FMI eleva las previsiones de crecimiento de China, pero advierte sobre el consumo

FMI China

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mejorado significativamente su perspectiva económica para China, elevando la previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025 al 5.0% y a 4.5% para 2026. Este ajuste al alza, de 0.2 y 0.3 puntos porcentuales respectivamente respecto a las estimaciones de octubre del FMI, fue anunciado por la directora gerente, Kristalina Georgieva, durante una conferencia de prensa en Pekín el miércoles, tras la conclusión de la Misión del Artículo IV de 2025.

La revisión optimista se atribuye a la notable resistencia que ha mostrado la economía china, impulsada por las medidas de estímulo macroeconómico adoptadas recientemente y por la aplicación de aranceles a las exportaciones chinas inferiores a lo esperado, según indicó el personal del FMI en su comunicado de prensa.

La persistencia de desequilibrios estructurales

A pesar de la resiliencia en el crecimiento, el FMI ha lanzado una clara advertencia sobre los «desequilibrios significativos» que persisten en la economía. Estos incluyen el prolongado ajuste del sector inmobiliario, la débil demanda interna y las presiones deflacionarias. La jefa de misión del FMI para China, Sonali Jain-Chandra, señaló que la baja inflación en relación con los socios comerciales ha provocado una depreciación del tipo de cambio real, lo que, si bien contribuye a sólidas exportaciones y sostiene el crecimiento, también está «exacerbando los desequilibrios externos», proyectando un superávit por cuenta corriente del 3.3% del PIB en 2025.

Jain-Chandra enfatizó que, dado el gran tamaño de la economía china y las crecientes tensiones comerciales globales, la fuerte dependencia de las exportaciones se está volviendo menos viable para un crecimiento robusto y sostenible a largo plazo.

El imperativo del consumo: una recomendación clave

El mensaje central del FMI a las autoridades chinas es inequívoco: la principal prioridad política debe ser la transición urgente hacia un modelo de crecimiento liderado por el consumo, dejando atrás la excesiva dependencia de la inversión y las exportaciones.

«Las autoridades reconocen el imperativo de aumentar el consumo como motor de crecimiento», afirmó Jain-Chandra. La directora gerente, Kristalina Georgieva, al reunirse con altos funcionarios como el Primer Ministro Li Qiang y el Gobernador del PBoC Pan Gongsheng, destacó que China ha priorizado el consumo como un impulsor del crecimiento y ha reconocido la importancia de reorientar la economía de bienes a servicios, una dirección que el FMI considera correcta y alineada con los objetivos declarados del 15º Plan Quinquenal.

Sin embargo, el personal del FMI sostiene que esta transición requiere un paquete de políticas más urgente y contundente, que abarque tres áreas de acción principales:

1. Políticas macroeconómicas expansivas y reformas Ssociales

El FMI recomienda políticas macroeconómicas más expansivas, incluyendo un estímulo fiscal adicional respaldado por una relajación monetaria y una mayor flexibilidad del tipo de cambio. El objetivo es impulsar la demanda interna y ayudar a «reflactar la economía». Estas medidas deben ir acompañadas de reformas para reducir el elevado ahorro de los hogares y fortalecer el sistema de protección social, lo que, en última instancia, impulsará la confianza y el consumo.

Además, el FMI aboga por reducir la inversión ineficiente y el apoyo injustificado a la política industrial. Según el FMI, este paquete de políticas no solo abordaría los desequilibrios internos, sino que también contribuiría a la apreciación del tipo de cambio real y a la reducción de los desequilibrios externos.

2. Estabilidad macrofinanciera y saneamiento de deuda

La estabilidad a largo plazo requiere reformas en los marcos fiscales y financieros y un saneamiento de los balances en los sectores público, inmobiliario y financiero. El FMI propone reestructurar la deuda de los vehículos de financiación de gobiernos locales (LGFV) insostenibles mediante marcos de insolvencia, un paso que debe ser parte de un plan integral para abordar los efectos secundarios en el sector financiero.

Para estabilizar la deuda pública a medio plazo, será necesaria una consolidación fiscal sostenida una vez que las presiones deflacionarias hayan disminuido de forma duradera.

3. Reformas estructurales para un crecimiento sostenido

Para contrarrestar la desaceleración del crecimiento de la productividad y el envejecimiento de la población, el FMI insta a acelerar las reformas estructurales que levanten las barreras al comercio interno, promuevan la apertura del sector de servicios y garanticen una neutralidad competitiva entre las empresas. También se necesita avanzar en las reformas del mercado laboral para abordar el desajuste de habilidades y el desempleo juvenil.

El FMI concluyó su misión optimista, señalando que el progreso en estas tres áreas podría elevar el PIB de China en aproximadamente 2.5 puntos porcentuales para 2030 y reducir los desequilibrios externos. Esto, no solo mejoraría los niveles de vida en China, sino que también contribuiría a una economía global más fuerte.

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Colaborador en ReporteAsia.