La selección femenina de fútbol de Irán se encuentra retenida en Kuala Lumpur, sin fecha confirmada de retorno a su país, luego de que seis de sus integrantes optaran por solicitar protección humanitaria en Australia tras participar en la Copa Asiática Femenina de la AFC (Confederación Asiática de Fútbol).
El episodio se enmarca en el contexto del conflicto bélico que atraviesa Irán y en la controversia desatada cuando las jugadoras se negaron a entonar el himno nacional antes de uno de sus partidos del torneo, lo que les valió ser calificadas de «traidoras» por la televisión estatal iraní.
Un portavoz de la Confederación Asiática de Fútbol confirmó a la agencia EFE que el plantel llegó a territorio malayo en la mañana del miércoles y que el organismo regional brindará respaldo al grupo durante su estadía hasta que se definan los detalles de su próximo viaje. La confederación no precisó el destino final, pero instó a los medios de comunicación a respetar la privacidad de las deportistas, subrayando que la prioridad es garantizar su bienestar y seguridad.
Según la agencia oficial malaya Bernama, citando a un funcionario de la Embajada iraní en Kuala Lumpur, las jugadoras expresaron su voluntad de regresar a Irán, aunque el retorno depende de la disponibilidad de vuelos y de la reapertura del espacio aéreo iraní, cerrado desde el inicio del conflicto.
La crisis tuvo un giro inesperado cuando una de las siete futbolistas que inicialmente habían aceptado la protección humanitaria australiana se comunicó con la Embajada iraní en ese país para solicitar ser repatriada. Al revelarse así la ubicación del grupo, que se mantenía en secreto por razones de seguridad, el ministro del Interior australiano, Tony Burke, dispuso el traslado inmediato de las otras seis deportistas que sí desean permanecer en Australia hacia un lugar no divulgado.
El martes, cinco jugadoras habían manifestado en un primer momento su intención de quedarse en territorio australiano, a las que luego se sumaron una compañera y un miembro del cuerpo técnico, completando el grupo de siete que aceptó la oferta de protección. La defección de una de ellas precipitó el desenlace que derivó en el viaje del resto del equipo a Malasia, país de mayoría musulmana, como escala obligada antes de una eventual vuelta al país persa.
Colaboradora, especialista en Comunicación & Relaciones Internacionales.













