Arabia Saudita inicia estrategia para adquirir recursos minerales en Chile

Rica en recursos fósiles, pero muy pobre en cobre, litio y otros minerales cruciales para el futuro, Arabia Saudita ha emprendido un ambicioso y millonario plan para establecer su presencia en Chile y sumarse a la caza de materias primas que son esenciales para la transición energética y tecnológica mundial.

El primer paso de esta estrategia cuidadosamente calculada se concretó a principios de este año con la compra de Esmax Distribución, la sociedad que operaba la licencia de la petrolera brasileña en el país austral. Este movimiento convertirá al gigante estatal saudita del petróleo, Aramco, en una de las principales distribuidoras de combustible de Chile, con más de 300 estaciones de servicio repartidas por todo el territorio.

Esta expansión posicionará a Aramco como la mayor competidora de la chilena Copec, líder del mercado nacional, que ha optado por invertir alrededor de cien millones de dólares anuales para garantizarse “el futuro de la movilidad, la energía y tiendas de conveniencia”, según explicó su director financiero, Rodrigo Huidobro.

El ministro de minería de Arabia Saudita visitará Brasil y Chile para expandir la presencia internacional

La segunda etapa de esta estrategia comenzó la semana pasada con la visita oficial del ministro saudita de Industria y Recursos Minerales, Bandar Ibrahim al-Jorayef, a Chile. Durante su estancia, que incluyó contactos al más alto nivel tanto públicos como privados, al-Jorayef fue recibido por la ministra chilena de Minería, Aurora Williams.

Ambos acordaron crear una comisión técnica bilateral para explorar vías de colaboración y se invitó a Chile a participar en el Foro de Minerales del Futuro, una iniciativa saudita que pretende reunir a ministros de todo el mundo en 2025.

El presidente chileno, Gabriel Boric, calificó la visita de “productiva y muy provechosa”, destacando que sirvió para afianzar diversos acuerdos en áreas cruciales para el desarrollo de Chile. En contrapartida, el país sudamericano busca beneficiarse de la avanzada tecnología desalinizadora de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

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