Claves para entender la grave crisis en Nueva Caledonia

Nueva Caledonia

Nueva Caledonia, estratégico territorio de ultramar de Francia en el Océano Pacífico, afronta una de las peores crisis de su historia. El archipiélago quedó sumido en una ola de violencia sin precedentes, a partir de que Francia decidiera impulsar una controversial reforma que permitiría votar a los extranjeros con sólo 10 años de residencia en el territorio, en desmedro de la población local de etnia Kanak (40% de la población total). La violencia se tradujo en saqueos, incendios y enfrentamientos en las calles que dejaron al menos 7 muertos y cientos de heridos.

Los principales movimientos políticos de Nueva Caledonia, entre los que se destaca el Frente Socialista de Liberación Nacional, vienen impulsando la independencia desde la década de 1970, en un territorio que pertenece a Francia desde 1853. Los independentistas perdieron dos referéndums recientes, en 2018 y 2020. Un tercer intento fue boicoteado en 2021, en medio de la pandemia de COVID-19. En 2023, Macron había urgido a los caledonios a que flexibilicen el rígido sistema electoral. Finalmente, la Asamblea Nacional aprobó este año por amplia mayoría la reforma que, de aplicarse, incorporaría unos 25.000 nuevos votantes no nativos, sobre un padrón que en 2021 era de aproximadamente 200.000 electores. 

Lógicamente, los Kanak temen que sus votos se diluyan frente a europeos que son mayoritariamente favorables a que Nueva Caledonia permanezca como dependencia de Francia. Cabe recordar que la postura independentista perdió por apenas 10.000 votos el último referéndum de 2020. Actualmente, el sistema electoral que rige restringe el derecho de voto a los nativos y a quienes se radicaron en Nueva Caledonia junto con sus descendientes antes del Acuerdo de Numea de 1998.

Viaje de urgencia de Macron en medio de la crisis

El presidente francés Emmanuel Macron viajó de urgencia a Nueva Caledonia el pasado 23 de mayo para tratar de contener la crisis, pero su visita fue un rotundo fracaso. Macron retornó a París tras permanecer apenas 18 horas en el territorio, donde debió evadir violentas protestas y recibió durísimos cuestionamientos de los locales. “El daño económico y social (por los disturbios) es enorme y sin precedentes”, dijo Macron a los periodistas que lo esperaban en la capital, Numea. 

Pese a la gravedad de la situación y la imposibilidad de establecer puentes de diálogo estables con los sectores que se oponen a la reforma, Macron insistió en que no tiene intención de abandonar la reforma y hasta insinuó la posibilidad de someterla a un referéndum en el que participarían todos los ciudadanos franceses. Como única señal de apaciguamiento, Macron dijo que “por ahora” la reforma no se aplicará y que se volverá a analizar la situación dentro de un mes. También se comprometió a levantar el “estado de emergencia”. Esos mínimos gestos de Macron no calmaron las protestas, que siguieron escalando tras su partida. 

Francia ha enviado cientos de tropas adicionales a Nueva Caledonia desde el inicio de los disturbios, llegando en mayo a un total de 3.000 efectivos en el terreno, algo que los kanacos rechazan enfáticamente. Al mismo tiempo, Francia le denegó a Australia y a otros países de la región la posibilidad de enviar vuelos especiales para la evacuación de sus nacionales. Desde la perspectiva de Francia, sería una clara señal de debilidad que envalentonaría a otros territorios de ultramar. De hecho, las autoridades de Guayana Francesa, Martinica, Guadalupe y Reunión manifestaron su solidaridad con el reclamo de los kanacos.

Por otra parte, Francia decidió prohibir el uso de la app TikTok en Nueva Caledonia. Aunque varias organizaciones francesas, como la Liga de Derechos Humanos, consideraron la inexistencia de pruebas de vínculo entre el uso de TikTok y la violencia, Macron decidió bloquearla igual.

Acusaciones de injerencia extranjera en Nueva Caledonia

Llamaron mucho la atención las acusaciones del gobierno francés sobre injerencia extranjera en las protestas de Nueva Caledonia. El ministro del Interior, Gérald Darmanin, criticó explícitamente a Azerbaiyán, mientras que otros funcionarios franceses también señalaron a China y Rusia. Si bien no se presentaron pruebas al respecto, es cierta la existencia del “Grupo de Iniciativa” financiado por Bakú, que reúne desde el año pasado a fuerzas independentistas de varios territorios franceses de ultramar y promueve actividades anticoloniales contra Francia en todo el mundo.

En el caso de China, Xi Jinping acaba de concluir una visita muy trascendental y amistosa a Francia. Nada indica que haya interés de Beijing en fomentar la desestabilización en Nueva Caledonia, aunque algunos analistas apuntan a los avances chinos en la región, en particular tras los recientes acuerdos con Islas Salomón. Son movimientos que no sólo preocupan a Francia, sino ante todo a EEUU, Australia y Nueva Zelanda. Como sea, el 39% de las exportaciones de níquel de Nueva Caledonia van a China. La disrupción de esa industria por las protestas presenta una preocupación creciente para Beijing. En el caso de Rusia, tampoco hay indicios de injerencia o beneficios concretos por la crisis.

Desigualdad social y níquel, en el trasfondo de las protestas

La independencia no es el único factor divisivo entre los Kanak y los europeos. Una queja histórica y frecuente de la comunidad local se refiere a la desigualdad social y económica. Los independentistas argumentan que los jóvenes kanacos están marginados y perdiendo empleos a manos de los europeos. La tasa de pobreza entre los locales es del 32,5%, en comparación con el 9% entre los no kanacos, según el censo de 2019. 

Y esa desigualdad está muy vinculada a las características de la economía del archipiélago, famoso por albergar la quinta mayor reserva de níquel del mundo y ser el tercer productor a nivel global. Las protestas justamente derivaron en la parálisis de la actividad en los principales yacimientos, afectando las operaciones de las empresas del sector. En ese sentido, un cuarto de la mano de obra de Nueva Caledonia está empleada en la industria del níquel. Pero los locales se quejan de las malas condiciones laborales y de que la riqueza que genera el sector no redunda en beneficios para las condiciones de vida y provoca daño ambiental. Algo similar a lo que ocurre en otros enclaves coloniales en el Océano Pacífico. 

Patricio Giusto
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Director del Observatorio Sino-Argentino. Docente de la Especialización sobre China Contemporánea de la UCA. Master of China Studies y profesor visitante de la Universidad de Zhejiang (China).