11.000 millones congelados: Honda abandona su mayor apuesta eléctrica en Norteamérica

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Honda Motor decidió suspender indefinidamente la construcción de su planta de vehículos eléctricos en Ontario, Canadá, una inversión que hubiera sumado 15.000 millones de dólares canadienses —unos 11.000 millones de dólares— y que incluía una fábrica de baterías asociada con capacidad para producir 240.000 vehículos anuales. La decisión, que la empresa confirmó al entrar en conversaciones con el gobierno canadiense sobre el futuro del proyecto, representa el capítulo más costoso de una estrategia eléctrica que Honda viene desmantelando pieza por pieza desde que Donald Trump eliminó en septiembre los incentivos fiscales para la compra de vehículos eléctricos contemplados en la Ley de Reducción de la Inflación de Joe Biden.

El proyecto de Ontario había sido anunciado en abril de 2024 como el pilar de la presencia manufacturera de Honda en Norteamérica para la era eléctrica. En mayo del año pasado ya había sido pospuesto dos años. Ahora la suspensión es indefinida y el desguace completo está sobre la mesa. La suma total de pérdidas y gastos vinculados al cambio de estrategia eléctrica que Honda espera registrar en el año fiscal 2026 asciende a 2,5 billones de yenes —unos 15.600 millones de dólares.

El giro hacia los híbridos en Norteamérica

Lo que está quedando en pie de la estrategia norteamericana de Honda no son los eléctricos sino los híbridos. Las ventas de vehículos eléctricos en Estados Unidos cayeron un 36% interanual en el cuarto trimestre de 2025, mientras que la participación de los híbridos en las ventas totales de autos nuevos saltó del 11% al 19%, un récord histórico. Honda canceló en marzo el desarrollo de tres modelos eléctricos destinados a Norteamérica, incluyendo dos variantes de su línea insignia 0 Series. La producción del Prologue, el SUV eléctrico desarrollado en conjunto con General Motors, terminará en el segundo semestre de este año y las ventas se cerrarán cuando se agote el inventario existente. El año pasado ya había discontinuado el Acura ZDX eléctrico.

Lo que queda son las plantas de Ohio, donde Honda invirtió 1.000 millones de dólares hasta 2025 para habilitar líneas de producción mixtas capaces de fabricar autos a nafta, híbridos y eléctricos en el mismo espacio. Con el freno a los eléctricos, esas líneas pasarán a priorizar nafta e híbridos. La fábrica de baterías construida en Ohio junto a LG Energy Solution de Corea del Sur —originalmente destinada a alimentar los eléctricos de Honda— será reconvertida para producir baterías para híbridos y almacenamiento de energía. Honda está adquiriendo el edificio y los activos del joint venture para ganar flexibilidad ante futuros cambios de política.

Honda: una crisis global con frentes en Asia y América Latina

La decisión canadiense se inscribe en una crisis más amplia que Honda enfrenta simultáneamente en varios mercados. En China, sus ventas cayeron un 60% desde el pico de 2020, a 646.000 unidades en 2025, aplastadas por los fabricantes locales de eléctricos. En Corea del Sur, Honda confirmó el retiro total de sus operaciones de venta de automóviles a fines de 2026, tras vender apenas 1.458 unidades en el año fiscal concluido en marzo, en un mercado dominado al 90% por Hyundai, Kia y BYD. Las ventas globales de la compañía cayeron un 8% en 2025, a 3,52 millones de vehículos.

En América Latina, el cuadro es más matizado. Honda proyecta para este año su primera pérdida neta desde su salida a bolsa en 1957, pero la región muestra señales distintas según el mercado y el segmento. México es el caso más sólido: en el primer trimestre de 2026, Honda registró 11.092 ventas, un crecimiento del 5,6% interanual, impulsado por el City y el CR-V. La planta de Celaya, en el estado de Guanajuato, sigue siendo el principal centro de producción de Honda en América Latina y exporta modelos a varios países de la región. Sin embargo, la incertidumbre generada por las negociaciones arancelarias entre Washington y Ottawa —uno de los factores que complicó el proyecto canadiense— también afecta a México, cuya industria automotriz está profundamente integrada con la cadena de suministro norteamericana.

Honda abandona Corea del Sur: Hyundai, Kia y BYD no le dejaron lugar

En Argentina, Honda no opera en el segmento de automóviles desde que abandonó la producción local, pero mantiene una presencia robusta en motos. La marca lidera las ventas del sector hace cuatro años consecutivos con más de 89.000 unidades patentadas anualmente y una participación de mercado que ronda el 20%. En marzo de 2026 vendió más de 14.000 motos, acumulando cerca del 19% del mercado en lo que va del año. La empresa planea abrir más de diez nuevos concesionarios en ciudades que actualmente no tienen punto de venta oficial, con foco en el corredor norte de Buenos Aires y en Capital Federal, y espera superar el crecimiento del 30% registrado en 2025. La planta de Campana, en la provincia de Buenos Aires, produce motos para el mercado local y exporta piezas y unidades a Brasil y otros países de la región.

Brasil, el mayor mercado automotriz de América Latina, también sostuvo la performance de Honda en la región durante los últimos años, aunque con menor dinamismo que en el pasado. La empresa manufactura en la planta de Sumaré, en el estado de São Paulo, y tiene una segunda instalación en Manaus, en Amazonas, dedicada a motos.

El problema de fondo: una apuesta eléctrica que llegó antes que el mercado

La cancelación del proyecto canadiense cierra un ciclo que Honda inauguró en 2021 cuando adoptó el objetivo más agresivo de la industria japonesa: llegar al 100% de ventas de vehículos de cero emisiones para 2040. Para cumplirlo, asignó una proporción creciente de su presupuesto de ingeniería al desarrollo eléctrico, descuidando la actualización de su línea de híbridos y combustión interna en los mercados donde esa tecnología seguía siendo predominante —y rentable.

El resultado fue una empresa que en 2026 no tiene un modelo eléctrico competitivo en el mercado más importante del mundo, acumula pérdidas multimillonarias por la cancelación de desarrollos que no llegaron a producirse, y debe explicar a los gobiernos de Canadá y Japón por qué el proyecto de infraestructura más grande de su historia está siendo abandonado antes de que se haya puesto el primer ladrillo.

La ironía es que el giro global hacia los eléctricos que Honda anticipó sí está ocurriendo, pero en otros mercados y con otros actores. Las ventas globales de eléctricos e híbridos enchufables en 15 países crecieron un 18% en 2025, hasta 18,12 millones de unidades. El alza del precio de la energía derivada del conflicto en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz está acelerando el interés por la electrificación en Europa y Asia. Honda llegó tarde a esa ola, apostó demasiado fuerte en el mercado equivocado y ahora está pagando el costo de esa secuencia.

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Colaboradora en ReporteAsia.