Las compras de acciones estadounidenses de Wall Street se disparan mientras los fondos locales se estancan, en medio de idas y vueltas regulatorias del Gobierno de Lee Jae-myung.
Los inversores individuales surcoreanos están volviendo a poner su mirada en el mercado bursátil estadounidense. En medio de una volatilidad elevada en el KOSPI y de una confusión regulatoria que se superpone en varios frentes —normas sobre ETFs apalancados de acciones individuales, revisiones al esquema de Cuenta Individual de Gestión de Activos (ISA) y medidas para evitar la «supresión de precios accionarios»— crece la desconfianza de que el mercado doméstico ya no sea un destino viable para inversión de largo plazo.
Según datos del Depósito de Valores de Corea (Korea Securities Depository) difundidos el 10 de agosto, Amazon, SanDisk y Micron fueron las tres acciones estadounidenses más compradas en términos netos por inversores individuales surcoreanos entre el 3 y el 7 de agosto, con montos de 176,21 millones de dólares, 161,44 millones y 111,04 millones respectivamente. El repunte llegó de la mano de los sólidos resultados en la nube de las grandes tecnológicas, lo que impulsó rápidamente el interés por acciones tecnológicas individuales de Estados Unidos.
El regreso al mercado doméstico surcoreano, en cambio, fue efímero. En el segundo trimestre del año, las inversiones en acciones extranjeras por parte de corporaciones no financieras, incluidos los inversores individuales, habían pasado a ventas netas por primera vez en diez trimestres, pero la tendencia volvió a revertirse hacia compras netas a partir de junio. Las compras netas de acciones estadounidenses treparon a 4.642,5 millones de dólares en julio, un monto que —según un análisis de Reuters— superó ampliamente el promedio mensual de 2.700 millones de dólares del año anterior y excedió las compras de acciones domésticas por primera vez desde febrero, un movimiento de capital que refleja la rapidez con la que se está debilitando la confianza de los inversores individuales en el mercado bursátil local.
En contraste, los fondos que ingresan al mercado bursátil doméstico apenas crecieron. Los depósitos de inversores se ubicaron en 104,07 billones de wones el 6 de agosto, un nivel similar a los 104,66 billones registrados una semana antes. Días atrás, el 3 de agosto, los depósitos habían caído a 102,83 billones de wones, el nivel más bajo desde mediados de febrero. El saldo de préstamos por operaciones de crédito también bajó un 10,4%, de 32,15 billones a 28,79 billones de wones en el mismo período. La Cuenta de Inversión para Reshoring (RIA) registró su primera salida neta desde su lanzamiento, con un retiro de 526.800 millones de wones el mes pasado.
Revisiones regulatorias e impositivas a repetición
El problema excede la volatilidad de mercado y llega a la imprevisibilidad de las políticas públicas. Las autoridades financieras, en respuesta a la preocupación por el sobrecalentamiento de productos apalancados sobre acciones individuales, implementaron desde el 31 de julio un requisito de depósito mínimo de 30 millones de wones en efectivo para nuevas compras o ampliaciones de productos listados domésticos y extranjeros. Algunos inversores expresaron su malestar, señalando que las condiciones de inversión cambiaron de forma abrupta después de que los reguladores habilitaran estos productos y luego endurecieran las restricciones de manera tardía.

Los vaivenes del Gobierno en materia impositiva e institucional también alimentaron la desconfianza. El plan de revisión del esquema ISA anunciado el 3 de agosto fue criticado por reducir beneficios impositivos al limitar el arrastre de los límites de contribución y establecer fechas de vencimiento. Las medidas para prevenir la «supresión de precios accionarios» también generaron debate sobre su efectividad. Ante el creciente rechazo, el presidente Lee Jae-myung ordenó una revisión integral de ambas medidas apenas cuatro días después, el 7 de agosto.
La mirada externa
Observadores internacionales señalaron que esta seguidilla de inconsistencias regulatorias está erosionando la confianza de los inversores en el mercado bursátil surcoreano. La columnista de Bloomberg Shuli Ren advirtió recientemente que el mercado coreano podría empezar a ser percibido por los inversores globales como un «mercado difícil para invertir», en una comparación con China. Según su análisis, incluso si las proyecciones de ganancias de Samsung Electronics y SK Hynix se mantienen positivas y las valuaciones del KOSPI bajaron, el aumento de la volatilidad producto de fallas en la política pública reduce los incentivos de los inversores globales para tomar riesgo en el mercado coreano.
El Financial Times fue más allá y vinculó la turbulencia reciente del mercado directamente con las políticas de estímulo bursátil del Gobierno. Según su diagnóstico, mientras la administración de Lee Jae-myung enfatizaba la necesidad de redirigir los fondos de los hogares concentrados en bienes raíces hacia inversiones productivas como el mercado bursátil, y presentaba las ganancias del mercado como un logro económico clave, la posterior caída pronunciada del KOSPI —que generó pérdidas significativas para los inversores individuales— terminó, en cambio, minando la credibilidad de la política oficial.
El Gobierno surcoreano refutó las críticas de la prensa extranjera. La Comisión de Servicios Financieros sostuvo que las proyecciones de ganancias de las empresas domésticas son en realidad más altas que en el pico del mercado bursátil y que ya se están implementando medidas complementarias para los productos apalancados sobre acciones individuales, asegurando que los fundamentos del mercado bursátil coreano siguen siendo sólidos. Una fuente de la industria de inversión financiera resumió el diagnóstico del sector: en un contexto donde los fondos individuales se están moviendo de vuelta hacia el exterior, mejorar la previsibilidad de las políticas impositivas y de mercado resulta más importante que las medidas de estímulo de corto plazo.
Lo que revela este episodio va más allá de un simple movimiento táctico de capitales. Corea del Sur lleva años intentando posicionar su mercado bursátil como un destino más atractivo para el ahorro doméstico, en un esfuerzo por reducir la histórica sobreexposición de los hogares coreanos al mercado inmobiliario, y el propio Gobierno de Lee Jae-myung había hecho de ese objetivo una bandera de su gestión económica.
Que la respuesta de los inversores frente a la incertidumbre regulatoria sea huir hacia Wall Street en lugar de sostener posiciones domésticas es una señal de alarma para esa estrategia, y también un espejo de un fenómeno más amplio en la región: la comparación de Bloomberg entre Corea y China como mercados «difíciles de invertir» no es casual, ya que ambos gobiernos enfrentan el mismo dilema de fondo —cómo conciliar el control regulatorio del Estado sobre los mercados de capitales con la necesidad de previsibilidad que exigen los inversores globales—. En un momento en que Seúl compite activamente por atraer capital extranjero hacia sectores estratégicos como los semiconductores y la inteligencia artificial, la erosión de la confianza doméstica en su propio mercado bursátil complica esa ecuación mucho más allá de lo coyuntural.
Fanático de Asia, periodista part-time.













