La paradiplomacia en la relación China – Argentina

Paradiplomacia Cauchari

Para la construcción de las condiciones externas que le posibiliten su hegemonía, la diplomacia de Gran Potencia de China emplea múltiples canales y diversos actores observables en su acercamiento a América Latina. 

Su estrategia multiactor y multinivel, le ha permitido posicionarse a través de empresas, bancos, representaciones diplomáticas, agencias culturales, profundizando lazos políticos y económicos en distintos países de la región a nivel estatal y subestatal.

El establecimiento de canales formales como el Foro China – CELAC, los hermanamientos con ciudades latinoamericanas, las inversiones en distintas áreas (infraestructura, energía, comunicación, entre otras), así como el intercambio comercial, abrieron una plataforma con una diversidad de actores. En 2018, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, República Dominicana y El Salvador formalizaron su ingreso a la Belt and Road Initiative (BRI), una propuesta que tiene una perspectiva especial de abordaje e involucramiento de los actores subestatales.

En 2014 Argentina y China suscribieron el acuerdo de “Relaciones Estratégicas Integrales”, firmado por los presidentes Cristina Fernández y Xi Jinping y, luego, con la alternancia política argentina, las relaciones entre ambos países transitaron momentos de tensión y cooperación. Las acciones emprendidas y las intenciones de ambos países parecen indicar que el ingreso de Argentina a la BRI se producirá en 2021.

Los memorándums de ingreso a la BRI firmados por los países de la región, establecen cinco áreas de cooperación de gran interés para las regiones, provincias y departamentos de América Latina. Estos son: 1) la coordinación de políticas públicas; 2) la conectividad territorial; 3) el comercio; 4) la cooperación financiera; 5) los intercambios persona a persona (people to people diplomacy).

La paradiplomacia argentina

El accionar internacional de unidades subestatales como las provincias argentinas, es conocido en el abordaje académico bajo el concepto de paradiplomacia, y persigue el fin último del desarrollo local. Las experiencias paradiplomáticas argentinas con actores chinos han proliferado desde el establecimiento de las relaciones estratégicas integrales entre ambos países.

La iniciativa más exitosa en cuanto a su gestión es el parque fotovoltaico de Cauchari en la provincia de Jujuy. La acción subestatal junto a la articulación del Estado Nacional, permitió unificar voces para la concreción de este proyecto que involucró a las compañías PowerChina, Talesun y el financiamiento del Export Import Bank of China.

El año 2021 también vio materializarse de los parques eólicos de Loma Blanca en Chubut y del parque Miramar en Buenos Aires, ambos a cargo de las compañías Power China y Goldwind. Estos tres proyectos lograron incorporarse al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), contribuyendo a la transformación de la matriz energética del país.

Otras iniciativas de energías no renovables, aunque menos exitosos, fueron el parque eólico “Los Meandros” en Neuquén, y las centrales hidroeléctricas “Jorge Cepernic” y “Néstor Kirchner” en Santa Cruz, en construcción por la estatal Gezhouba. El primer proyecto fue vendido a la firma china Envision Energy que fracasó en la obtención del financiamiento para su concreción. Las represas, por otro lado, tuvieron fuerte injerencia del Estado Nacional y, además, se vieron envueltas en acusaciones de corrupción que involucraron a funcionarios de una de las empresas.

China, socio de Argentina y de sus provincias

En todos los casos se evidencia un elemento común. Las provincias ven en China un socio estratégico de donde obtener el financiamiento para proyectos que impactan en su desarrollo y que no pueden financiar por sí mismas, y tampoco puede hacerlo el Estado Nacional.

La contraparte de la historia es que las provincias, al igual que el Estado, son receptivas de las propuestas de los actores chinos y no han demostrado, hasta aquí, iniciativas propias, proactivas, sino que mantienen una actitud reactiva al accionar del gigante asiático.

También hay aspectos que merecen una reflexión más profunda y un capítulo aparte. El impacto de los proyectos en las comunidades locales en donde son ejecutados en una señal de alerta no menos importante. Por otro lado, las inversiones chinas implican un endeudamiento para las provincias, que puede llegar a comprometer su gestión financiera en el mediano y largo plazo.

Claro está, que los proyectos que surjan luego de la incorporación oficial de Argentina a la BRI, serán una oportunidad para replantearse la lógica del vínculo con China. Y, el creciente accionar paradiplomático de las provincias, junto al interés chino por ejercer influencia en diversos planos, representan un contexto ideal para generar propuestas desde el territorio local, sus características y necesidades. Una agenda más propositiva, diseñada desde los intereses locales, para una vinculación estratégica y con visión federal.

 

Acerca del autor

Doctora en Relaciones Internacionales. Especialista en unidades subestatales y paradiplomacia. Investigadora. Docente