La primera ministra participó del acto conmemorativo por primera vez desde que asumió el cargo, mientras crece la especulación sobre una eventual revisión de los tres principios no nucleares adoptados por Japón tras la Segunda Guerra Mundial.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, participó este jueves por primera vez en la ceremonia conmemorativa del bombardeo atómico de Hiroshima desde que asumió el cargo. Durante el acto, celebrado en el Parque Conmemorativo de la Paz ante unas 50.000 personas, sostuvo que su gobierno mantendrá «un enfoque realista» para alcanzar un mundo donde nunca vuelvan a utilizarse armas nucleares, dentro del marco del Tratado de No Proliferación de las Naciones Unidas.
El debate sobre los tres principios no nucleares
La aparición de Takaichi se dio en paralelo a las especulaciones sobre una posible revisión de la política de seguridad japonesa, que el Ejecutivo formalizará más adelante este año con la presentación de nuevos documentos de defensa. La primera ministra respalda revisar los tres principios no nucleares adoptados por Japón en la posguerra, y en particular defendió la posibilidad de eliminar el tercero de ellos, que establece que el país no permitirá la introducción de armas nucleares en su territorio. Durante la ceremonia, Takaichi señaló que Japón mantiene actualmente esos tres principios, pero evitó comprometerse a conservarlos en el futuro.

Un giro que preocupa a los sobrevivientes
Esa ambigüedad genera inquietud entre los hibakusha, los sobrevivientes de los bombardeos atómicos, quienes consideran que el debate fortalece el respaldo internacional a las armas nucleares como herramienta de disuasión. La misma preocupación atraviesa a sectores del propio gobierno japonés. Tokio permanece bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos y, en ese marco, rechazó la petición de los sobrevivientes de firmar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares o de participar como observador en sus reuniones.
El contexto regional detrás del giro
La apertura de Takaichi a revisar los principios no nucleares no ocurre en el vacío: responde a un realineamiento más amplio de la postura de defensa japonesa frente al crecimiento militar de China, los avances balísticos de Corea del Norte y la persistente tensión en el estrecho de Taiwán. El aniversario de Hiroshima, pensado históricamente como un ritual de memoria pacifista, se convirtió así en el escenario donde Japón empieza a discutir en público los límites de una doctrina de posguerra que hasta hace poco parecía incuestionable.
Colaboradora en ReporteAsia.













