Guerra comercial Ecuador – Colombia

Colombia

A raíz de la declaratoria del Estado de Guerra en Ecuador en contra del crimen organizado transfronterizo, el Estado ecuatoriano ha dirigido los dardos de la responsabilidad en cuanto a la inseguridad y criminalidad concierne al vecino país Colombia.

La medida para el efecto han sido los aranceles, específicamente el aumento del 50% a las importaciones colombianas a título de tasa de seguridad que hará posible contar con el presupuesto y, en consecuencia, los recursos necesarios para paliar, contener y en la medida de lo posible erradicar la violencia desde el norte ecuatoriano – frontera con Colombia.

La medida convierte al Ecuador en el primer país en la región en seguir la senda de la política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump, con quien el presidente Daniel Noboa mantiene una abierta y franca cercanía en beneficio mutuo de ambas naciones sobre todo la referente a la cooperación internacional en torno a la seguridad y comercio.

En ese marco, los aranceles se han constituido en el instrumento para recaudar recursos a través del comercio internacional y sobre todo corregir desajustes en la balanza comercial. El déficit en la balanza comercial entre Ecuador y Colombia es de 1.600 millones dólares. Así, el primer destino de las exportaciones colombianas es Ecuador.

Cabe mencionar que, el comercio e inversiones entre Ecuador y Colombia bordean los $3.000 millones de dólares, comprenden 2.400 empresas y proveen de empleo a 200 mil personas.

Ecuador, país que mantiene una economía dolarizada implica que no tiene política monetaria y, por lo tanto, debe fortalecer la dolarización y el ingreso de divisas extrajeras, razón por la cual, los ingentes gastos que se ve obligado el gobierno a cubrir en cuanto a la seguridad en la frontera con Colombia exceden sus capacidades, las cuales no se verían comprometidas sí del lado colombiano el gobierno del presidente Gustavo Petro resguardara y controlara su territorio, especialmente el cooptado por las disidencias de las FARC, y otras guerrillas.

En las actuales circunstancias de inseguridad que afronta el Ecuador, la administración del presidente Daniel Noboa apunta hacia el proteccionismo visto como una oportunidad para recuperar y fortalecer el mercado interno, proteger la dolarización y fomentar la producción, el empleo y el consumo de Ecuador.

Según Francisco Vergara, presidente de la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha CAPEIPI, por cada millón de dólares generados en Ecuador se contabilizan entre 40-60 empleos, mientras que, por cada millón de dólares producidos en el exterior únicamente se generan entre 5-8 empleos. El balance es claro, Ecuador debe impulsar su industria.

El presidente de Ecuador Daniel Noboa Azín, afirma que, le causa sorpresa que, la Cámara de Industrias de Tulcán (Ciudad ecuatoriana fronteriza con Colombia) aboga por la reducción de importaciones colombianas, cuando lo lógico sería fortalecer el aparato productivo y exportador de Ecuador.

Por otra parte, es oportuno mencionar que, el 60% de insumos industriales los importa Ecuador. En el segmento de la salud Ecuador importa el 99% de insumos médicos. Analistas afirman que, de ellos, el 70% provienen de Colombia y, que el 14% de medicamentos son empleados para el tratamiento de 40 enfermedades.

Por lo tanto, ante la certeza de la prolongación de la guerra arancelaria entre Quito y Bogotá, los pacientes ecuatorianos podrían tener complicaciones en su salud, ya sea por su aumento exponencial de precios, escasez de medicamentos y, ver reducidas sus compras para ajustarse a los nuevos precios – presupuesto.

El primer mandatario afirma que, en febrero 2025 se reportó 60 millones de déficit en la balanza comercial y que, en febrero de 2026 se registró un superávit de 35 millones a favor de Ecuador. Por ello también registra que, por el hecho de la recaudación de la sobretasa arancelaria se recibieron 20 millones de dólares; recursos necesarios para enfrentar la criminalidad en la frontera.

De igual forma, el presidente ecuatoriano ha enfatizado en la reciprocidad que debe existir entre ambos estados y que, para ello existen acuerdos de cooperación energética y de seguridad. En el campo energético recordó que, durante el mandato del presidente colombiano Iván Duque en el año 2017 en temporada de estiaje Ecuador vendió a Colombia 300 megavatios diarios a un costo de kilovatio hora de 1.6 centavos mientras que, en el año 2025 el gobierno colombiano de Gustavo Petro le vendió a Ecuador el kilovatio hora a 28 centavos, algo ampliamente injusto y desproporcional.

En lo referente al ámbito de la seguridad, Quito asevera incumplimientos a los acuerdos en materia de seguridad por parte de Bogotá. Según el presidente colombiano Gustavo Petro se han erradicado 21 mil hectáreas de cultivos coca en la frontera, departamento del Cauca y la reducción de la tasa de homicidios en Nariño, aunque no ha especificado cifras.

Asimismo, gobierno ecuatoriano a raíz de la disputa comercial con Colombia ha detectado que, los productos provenientes de China e India se empaquetan diferente en Colombia e ingresan a Ecuador – Comunidad Andina CAN con cero aranceles; aspecto atentatorio al comercio justo. Por ello, ha resaltado que ahora se importa determinada mercadería directo desde China por el Tratado de Libre Comercio con China, para lo cual se les está brindando las facilidades a los importadores para agilizar las licencias de importación con la finalidad ulterior de los productos se envasen y empaquen en Ecuador y se fomente el empleo ecuatoriano.

Seguridad en frontera

El gobierno ecuatoriano sostiene que, el Estado colombiano no se preocupa por controlar y brindar la seguridad necesaria en el lado de su frontera. Ello, según analistas podría deberse al pasado guerrillero del presidente Gustavo Petro. Aún Bogotá no ha podido pacificar su sociedad con las FARC, ELN y otras facciones guerrilleras y parecería que existe un acuerdo – pacto no firmado con la guerrilla para omitir acciones militares en su contra y, con ello facilitar su desplazamiento hacia el lado ecuatoriano. La evidencia en Ecuador es abrumadora con las incautaciones de alcaloides a niveles industriales. En suma, de acuerdo a las afirmaciones del presidente Daniel Noboa al Ecuador le cuesta 400 millones adicionales resguardar la frontera norte.

Volúmenes de recaudación

Algunas proyecciones en relación a la recaudación por la tasa de seguridad en importaciones desde Colombia las estadísticas reflejan que, antes del cobro de la sobretasa ascendía a $2.000 millones de dólares y con el arancel se han reducido $1.500 millones; esto representa una reducción del 75% en la recaudación. A ello se debe descontar $500 millones y sobre eso se deben pagar $250 millones de sobretasa. En pocas palabras un poco más de la mitad del costo del control de la frontera por parte de Ecuador ($400 millones de dólares). En ese contexto se prevé la caída del 70% de las importaciones con el arancel del 50%.

El gobierno ecuatoriano sostiene que, debido a la imposición de la tasa de seguridad se reporta una reducción del 33.3 % de muertes violentas en las provincias ecuatorianas fronterizas: Esmeraldas, Carchi, Sucumbíos.

Finalmente, en lo atinente a la presentación de la demanda por Colombia ante el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina de Naciones CAN argumentando la ilegalidad de imponer un arancel – tasa de seguridad, no tiene asidero cuando Colombia decidió también imponer aranceles por el mismo porcentaje a Ecuador.

En suma, su demanda se vuelve inoficiosa.

Conclusión

A modo de conclusión se podría mencionar que la inseguridad generada por la falta de control total de la frontera en el lado colombiano ha generado que el gobierno ecuatoriano recurra a la aplicación de la tasa de seguridad a fin de recaudar recursos que le permitan brindar las garantías mínimas de convivencia y desarrollo dentro de sus fronteras.

Asimismo, se ha podido evidenciar que los ámbitos de seguridad, comercio y diplomacia se entrelazan generando una disputa que conlleva negociaciones en algunos frentes. Para ello ambos gobiernos, Cancillerías, Ministerios de Comercio Exterior y Ministerios de Defensa deben articulan de forma coordinada mecanismos, acciones y operaciones militares para contener a los grupos de delincuencia organizada transfronterizo y generar un ecosistema de comercio justo y seguro, asumiendo responsabilidades recíprocas que sus altas funciones requieren.

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Abogado & Máster en Relaciones Internacionales. Docente de Geopolítica, Sociología y Realidad Nacional en la Escuela Superior Militar “Eloy Alfaro”.

Instructor de Geopolítica contemporánea en la Universidad de las Fuerzas Armadas – ESPE. Profesor de Maestría en Geopolítica contemporánea en la Academia de Guerra del Ejército – Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE.

Conferencista de la Academia de Guerra Aérea AGA de la Fuerza Aérea Ecuatoriana FAE. Autor del libro “Realpolitik. El orden mundial detrás del conflicto en el este de Ucrania” publicado bajo el sello Editorial Planeta.