El ascenso de China como potencia económica ha tenido un impacto significativo en la configuración de las relaciones internacionales y América Latina no es una excepción. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), lanzada por el líder chino Xi Jinping en 2013, ha sido una estrategia clave para expandir los mercados chinos a través del desarrollo de infraestructuras y programas de integración económica global que complementan el flujo del comercio.
América Latina no ha sido excluida de este proceso de transformación del escenario internacional impulsado por el ascenso de China. A pesar de algunos intentos de promover modelos que agreguen valor a nivel nacional, las economías de los países latinoamericanos se basan principalmente en la explotación y exportación de recursos naturales, con altos niveles de dependencia del capital financiero. En los últimos años, los países de la región han buscado nuevas alianzas político-económicas que les permitan diversificar sus fuentes de inversión y mercados.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha investigado las razones de la lentitud económica que ha aquejado a los países latinoamericanos durante mucho tiempo, y las debilidades que han impedido la modernización y el desarrollo consecuente. Los expertos de la CEPAL identificaron un patrón dominante en las relaciones internacionales que estableció condiciones de desarrollo en el “centro” y subdesarrollo en la “periferia”.
Durante varios siglos, los países latinoamericanos han estado insertos en una situación de subordinación y dependencia de las economías desarrolladas – el “centro” del sistema internacional – una situación que se ha profundizado con una mayor globalización. Esta relación de dependencia también se ha reproducido dentro de los países latinoamericanos. Dentro de Argentina, por ejemplo, existen provincias con economías periféricas, y provincias más centrales. Estas provincias menos desarrolladas enfrentan una situación de “doble periferia”: están en la periferia de un estado que, a su vez, es periférico en el sistema internacional.
Desde la década de 2010, las provincias de la doble periferia han profundizado sus vínculos internacionales con el objetivo de mejorar sus condiciones y apoyar el desarrollo local. Es aquí donde surge una aparente complementariedad con los intereses chinos en la región, como explico en un reciente trabajo de investigación sobre el papel de China en la reconfiguración de estas periferias. Provincias del norte como Jujuy y Salta han sido actores clave en la relación con China, diversificando sus áreas de trabajo con el país. Jujuy, por ejemplo, ha formalizado un acuerdo de hermanamiento con la provincia china de Guizhou, promoviendo intercambios académicos y culturales. También ha sido pionera en el desarrollo de proyectos energéticos junto a empresas chinas, como la construcción del parque solar Cauchari y proyectos de producción de litio.
Doctora en Relaciones Internacionales. Especialista en unidades subestatales y paradiplomacia. Investigadora. Docente














