Indonesia se prepara para una sociedad envejecida: el 20% de la población será mayor de 60 años en 2045

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Indonesia atraviesa una transformación demográfica de gran magnitud. Aunque actualmente el 69,3% de la población se encuentra en edad productiva, el crecimiento de la población de adultos mayores es acelerado. Para afrontar este cambio estructural, la Fundación DBS, junto al Banco DBS Indonesia, organizó el evento «Impact Beyond Dialogue: Future-Proofing Indonesia», un encuentro intersectorial que promueve la preparación social y económica frente al envejecimiento.

El foro contó con la participación de autoridades, expertos en salud, empresarios, comunicadores y representantes de organizaciones civiles. Entre ellos, destacaron el Vice Ministro de Salud de Indonesia, Dante Saksono Harbuwono; la directora de Comunicaciones y Marketing Estratégico del Grupo DBS y presidenta de la Fundación DBS, Karen Ngui; y el director ejecutivo del Banco DBS Indonesia, Lim Chu Chong.

Según datos de la Oficina Central de Estadísticas de Indonesia (BPS), la proporción de adultos mayores pasó del 9,78% en 2020 al 11,75% en 2023, equivalente a 32 millones de personas. Las proyecciones indican que para 2030, más del 14% de los indonesios superarán los 60 años y, para 2045, serán el 20% de la población: unos 63 millones de personas.

«Una población envejecida no debe considerarse una carga, sino una oportunidad si se gestiona con inteligencia», señaló Karen Ngui. «Desde la Fundación DBS trabajamos para generar alianzas que impulsen soluciones inclusivas e innovadoras que permitan a los adultos mayores vivir con salud, dignidad y sentido de pertenencia».

El envejecimiento, además de representar un reto sanitario y social, abre la puerta al desarrollo de la llamada «economía plateada» (silver economy): un ecosistema económico diseñado para atender, integrar y potenciar a la población mayor.

Durante su intervención, el Vice Ministro de Salud indonesio valoró el enfoque amplio del evento: «Normalmente, el bono demográfico se analiza desde la abundancia de mano de obra jóven. Pero es urgente hablar también del envejecimiento que está ocurriendo simultáneamente».

Subrayó que el desafío no es solo alargar la esperanza de vida, que hoy alcanza los 72,39 años, sino garantizar que esos años sean vividos con buena salud. Actualmente, la expectativa de vida saludable (HALE) es de solo 63 años, lo que significa que cerca de una década se vive con deterioro físico o mental. «La solución está en un ecosistema inclusivo: políticas eficaces, participación comunitaria y compromiso del sector privado», afirmó.

Desde Alzheimer Indonesia, su fundadora DY Suharya recalcó que «la vida después de los 60 puede y debe ser significativa. Los adultos mayores deben ser empoderados, no marginados». No obstante, denunció la escasa implementación de la estrategia nacional para el cuidado y salud de los mayores: «El marco existe, pero su ejecución es limitada. Necesitamos sinergia concreta entre todos los sectores para lograr un verdadero impacto».

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Benjamin Cass, presidente de Living Well Seniors Communities, compartió ejemplos de países como Japón, Australia y Singapur. Destacó la brecha en capital humano: «Indonesia tiene apenas 14-15 expertos en gerontología para 275 millones de personas, mientras que Australia tiene 1.000 para una población de solo 30 millones».

Señaló también la necesidad de invertir en infraestructura. Citó el caso de Singapur, que destinó 100 millones de SGD para construir 200 centros de cuidado de adultos mayores. En su opinión, el envejecimiento debe abordarse como una etapa productiva: «No es normal esperar pasivamente 10 o 15 años al final de la vida. Es tiempo que puede ser pleno y activo».

Un estudio realizado por el Banco DBS Indonesia reveló importantes brechas. Aunque el 69% de los encuestados espera que su familia sea su principal sostén en la vejez, solo el 41% cree que el gobierno está preparado para afrontar este cambio, especialmente los mayores de 44 años. En contraste, el 53% confía más en el sector privado, gracias a sus programas de pensión y bienestar.

Las prioridades que los ciudadanos esperan del gobierno incluyen: acceso a salud (43%), oportunidades laborales y capacitación para mayores (28%) y fortalecimiento del sistema de pensiones (28%).

Desde el sector financiero, el director de DBS Indonesia, Lim Chu Chong, explicó que solo el 33,53% de los adultos mayores tiene ahorros en instituciones formales. Además, destacó una preocupante falta de planificación: «Aunque el 74% dice tener un plan para su retiro, el 36% de los jóvenes entre 22 y 27 años no sabe por dónde comenzar».

Sorprendentemente, el grupo de entre 44 y 59 años es el menos preparado para la jubilación, aunque tiende a invertir en bienes raíces (52%), negocios propios (43%) o generar ingresos pasivos (35%). En cambio, los jóvenes dependen mayormente de ahorros tradicionales.

«Como banco con propósito, queremos acompañar a nuestros clientes en cada etapa de la vida, con soluciones financieras que promuevan la preparación y la planificación intergeneracional», dijo Lim Chu Chong.Una conclusión clave del foro es que el envejecimiento poblacional no debe asumirse como una crisis, sino como una oportunidad para construir una sociedad inclusiva, productiva y solidaria. El 69% de los indonesios está dispuesto a seguir trabajando tras la jubilación, lo que revela un cambio de paradigma: la vejez como una etapa de continuidad y no de retiro.

El sector financiero, el Estado y las organizaciones sociales deben colaborar para diseñar un ecosistema inclusivo que contemple salud, formación, empleo y bienestar integral para las personas mayores.

La Fundación DBS reafirmó su compromiso de seguir impulsando el diálogo y la acción colectiva, generando programas de impacto y promoviendo una narrativa positiva sobre el envejecimiento. Indonesia, en su camino hacia su «Indonesia Dorada 2045», debe ver a sus adultos mayores no como un obstáculo, sino como una fuente de sabiduría, experiencia y valor social que puede fortalecer el futuro del país.

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Colaborador en ReporteAsia.