El conflicto coreano: historia, dinámicas y futuro

Corea

La historia de Corea dio un giro significativo después de ser anexionada por el Imperio Japonés en 1910 y, especialmente, al finalizar la Segunda Guerra Mundial. La península quedó dividida en dos partes con ideologías distintas.

En el norte, se instauró un gobierno comunista liderado por Kim Il-Sung, quien había sido el líder de la Comisión Popular Provisional de Corea del Norte. Kim Il-Sung tenía una larga trayectoria antijaponesa; entre 1937 y 1940, había liderado guerrillas contra el Imperio Japonés en Manchuria.

En contraste, en el sur, los Estados Unidos nombraron a Syngman Rhee. Rhee había sido uno de los activistas que emergió del movimiento del 1 de marzo de 1919, un movimiento de independencia de Corea ante el Imperio Japonés. En 1920, fue nombrado presidente del gobierno provisional de Corea, exiliado en Shanghái, China. Posteriormente, Syngman Rhee se refugió en los Estados Unidos, donde permaneció hasta el final de la guerra.

Tras obtener apoyo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la República Popular China, el 25 de junio de 1950, las tropas del norte cruzaron la frontera e iniciaron sus ataques hacia el sur. Tras tres años de guerra, ambos gobiernos firmaron un armisticio, y el paralelo 38º norte se convirtió en una zona desmilitarizada. Hasta el día de hoy no hay un acuerdo de paz definitivo, por lo que tanto la República Popular Democrática de Corea y la República de Corea aún están técnicamente en guerra.

 

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Esto nos lleva a la situación actual. El conflicto coreano es dinámico y ha tenido momentos de tensión a lo largo de su historia. Se contemplan dos posibles escenarios en las relaciones intercoreanas: eventualmente ir a la guerra o decidirse por la paz. Esta paz, postura alentada por la «Sunshine Policy», podría manifestarse como la continuidad de dos países independientes o como una reunificación. En el caso hipotético de una reunificación, habría que preguntarse cómo se desarrollaría este proceso teniendo en cuenta que estos dos países ya presentan diferentes ideologías, sistemas económicos y formas de vida.

No podemos negar que el conflicto coreano abarca una serie de componentes complejos, además de una percepción mutua de amenaza. Según Joshua S. Goldstein en el capítulo «Conflicto Internacional» de su libro “Relaciones Internacionales”, un conflicto puede ser causado por factores tanto tangibles como intangibles. Entre las causas tangibles se encuentra la protección de intereses territoriales, ya que ambos gobiernos consideran que la totalidad de la península coreana les pertenece legítimamente. Esto se manifiesta a través del uso de sus fuerzas armadas (poder duro) para salvaguardar su integridad territorial. Ambas Coreas mantienen el servicio militar obligatorio para todos los hombres nativos. En cuanto a los intereses intangibles, se presentan ideologías contrapuestas sobre cómo organizar la península bajo un sólo Estado legítimo. Mientras Corea del Norte aboga por el marxismo, Corea del Sur ha adoptado un sistema más cercano al liberal-capitalismo.

En cuanto a la intensidad del conflicto, y tomando como referencia el Barómetro de Conflictos del Instituto Heidelberg, actualmente se encuentra en una fase de crisis no violenta, con una intensidad de nivel 2. Esto significa que las dos Coreas plantean un choque de intereses y producen discursos en medios de comunicación, entre otros, visibilizando ese choque. Aunque es un conflicto no violento de baja intensidad en la actualidad, ha demostrado ser dinámico a lo largo del tiempo. Hubo acercamientos notables en 2018 y 2019, pero también episodios de escalada. Recientemente, la República Popular Democrática de Corea envió cientos de globos cargados con excremento y otros desechos hacia la República de Corea, a modo de provocación.

 

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Se podría decir que este conflicto no sólo influye en las políticas interestatales de la península, sino también en los otros países de la región. En el caso de Japón, contribuye al debate sobre una posible remilitarización, considerando el vigente artículo 9 de su Constitución. Tanto la Federación de Rusia como la República Popular China no mantienen una postura firme en favor de Corea del Norte, a pesar de la creencia popular. Esto se debe en parte al temor de que, en caso de una unificación, Corea del Norte no se alinee con sus intereses. Tengamos en cuenta que la política de este último, basada en el concepto de «juche» o marxismo norcoreano, promueve la autarquía de recursos y fuerzas armadas extranjeras, lo que ha generado desconfianza entre los líderes de estos países.

Asimismo, es relevante mencionar que la postura inflexible de China en contra de la proliferación nuclear de sus vecinos ha impactado sus relaciones con Corea del Norte. Conectado a ello se encuentra la percepción que Corea del Norte tiene de la alianza entre Corea del Sur y los Estados Unidos. En una eventual guerra, Estados Unidos poseería una ventaja militar innegable; no obstante, Corea del Norte confía en que la mera amenaza de emplear sus armas de destrucción masiva resulte en un elemento disuasorio suficientemente costoso para el hegemón norteamericano. Es por ello que, para los norcoreanos, tener una potente fuerza militar es fundamental, y una de sus prioridades es desarrollar armas nucleares. En 2006 Corea del Norte logró detonar con éxito una bomba de plutonio, pero rápidamente China presionó para que volviera a las negociaciones de las organizaciones de control de armas nucleares.

En consonancia con la idea norcoreana de utilizar sus propios medios, la República de Corea busca disuadir al norte de un posible conflicto bélico a través de recursos internos, como el servicio militar obligatorio y el desarrollo de su propio arsenal, incluyendo portaaviones. No obstante, también se apoya en factores externos, como los tratados militares con Estados Unidos y la presencia de bases estadounidenses en la región.

El futuro de la península coreana sigue siendo incierto. Mientras Corea del Norte se aferra a su política de autosuficiencia y desarrollo nuclear, Corea del Sur fortalece sus alianzas militares, especialmente con Estados Unidos. Sin embargo, su influencia en la geopolítica global es innegable. Lo que ocurra en esta región no solo determinará el destino de ambas Coreas, sino que también será un tema crucial en el escenario internacional.

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Mercedes Gutierrez Braun, licenciada en Relaciones Internacionales, se especializa en la región del noreste asiático, buscando informar y profundizar sobre sus dinámicas políticas, sociales y culturales.