Juan Battaleme: «China necesita cambiar el status quo global»

Juan Battaleme

La última visita de Nancy Pelosi a Taiwán puso en la agenda global no solamente las tensiones respecto de la independencia de la isla, sino también el juego geopolítico que rodea al Indo-Pacífico, que se ha convertido en una de las zonas más calientes del mundo.

El rol de los Estados Unidos como hegemón y garante de la seguridad está en disputa, y así lo demuestran la invasión de Rusia a Ucrania, las posiciones independientes de China e India al respecto y las alianzas que se tejen en materia de seguridad y comercio, donde las corporaciones también participan de la discusión y toma de decisiones de los Estados.

Juan Battaleme es un profesional en el campo de la Ciencia Política y las Relaciones Internacionales, con un alto grado de formación en temas de defensa, seguridad internacional, política internacional y políticas en el ciberespacio con especial atención en ciberdefensa y ciberseguridad. Licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Magíster en Relaciones Internacionales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y Magíster en Ciencias del Estado por la Universidad del CEMA (UCEMA), es además, Director Académico del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Justamente en las oficinas del CARI recibió a ReporteAsia para intentar explicar y repensar las tensiones que se debaten en el Indo-Pacífico.

¿Por qué Pelosi decide ir a Taiwán en este momento y cómo se encuadra dentro de la estrategia de la administración Biden para el Indo-Pacífico?

Hablar de la política exterior norteamericana implica destinarle la misma cabeza y misma sapiencia al Congreso, tanto al House como al Senate, y al Poder Ejecutivo. La visita de Nancy Pelosi la tenés en un contexto en el que ella está corriendo porque quiere seguir siendo Speaker y líder por la mayoría. Tiene que ganar una reelección que, a priori, no tendría muy complicada.

Hay dos posibles interpretaciones, saliendo de la idea de provocación por parte de Estados Unidos. Una de las posibles miradas tiene que ver con el contexto propio del Congreso norteamericano. Desde el año pasado se está discutiendo el Taiwan Deterrence Act 2021-2022, que va a proveerle fondos desde 2023 a 2032 a Taiwán para mejorar y generar una defensa activa, mucho más sólida que la que tiene ahora. Uno podría preguntarse, qué significa para los chinos esto, pero es otra discusión.

En esa ley, una vez que sea aprobada, se va a ver un incremento en la asignación de partidas presupuestarias para defensa de parte de Estados Unidos a Taiwán, que va a dejar de tener un tratamiento ad hoc para empezar a tener un tratamiento similar al que tiene cualquier país de la OTAN, Nueva Zelanda y cualquier otro aliado. Ese es el dato más importante.

¿Un punto de inflexión? La visita de Pelosi a Taiwán y la respuesta china

Los chinos son bien conscientes de eso, aunque a los taiwaneses no les alcance para decretar la independencia. A los taiwaneses también les interesa la reunificación de China, pero una reunificación distinta. En todo caso, si bien la independencia no la van a poder alcanzar, a los chinos se les va a hacer mucho más costoso cualquier tipo de intento de reunificación de Taiwán.

En relación a la administración Biden lo que no podemos saber, por lo menos no con los interlocutores que tenemos o no a través de la prensa y los medios, es si el viaje de Pelosi también coincidió con un metamensaje de la administración norteamericana actual a China. China nunca condenó la guerra entre Rusia y Ucrania, y tampoco dijo que le pareciera algo feliz, pero sí le está sirviendo a Rusia para bypassear las sanciones de Occidente. En ese contexto, debe haber también algún mensaje por parte de la administración Biden para enviarlo no solamente de gobierno a gobierno, sino desde quien define la política presupuestaria militar que es el Congreso. 

En el corto plazo lo podés mirar por el lado de las elecciones, y en el largo, en este contexto general de rivalidad entre China y Estados Unidos, parte de esa rivalidad se está peleando entre Rusia y la OTAN, Rusia y Occidente.

¿Qué significa para Taiwán?

Para Taiwán la visita significa un reaseguro al compromiso de defensa norteamericano, tal como se muestra en la ley. Te diría que si mirás la estrategia de defensa norteamericana con la idea de disuasión integrada, más las declaraciones de la OTAN, más el QUAD y el AUKUS, lo que tenés es una clara red de aliados y socios para brindar seguridad y protección a Taiwán. 

Por otro lado, a Taiwán hay que protegerlo y evitar que haya una guerra, por eso es clave que funcione la disuasión, porque es el principal fabricante de semiconductores que hay en el planeta. 

el Taiwan Deterrence Act 2021-2022 va a proveerle fondos desde 2023 a 2032 a Taiwán para mejorar y generar una defensa activa

Si bien Estados Unidos está mudando plantas hacia otros lados del mundo para que se produzcan semiconductores, Taiwán sigue siendo clave. A su vez, es uno de los principales productores para la propia China, por lo que tampoco China se puede dar el lujo de entrar en una guerra con Taiwán. Por lo menos no en lo inmediato.

Que China pueda invadir Taiwán pareciera algo que no está arriba de la mesa hoy, a pesar de las ambiciones de llegar reunificados al centenario de la República Popular en 2049 por parte del PCCh. A China no le conviene quedarse sin suministros de semiconductores, no le conviene enemistarse con Occidente porque depende de sus alimentos y recursos. A Estados Unidos tampoco le conviene enemistarse con China porque necesita, entre otras cosas, de su mercado interno. ¿Qué hay, entonces, detrás de esas disuasiones?

Parte de la disuasión es mostrar músculo. Nadie te da un lugar gratuitamente, te lo tenés que ganar. A veces te lo tenés que ganar por antecedentes, y otras a los codazos. Estados Unidos defiende un status quo que viene desde 1945 y no cambió. China necesita cambiar el status quo porque tiene hoy el status de un gran poder, lo que le demanda defender lo que ellos consideran su integridad territorial. Tensiones va a haber y muchas. El mayor problema de las tensiones es el error de cálculo o la sobreactuación. Pero las dos potencias, como lo han sabido hacer Estados Unidos y la Unión Soviética en su momento, han logrado activamente maniobrarse entre sí. Tenés que demostrar voluntad, tenés que demostrar resolución, pero tampoco pasarte de rosca. Creo que esa es la clave de la disuasión.

Las maniobras militares que realizó China luego de la visita de Pelosi, muestran voluntad, muestran resolución, pero no se pasan de rosca. Con la publicación de la nueva versión del libro blanco sobre Taiwán, China muestra voluntad, deja en claro que no van a permitir que la isla se vaya para cualquier lado y trata de maniobrar con Estados Unidos.

La India pareciera ser un actor con agenda e intereses propios que no está dispuesto a someter su autonomía, ¿qué papel juega en todo esto? 

Lo bueno de India es que está de su propio lado, y tiene el peso específico para hacerlo: 1100 millones de personas le permiten estar de su lado tranquilamente. China, India y Rusia son los tres grandes poderes continentales que se ven en la geopolítica tradicional. Son tres poderes terrestres, donde el peso relativo de los ejércitos es muy importante. Por lo tanto, a India le interesa que China no se consolide en su lógica hegemónica y tampoco le conviene que China salte activamente al Índico y al Pacífico. Si ves la estrategia del collar de perlas, a quien van a cerrar es a India.

Por su pata marítima, contribuye a una alianza marítima militar que es el QUAD y en la parte terrestre tiene buena relación con los rusos, aunque Rusia hoy empieza a ser una incógnita. Los indios dicen que nunca van a soltar su alianza con Rusia, pero sí tienen que marcarle la cancha a China de manera activa. Si Rusia se recuesta mucho con China, posiblemente veamos algún nivel de desconfianza entre Rusia e India. En principio no lo veo porque India y Rusia, sobre todo si mirás el material terrestre de la India, los tanques, los fusiles, se ha nutrido mucho de Rusia. En tanto y en cuanto el gran aliado de China sea Pakistán, India tiene que tener la opción de poder abrirles un frente a los chinos por el norte, que es Rusia.

Si se miran las alianzas comerciales tejidas en la región, China está en el centro, inclusive con Japón, Corea y otros países aliados de Estados Unidos. ¿Puede esto modificarse si avanzan las tensiones en materia de seguridad?

En materia comercial te diría que todos están dispuestos a negociar con todos, siempre y cuando estén dispuestos a sostener un status quo. Entre los Estados Unidos y China, no así entre India y China o entre Rusia e India, están dispuestos a mantener un status quo territorial, por lo tanto el comercio es una forma de generar riqueza entre los dos. El problema es la desconfianza. No es que no comercien con gente que desconfían, pero el problema son los términos y condiciones de ese comercio.

Tal vez, a medida que el ámbito de seguridad vaya declinando, también el ámbito comercial decline. Tenés por un lado la Ruta de la Seda, en su parte terrestre como marítima, y por otro lado tenés el Free and Open Indo-Pacific que es otra forma de competir comercialmente. El comercio ayuda, la interdependencia ayuda, pero cuando hay momentos de creciente dilema de seguridad o de tensiones, la interdependencia pasa a ser el talón de Aquiles.

¿Cuánto le sirve el nuevo QUAD a Australia frente a China?

A la larga el tráfico marítimo se vuelve central. La geopolítica marítima pesa. Hay un pensador geopolítico, Julian Corbett, que habla de los bloqueos. China es susceptible al bloqueo naval. Muy susceptible. Por eso necesita correr cada vez más a la Armada norteamericana. Logró correrla relativamente del Estrecho de Taiwán y de lo que se llama el primer cordón de islas, entre el primero y el segundo cordón todavía la cosa está más disputada.

Estados Unidos se corrió porque no quiere empujar. Si empuja ahí tendrías otro conflicto más.

Respecto de la invasión de Rusia a Ucrania, ¿qué final se puede esperar?

El primer dato importante es que las condiciones de la paz se establecen en el campo de batalla una vez iniciada la guerra. Rusia, no te digo que la tiene fácil, pero andá a sacarla de todo el territorio que logró ocupar.

Que haya algún tipo de solución al conflicto con Ucrania, guste o no guste, se entienda o no se entienda, va a depender de qué tipo de concesiones logre Rusia. Por eso esta idea de Zelensky del “vamos por todo”, si bien es válida y ojalá recupere todo su territorio, es muy difícil que se imponga.

China está tomando nota de todo eso. Al hacerlo, intenta entender cómo pueden pelear una guerra de conquista. Creo que lo que los chinos están esperando saber es cuáles son las lecciones que se pueden aprender de la guerra en Ucrania. 

Estados Unidos ha invertido considerable cantidad de dólares para apoyar a Ucrania en una guerra que no está encontrando su fin. ¿Puede complicar a la administración Biden de cara a su gestión política interna?

Vamos a ver qué pasa después de este segundo ciclo electoral. Hay un consenso general de que a las autocracias hay que enfrentarlas. Algunos demócratas, minoritarios, y algunos republicanos han planteado que 60 mil millones de dólares es mucho para Ucrania. Hay toda una discusión sobre a dónde están yendo a parar las armas, porque hay armas que se envían a Ucrania y que, producto de la propia corrupción del gobierno ucraniano, terminan en cualquier otro lado, menos en el campo de batalla. Eso es una discusión abierta, que también están planteando los europeos.

Estados Unidos defiende un status quo que viene desde 1945

Estados Unidos todavía tiene músculo para seguir asistiendo a los ucranianos a que planten cara a Rusia. ¿Hasta cuándo? Hasta que los ucranianos aguanten. En tanto y en cuanto los ucranianos aguanten, el flujo de armas lo pueden sostener. No es lo más inteligente, como dijo Henry Kissinger, pero en Estados Unidos tenés una administración ideologizada que mira este conflicto también desde cuál va a ser la postura del país frente a una China tomando Taiwán. Por eso también es importante que Pelosi haya visitado la isla.

¿Qué crees que piensan los taiwaneses viendo este antecedente de Ucrania? 

Ellos ponen la sangre. El apoyo norteamericano está y con una diferencia: Ucrania no tiene un acuerdo defensivo que sí tiene Taiwán. Con el Taiwan Deterrence Act, donde le darán el mismo trato que a otros aliados, es otra cosa. Los taiwaneses deberían estar relativamente más tranquilos.

En cuanto a las corporaciones, ¿cómo están jugando en estos conflictos geopolíticos?

Hay un artículo interesante al respecto de Ian Bremmer, que se llama The Technopolar Moment, concentrado en el campo digital. Divide el campo digital en tres: los tecnoglobalistas, los tecnonacionalistas y los tecnoutópicos. Te traigo esta referencia a un conflicto como el de China-Taiwán, porque hay tecnologías que son al mismo tiempo generadoras de riquezas y problema de seguridad, como el 5G, inteligencia artificial, blockchain, tendido de cables, infraestructura y demás.

Parto de la idea de que las compañías quieren hacer negocios. En general, las compañías transnacionales, ya sean chinas o norteamericanas, tienen el punto de hacer negocios y eventualmente contribuir al enriquecimiento de la nación. 

El problema es cuando se cruzan con los intereses de los Estados. En Estados Unidos los tecnoglobalistas son mucho más fuertes, entonces el Estado tiene que salir a plantear esta idea público-privada de proteger su infraestructura, los problemas de seguridad, etc.

En el caso de China, los tecnonacionalistas son mucho más fuertes. La pata del Estado dentro de las corporaciones es mucho más grande. Ahí hay una “armonía de intereses” porque a veces se toman decisiones que no son tan profitable pero vinculadas con la cuestión de la seguridad nacional.

La Ruta de la Seda y el Collar de Perlas chino en la región Indo-Pacífico

Después hay un grupo menor como Jack Ma, que terminó corrido en China, además de Elon Musk y Jeff Bezos, que son todos tecnoutópicos. Ven a la tecnología como la forma de cambiar radicalmente el mundo. 

En el campo de la tecnología de las comunicaciones y la tecnología espacial tenés una tensión muy grande. Esa tensión se está trasladando al plano económico y al plano de la seguridad. China quiere abrir mercados y Estados Unidos se fija qué tipo de mercados se están abriendo, si son socios o no. Hay una empresa de satélites, Eutelsat, que va a adquirir otra corporación que se llama OneWeb, que tiene tres socios principales: Francia, Estados Unidos y un socio minoritario pero importante que es China.

¿A qué voy con esto? Si alguna vez Estados Unidos quisiera recrear algún intento de contención, no va a poder hacerlo. La contención para con China implicaría poder encerrarlo. China es un país que está muy metido en los asuntos globales, hace negocios y todo tipo de acciones políticas y económicas. El rol de las corporaciones es fundamental en esta dinámica, pero con estas diferenciaciones.

Hay algunos ejemplos de corporaciones realizando movimientos en respuesta a estas situaciones de tensión. Hay todo un debate detrás de Tik Tok y la seguridad de sus datos; Apple marcando la fabricación de sus productos como Taipéi, China; y Facebook señalando y eliminando cuentas. ¿Cómo se explican estos movimientos?

Alinean sus intereses a los de los Estados. Es un momento para alinearse. Los 90s fueron un momento para que los Estados alinearan sus intereses con los de las empresas. Esta es una época en la cual las empresas deben alinear sus intereses con los de los Estados. Las empresas saben qué hacer y cuándo hacerlo.

Los ejemplos que ponés hablan de justamente eso: son empresas occidentales tecnoglobalistas que se asocian con el Estado. Cuando Google quiso entrar a China, tuvo que aceptar los parámetros de China. 

El otro tema interesante con el caso de Tik Tok, es que en Occidente se pide que se guarden todos los vídeos de Tik Tok por el tema de las violaciones de derechos humanos. 

¿Qué rol cumple o puede cumplir América Latina en todo esto?

Se ha puesto de moda un libro que propone el “no alineamiento activo”, que es una forma de presentar una especie de tercera posición que a la larga termina beneficiando la relación con China. Supone denunciar la estrategia de seguridad norteamericana, evitar la militarización que es lo que llaman una nueva Guerra Fría. Nadie quiere en América Latina una nueva Guerra Fría. Esa es una mirada que corresponde con la equidistancia, esta idea de encontrar una geometría cómoda en la cual se logre lidiar con los problemas de uno y con los problemas de otro.

Creo que América Latina tiene que empezar a definirse y hay países que ya lo hicieron. Brasil es un buen ejemplo de lo que se llama “compromiso selectivo”. Es marcar dos agendas. La agenda de seguridad, que por afinidad, lógica y valores está más cercana a Estados Unidos, que además te condiciona por una cuestión geográfica. Mientras tanto, que no haya límites para hacer negocios, excepto que empiece a jugar la cuestión de la seguridad para lo cual se necesita ajustar mucho más la articulación de las partes del negocio que afecten la seguridad.

El no alineamiento activo es mirar esta nueva bipolaridad en una lógica de ambigüedad. Yo digo que la ambigüedad es contraproducente con el interés nacional. Hay que ser claro con uno y con el otro, sobre todo en los límites que existen para la propia construcción de autonomía.

Brasil es un buen ejemplo de lo que se llama “compromiso selectivo”, marcar dos agendas

Si fuéramos autónomos estaríamos discutiendo hegemonía, pero como no tenemos autonomía, sino que podemos movernos dentro de ciertos márgenes, entonces discutimos cuál es nuestro margen de autonomía.

Abogo por el compromiso selectivo. Es algo fundamental para los países de América Latina. El error grave sería que nos plegáramos delante de Estados Unidos porque China es hoy quien nos puede llegar a sacar de algunos de los problemas de pobreza. China no va a resolver los problemas de corrupción. Es una discusión que dan los más liberales. China, en realidad, es un socio comercial de oportunidad pero no te resuelve los problemas de corrupción, por lo tanto no te saca de la pobreza y la riqueza que puede generar se la terminan tragando otros actores.

No difiere mucho de lo que hizo Estados Unidos en otra etapa de su comportamiento histórico, pero Estados Unidos cambió mucho desde que hacía esas prácticas a lo que es ahora. Por lo tanto, hay que tener bien en claro que ciertos acuerdos necesitan ser mirados con una lógica de transparencia. A Estados Unidos no le interesa tanto la cuestión comercial sino las cuestiones que estén opacas o que toquen ciertos intereses.

Acerca del autor

Co Fundador ReporteAsia.com
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