actores globales.
Hacia un acuerdo de defensa más pragmático con EEUU
Aunque un pacto integral con Washington parecía deseable, las complejidades del entorno político y la necesidad de una aprobación en el Senado estadounidense han llevado a Riad a optar por un acuerdo más limitado. Este incluiría cooperación en áreas críticas como ejercicios militares conjuntos, ciberseguridad, logística y restricciones en el uso de tecnologías sensibles relacionadas con China. Además, se espera que Arabia Saudita invierta en tecnologías avanzadas, como sistemas de defensa contra drones, consolidando así su posición como un actor estratégico clave en Medio Oriente.
Adaptándose a un nuevo contexto
Lejos de ser un distanciamiento de Estados Unidos, la estrategia saudí refleja un ajuste pragmático ante un panorama geopolítico cambiante. Al diversificar alianzas y reforzar capacidades internas, Arabia Saudita se prepara para navegar un entorno cada vez más complejo, buscando maximizar beneficios mientras minimiza riesgos potenciales derivados de futuros conflictos o reconfiguraciones en la región. Esta estrategia no solo refuerza su autonomía estratégica, sino que también asegura su relevancia como un actor central en la seguridad regional y global.
Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).
Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.















