MERCOSUR en la geopolítica actual: ¿bloque cohesivo o plataforma de negociación unilateral?

Mercosur

A inicios de los 2000, el MERCOSUR soñó con ser un actor de “Autonomía Estratégica” (el ideal de “bloque”). Hoy, los países miembros se alinean individualmente con el “Doble Eje” (China por lo comercial, EE. UU. por lo geopolítico) o negocian TLCs unilaterales y esto nos lleva a preguntarnos si: ¿Es el MERCOSUR, la causa o el síntoma de esta fragmentación?

Para entender esta pregunta hay que interpretar lo sucedido en Asia esta última semana en las cumbres de la APEC y ASEAN, y analizar dos regiones que han perdido cierto peso específico, una de ellas es la UE y otra es parte de América Latina, pero especialmente el MERCOSUR, aunque debemos aclarar que en distinto grado.

Por un lado, la relevancia de la UE se ha diluido en el contexto de la competencia bipolar entre Estados Unidos y China. Las cumbres de ASEAN y APEC se han convertido en la arena principal donde se define la arquitectura económica del Indo-Pacífico, y la UE no es un actor directo en esa región, lo que reduce su visibilidad, dejando a la UE en un rol secundario de socio ideológico, pero no de actor central en las dinámicas del Pacífico; por lo tanto, la UE ha perdido peso como eje de crecimiento global, aunque mantiene una poderosa estructura reguladora y un mercado vasto.

En el caso de América Latina, la pérdida de peso específico es más evidente y se debe a la fragmentación política e institucional, a diferencia de la UE, que al menos es una observadora, los países de América Latina tienen una presencia institucional casi nula en cumbres clave como ASEAN o APEC (con la excepción de México, Chile y Perú en APEC). Esto se debe a la falta de cohesión regional y a la ausencia de una agenda económica unificada. La región actúa bajo la lógica de la teoría de la dependencia, siendo principalmente una proveedora de commodities y receptora de capital (principalmente chino), siendo su participación en la economía global reactiva a la demanda externa y no proactiva mediante una voz colectiva. En síntesis, la crisis del bloque como el MERCOSUR, donde cada país prioriza su negociación unilateral (neorrealismo) frente a la cohesión (neoinstitucionalismo), asegura que la región no pueda ejercer un peso significativo en ninguna cumbre de gran calado.

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El presidente chino Xi Jinping se reúne con su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en Brasilia, Brasil, el 20 de noviembre de 2024. [Foto/Xinhua].
La tensión actual (2024-2025) dentro del MERCOSUR nos lleva a analizar cómo el alineamiento pro-Occidente de un miembro (Argentina) y la apertura comercial de otro (Uruguay) desafían la esencia misma de la unión aduanera. Esto nos obliga a evaluar si ¿La política exterior de los integrantes fortalece o desintegra al bloque?

Metodológicamente utilizaremos una revisión sistemática de la bibliografía para identificar y evaluar todas aquellas teorías que nos lleven a abordar temas que se entrecruzan como es la autonomía, la subordinación, el pragmatismo y la crisis del regionalismo; pero si debemos hacer una abstracción de todos estos conceptos hay uno que se pone en relieve sobre los demás y es el concepto de autonomía y en base a él construiremos un marco teórico que nos permita explicar y dar respuesta a interrogante del título del presente trabajo.

  • Marco teórico:  La encrucijada de la autonomía: Teorías de la subordinación y el pragmatismo en la política exterior del MERCOSUR

Como expresamos en la metodología hay un tema central en la política exterior de cualquier país para insertarse en el sistema internacional y es el grado de autonomía que quiere conservar. Existen distintas escuelas de pensamiento que explican aquellos que hemos denominado la “encrucijada de la autonomía”, que nos permita desarrollar un modelo explicativo propio para interpretar las acciones del MERCOSUR, contrastando el ideal con la realidad.

Para la conformación del modelo propio proponemos abordar el concepto de autonomía desde tres diferentes teorías, entre ellas tenemos la teoría de la dependencia estructural, el neorrealismo (balance de poder) y el neoinstitucionalismo.

2.1 Teoría de la Dependencia

Dados los cambios radicales en la economía global desde el apogeo de la teoría de la dependencia en las décadas de 1950 y 1960, es comprensible que se piense que esta teoría este obsoleta, pero ello no es así, porque la globalización cambio el contexto. Ello nos lleva a preguntarnos si esta teoría ¿Pueden explicar la injerencia de las extensas cadenas de valor globales y la expansión de las actividades manufactureras hacia el Sur Global, donde China tiene amplia injerencia, incrementando esa dependencia? o ¿Acaso la globalización y la financiarización global vuelven irrelevante la teoría de la dependencia o por el contrario, los proteccionismos y aranceles impulsados por EE.UU. lo traen nuevamente a la discusión? (Kvangraven, 2023:147).

Podemos aseverar que el actual contexto geopolítico, Kvangraven (2023:158) expresa la relevancia de esta teoría para comprender el desarrollo desigual y expone que existen fortalezas y debilidades. Comenzando por las fortalezas explica convenientemente la actual polarización del desarrollo económico entre el Norte y el Sur Global y la consecuente influencia China en la periferia. Otra fortaleza que explica su uso, que a pesar que existen cadenas de valor global producto de la globalización; aún se reproducen las relaciones de dependencia, a ello se suma la vulnerabilidad de la periferia a los ciclos financieros generados por el centro, estas fortalezas explican porque es conveniente seguir usando esta teoría.

En cuanto a sus debilidades, Kvangraven (2023: 160-162), expresa que esta teoría está afectada por su determinismo, lo que dejan poco margen de acción individual y la otra debilidad es que se enfocan más en los síntomas que en las causas de la dependencia, con ello hace que los enfoques sean descriptivos en descubrir los síntomas en lugar de ver las causas de la naturaleza polarizadora de la economía.

La teoría de la dependencia estructural nos lleva a preguntarnos: ¿La crisis del MERCOSUR es resultado de su estructura productiva primarizada (lo que facilita la subordinación a China)? y podemos llegar a una respuesta analizando los siguientes indicadores: la dependencia exportadora de commodities (variable cuantitativa), o la narrativa sobre inversión China (variable cualitativa), cada uno de estos indicadores tendrá valores diferentes para cada uno de los cuatro países del MERCOSUR.

2.2 Neorrealismo y Neoinstitucionalismo

Abordamos estas dos teorías en forma conjunta porque comparten una base epistemológica y ontológica significativa, aunque llegan a conclusiones opuestas sobre la cooperación internacional.

Entre los aspectos comunes que comparten esta el racionalismo, donde ambas asumen que los Estados son los actores principales del sistema y actúan como agentes racionales que buscan maximizar sus intereses (ganancias) bajo condiciones de escasez y anarquía. También ambas teorías consideran la funcionalidad institucional, a las cuales consideran que son necesarias para generar orden y reducir la incertidumbre según Vargas Hernández. (2009:119).

Reunión de 2024 entre la UE y el Mercosur.

Pero la diferencia está en su visión sobre la posibilidad de la cooperación bajo la anarquía imperante en el sistema internacional, así el neorrealismo enfatiza las ganancias relativas (¿Quién gana más?) y el potencial de traición, lo que hace que la cooperación sea difícil de sostener, por su parte el neoinstitucionalismo enfatiza las ganancias absolutas (¿ambos ganamos?) y argumenta que las instituciones (reglas, normas) pueden mitigar los efectos de la anarquía, permitiendo que la cooperación sea duradera.

El texto de Vargas Hernández (2009:120) nos sirve para interpretar que el MERCOSUR como institución desde el punto de vista del neorrealismo señala que es una reflexión del poder de los Estados, y agrega que estas instituciones son endógenas (creadas y determinadas) por la distribución relativa de las capacidades (poder) de los Estados; esto significa que una institución solo existe y perdura mientas sirve a los intereses del Estado más poderoso (o a una coalición de Estados poderoso)

El neorrealismo al considerar a la anarquía como una institución que promueve la desconfianza, llevando a la política a ser un dilema del prisionero que evade la cooperación, la excepción solo ocurre cuando la cooperación es tácticamente necesaria, como en la formulación de alianzas contra una amenaza común (Bandwagoning o Balancing).

Del neorrealismo (balance de poder) podemos preguntarnos si ¿La búsqueda individual de Tratado de Libre Comercio (TLC) (ej. Uruguay) es una estrategia racional (pragmatismo) de balancing frente a la ineficacia del Bandwagoning (el bloque)? y como una primera aproximación podemos abordar este interrogante con dos dimensiones diferentes; una de la orientación doctrinal de política exterior (variable cualitativa), y la otra de una relación de acuerdos comerciales activos (variable cuantitativa).

Por último, para el neoinstitucionalismo nos preguntamos si ¿La crisis es producto de la fragilidad del diseño institucional (intergubernamentalidad) y la ausencia de mecanismos de sanción (lo que permite la subordinación unilateral)? la misma la podemos analizar desde la aproximación desde los siguientes indicadores: nivel de convergencia arancelaria (variable cuantitativa), y la otra es la coherencia de la agenda regional (variable cualitativa).

La síntesis de este marco teórico analiza la encrucijada de la autonomía abordada desde la teoría de la subordinación (dependencia) y el pragmatismo (neorrealismo y neoinstitucionalismo) en la política exterior del MERCOSUR y como una primera aproximación podemos arribar que el uso en forma individual o conjunta ambas contribuyen significativamente a la crisis que afecta al MERCOSUR. En forma individual; la dependencia a pesar de este mundo globalizado donde aparecen las cadenas de valor global aún reproducen las relaciones de dependencia, a ello se suma la vulnerabilidad de la periferia a los ciclos financieros generados por el centro a lo cual sumamos las cuestiones geopolíticas actuales entre China y EE. UU.; por su parte tanto el neorrealismo y el neoinstitucionalismo abordan de distintas formas la cooperación tanto intra como extra MERCOSUR en un ambiente de anarquía. En forma conjunta las tres teorías constituyen un colectivo que ponen en amenaza la institucionalidad del MERCOSUR. En definitiva y a modo de ejemplo el artículo no solo busca describir el debate, sino posicionarse en interrogantes como el siguiente: ¿El pragmatismo de Uruguay es un acto racional bajo el neorrealismo (aprovechamiento de la estructura), o es una manifestación de la subordinación bajo la teoría de la dependencia (incapacidad de actuar autónomamente)? esto construye un modelo analítico para la fase empírica a desarrollar.

3. Desarrollo.

3.1 Crisis que enfrentó el MERCOSUR

El MERCOSUR tuvo distintas instancias en los último 25 años que analizamos a continuación, cada uno caracterizado por un contexto particular destacando un punto de inflexión dado por la crisis del 2008.

Así podemos distinguir un ciclo de expansión entre el 2000 y 2005, el punto de inflexión en el 2008 y posteriormente entre el 2010 y 2025 un ciclo que denominados contracción, fragmentación y búsqueda de inserción.

La historia detrás de la foto que estampó el frío saludo entre Lula y Milei - elDiarioAR.com
El presidente argentino junto a su par de Brasil, ejes del Mercosur.

3.1.1 Ciclo de expansión y consolidación política (2000-2005)

Se caracterizó por el auge del regionalismo post-neoliberal y la adopción de una política exterior de autonomía estratégica. Dentro de este ciclo podemos distinguir dos momentos diferentes pero caracterizado por una constante: la autonomía.

Momento 1: Transformación estratégica (2000-2003): El bloque se mueve más allá de ser una mera unión aduanera para asumir un rol estratégico y político en la región. Las crisis económicas internas (Argentina y Brasil) paradójicamente fuerzan una mayor coordinación política defensiva para enfrentar los desafíos de la globalización.

Momento 2: Pico de autonomía (2005): Este período alcanza su máxima expresión política con el rechazo frontal al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) en la IV Cumbre de las Américas. El MERCOSUR prioriza la autonomía regional y establece límites claros a la influencia geopolítica de Estados Unidos en América Latina.

Más allá de la descripción podemos relacionarlo con el marco teórico desarrollado y en base a sus contenidos podemos expresar:

  1. La teoría de la dependencia tiene una relevancia alta dado porque el principal objetivo político del ciclo fue romper la subordinación al centro (EE. UU.) y al neoliberalismo (ALCA), buscando la autonomía económica y política regional.
  2. Neoinstitucionalismo también con una relevancia alta dado que se enfocó en fortalecer las reglas y los mecanismos institucionales (ej. creación del Consejo de Defensa Sudaméricano (CDS), mayor contenido político) para estabilizar y profundizar la cooperación entre los miembros.
  3. Neorrealismo con una relevancia media donde el acto de rechazo al ALCA puede interpretarse como una acción racional de balancing (equilibrio de poder) para contrarrestar la hegemonía y la amenaza geopolítica de Estados Unidos.

3.2.1Punto de inflexión. Crisis financiera global (2008)

La crisis de 2008 marca el inicio del cambio de ciclo; si bien algunos países como Uruguay mantuvieron un crecimiento vigoroso, la crisis generó una afectación en la actividad económica y el comercio global que obligó al MERCOSUR a repensar su estrategia de inserción y a buscar alternativas al comercio intrarregional y a la inversión occidental. 

3.1.3Ciclo de contracción, fragmentación y búsqueda de inserción. (2010-2025)

Podemos definirlo como un ciclo más político que comercial caracterizada por la erosión de la cohesión ideológica y una intensa búsqueda de acuerdos extrabloque que termina exacerbando la fragmentación interna. Ello nos lleva a determinar tres momentos diferentes a saber:

Momento 1: Giro a la agenda externa y la influencia China (2010-2017): Las economías del bloque, impulsadas por la demanda de commodities, reanudan negociaciones con la Unión Europea (UE) (2010) bajo presión empresarial. Simultáneamente, comienza la «Doble Subordinación», evidenciada por la firma de la Asociación Estratégica Integral de Argentina con China (2015), complejizando el tradicional alineamiento regional.

Momento 2: Fractura ideológica e institucional (2017-2023): Se inicia formalmente la negociación MERCOSUR-UE (2017), alcanzando un anuncio de cierre político en 2019, a pesar de las tensiones internas (resistencia proteccionista de Argentina). Esta tensión es eclipsada por la fuerte fractura ideológica (2019) entre los líderes de Argentina y Brasil, limitando aún más la autonomía colectiva del bloque.

Momento 3: Consolidación de la flexibilidad (2024-2025): La crisis institucional desemboca en la consolidación de políticas exteriores bilaterales y la flexibilidad. MERCOSUR reactiva el diálogo con China, pero son Uruguay y Paraguay quienes ejercen presión para la negociación individual, acelerando la erosión del Arancel Externo Común. La eventual ratificación del Acuerdo MERCOSUR-UE (2025) se convierte en un paso clave hacia la inserción global, pero se realiza en un contexto de máxima tensión y mínima cohesión.

Al igual que en el ciclo uno podemos relacionarlo con nuestro marco teórico y expresamos que:

  1. Neorrealismo con una relevancia alta donde explica la doble subordinación (China / EE.UU.) y la respuesta individual de los Estados, donde el bandwagoning (alineamiento) y la maximización del poder relativo individual primen sobre la cohesión.
  2. Neoinstitucionalismo con una incidencia baja siendo la victima del ciclo, dada por el colapso de las reglas del Arancel Externo Común y la incapacidad de la institución para forzar la cooperación o sancionar desviaciones, llevando a la irrelevancia de los mecanismos creados.
  3. Teoría de la dependencia con una incidencia alta porque se manifiesta más claramente la dependencia estructural de la periferia, obligando a la búsqueda de mercados y capital llevando a las economías regionales a la primarización y ello constituye la causa raíz que impulsa a los miembros a actuar individualmente, especialmente a buscar a apertura con China y con ello a romper la unidad del bloque.

Este análisis resume cómo la crisis financiera de 2008 constituyó un punto de inflexión relevante, desacelerando el crecimiento económico del bloque y afectando su capacidad negociadora en política exterior, condicionando su desarrollo y la gestión de la integración hasta la actualidad.

3.2 Características de la actual crisis

La actual crisis del MERCOSUR puede describirse como una crisis de propósito y cohesión institucional marcada por la «doble subordinación geopolítica» y el «pragmatismo unilateral» de sus miembros.

El bloque está paralizado por la incapacidad de sus miembros de conciliar sus agendas nacionales, divergentes y racionalmente justificadas, con el interés colectivo, lo que se traduce en una erosión del Arancel Externo Común (AEC) y de su poder de negociación.

La explicación del dilema es una manifestación entre dos teorías de nuestro marco teórico, por un lado, el neorrealismo y su apertura y la dependencia que busca el alineamiento estratégico y ello acrecentado por las agendas individuales de cada uno de los países.

Para ello analizamos cada uno de los cuatros estados:

3.2.1 Argentina

La actual política argentina se basa en una racionalidad de neoliberalismo económico extremo acoplado a un neorrealismo de alianzas (conocido como Bandwagoning), es decir un fuerte alineamiento con Estados Unidos e Israel, en base a ello las dos características fundamentales de su postura son:

  1. Objetivo económico: La apertura a las importaciones y la desregulación no es un efecto secundario, sino un fin en sí mismo para buscar la estabilidad financiera y atraer capital occidental, se busca una subordinación al mercado como disciplina económica con la finalidad de mantener el equilibrio fiscal como regla de oro.
  2. Alineamiento geopolítico (subordinación selectiva): Argentina ha optado por un alineamiento geopolítico irrestricto con EE. UU. e Israel (evidenciado por la compra de aviones F-16 y las visitas de alto nivel del Comando Sur). De este alineamiento se espera que sea monetizado a través de apoyo en organismos multilaterales (FMI, BID) y acceso a tecnología/inversión occidental, especialmente en IA y energía nuclear.

Sin lugar a dudas esta repercutirá en una fricción con el bloque, donde Argentina exige que el bloque acepte sus prioridades geopolíticas (alejarse de China), lo cual es inaceptable para Brasil y Uruguay, cuya estabilidad económica depende del mercado chino.

3.2.2 Brasil

Brasil opera bajo una racionalidad de gran potencia regional por lo menos y ello se relaciona con la teoría del neorrealismo ofensivo. El presidente brasileño prioriza la agenda global (expansión de los BRICS, participación en la ASEAN, diálogo con China) sobre la cohesión del MERCOSUR.

En forma ambigua busca la flexibilidad de facto para no limitar su inserción global, pero evita una ruptura total con el bloque, manteniendo una postura ambigua que perpetúa la parálisis institucional y paralelamente mantiene relaciones con EE. UU. para morigerar el tema de los aranceles impuestos por este país, pero manteniendo en alto sus intereses nacionales, así lo expreso en la última Asamblea de la Naciones Unidas.

17th BRICS summit - Wikipedia

Para Brasil, el grupo BRICS es su principal plataforma para ejercer liderazgo en el sur global y desafiar la hegemonía occidental. China es el principal destino de las exportaciones brasileñas y su participación en los BRICS le permite negociar con China desde una posición de «par» (aunque asimétrico) y no como un país individual y vulnerable.

El interés de Brasil en el Sudeste Asiático (ASEAN) es una manifestación directa de su búsqueda de diversificación y estatus global y busca establecer puentes económicos que reduzcan su dependencia relativa de la UE, EE. UU. y la propia China. El compromiso con bloques emergentes le permite actuar como un actor global, legitimando su aspiración de liderazgo y sus demandas de reforma en organismos como la ONU o el FMI.

En definitiva, Brasil no es el agente de la ruptura (ese rol es de Uruguay y Argentina), sino el garante de la parálisis funcional y ello pivotea Brasil convirtiéndose en la garantía del neoinstitucionalismo fallido porque es el único que puede sancionar a Uruguay por negociar por su cuenta o a Argentina por su intransigencia, pero no lo hace. Al permitir que la «flexibilidad tácita» se convierta en la norma, Brasil condena al Arancel Externo Común (AEC) a la irrelevancia, confirmando que el neoinstitucionalismo ha colapsado. Y en segundo plano hace una perpetuación del impasse al situarse en el pivote de la crisis; no permite que Uruguay y Paraguay rompan el bloque (porque perdería el mercado cautivo), pero tampoco permite que Argentina imponga su agenda ideológica (porque perdería a China). El resultado es un bloque paralizado que no puede negociar colectivamente (fallando a sus miembros más pequeños) ni disolverse formalmente (fallando al ideal de autonomía).

Ello lo convierte en un líder ausente, utilizando al MERCOSUR como un escalón para su agenda global (BRICS, ASEAN). Su racionalidad individual es maximizar su estatus, lo que lleva inevitablemente a la subordinación de los intereses colectivos del bloque.

3.2.3 Uruguay

La posición de Uruguay se caracteriza por el pragmatismo comercial y la búsqueda de autonomía a través de la apertura. La racionalidad neorrealista de un Estado pequeño hace que perciba la rigidez del MERCOSUR como una limitación a su desarrollo y su estrategia es maximizar las ganancias absolutas mediante la diversificación de mercados, incluso si esto implica socavar las reglas del bloque.

Uruguay es la economía más pequeña y menos industrializada del MERCOSUR (excluyendo a Paraguay). Su reducida capacidad de negociación en solitario y su alta concentración de exportaciones a mercados externos (especialmente China) lo hacen extremadamente vulnerable a los ciclos de commodities y a las decisiones de sus grandes socios. En consecuencia, su objetivo es minimizar este riesgo y para ello busca acuerdos unilaterales. Esto se encuadra con el neorrealismo defensivo que, a diferencia de Argentina con su alineamiento estratégico, su estrategia es funcional para maximizar su seguridad económica y en base a ello arma los discursos sobre este pragmatismo que le permite presentarse ante la comunidad internacional como un país serio y orientado a los negocios atrayendo la inversión extranjera directa.

Esta posición lo lleva a constituirse en el principal motor intelectual y político de la crisis institucional, acelerando la dinámica de la fragmentación por medio de dos caminos:

  1. La presión por la flexibilización negociadora (cambiar la regla que exige el consenso para negociar TLCs) ataca directamente el principio del Arancel Externo Común (AEC). Su éxito implicaría que el MERCOSUR ya no es una unión aduanera, sino una zona de libre comercio flexible, confirmando el fracaso del neoinstitucionalismo.
  2. La presión activa: A diferencia de la ambigüedad de Brasil o la presión estructural de Paraguay, Uruguay es el demandante activo y público de la ruptura de las reglas. Su amenaza de negociar en solitario obliga a Argentina y Brasil a gastar capital político en contenerlo, desviando la energía de la agenda externa colectiva.

En síntesis, la posición de Uruguay es un caso de racionalidad del Estado pequeño que, al perseguir su interés vital de apertura bajo una lógica neorrealista, se convierte en el principal agente de la desintegración del MERCOSUR.

3.2.4 Paraguay

Paraguay se caracteriza su posicionamiento dado por su asimetría y la búsqueda de la ventaja geopolítica y ello lo lleva a impulsar la flexibilidad y el desmantelamiento de la rigidez institucional. Su racionalidad es pragmática y asimétrica con respecto a Argentina y Brasil y su interés principal es la apertura comercial y la compensación por ser un país sin litoral, pero aprovechando poderosamente la Hidrovía Paraná-Paraguay. 

Paraguay es consciente de su posición geográfica lo que intensifica la teoría de la dependencia, que lo obliga a incurrir en costos logísticos y de transporte para acceder a los mercados globales. Para compensar este aspecto es buscar la máxima apertura comercial, la desburocratización y la simplificación administrativa y el MERCOSUR representa para Paraguay un costo de oportunidad y por ello presiona por la flexibilidad negociadora como una necesidad existencial y no sólo como una preferencia ideológica como puede ser el caso de Uruguay.

También mencionamos la ventaja geopolítica asimétrica de Paraguay para obtener beneficios que el bloque no puede proporcionarle y en esa línea aprovecha en mantener relaciones diplomáticas con Taiwán, recibiendo ayuda oficial al desarrollo, cooperación y préstamos blandos. 

Esta postura es el principal obstáculo formal para que el MERCOSUR, como bloque, firme un TLC con China (el mercado más grande del mundo). Esto obliga a Brasil a negociar con China con una mano atada, lo que paradójicamente favorece la agenda de flexibilización de Paraguay y Uruguay.

El Presidente Milei mantuvo una reunión bilateral con su par de Paraguay, Santiago Peña | Argentina.gob.ar
Los primeros mandatarios de Paraguay, Santiago Peña, y de Argentina, Javier Milei. 

En base a ello podemos expresar que adopta una racionalidad neorrealista actuando como un pequeño Estado que maximiza su ganancia absoluta utilizando un recurso político (su reconocimiento a Taiwán) que tiene un alto valor para las potencias globales, sin tener que pagar los costos de un alineamiento completo.

4. Impacto en la crisis del MERCOSUR. Posibles escenarios

Países como Uruguay y Paraguay consolidan un frente que busca el fin de la rigidez del bloque y ello ha conducido que el neoinstitucionalismo ha fracasado y la crisis se agudiza por el rol ambivalente de los otros dos miembros.

En este escenario la posibilidad con la UE es una prueba de fuego para el bloque que en cierta medida podría definir su destino institucional. En base a lo expresado nos atrevemos a proponer los siguientes escenarios:

  1. Escenario 1: se firma con cohesión, la ratificación (asumiendo que las reservas europeas sobre sostenibilidad se resuelvan) podría reintroducir la racionalidad colectiva. Un éxito de esta magnitud re-legitimaría el neoinstitucionalismo del bloque, proporcionando un contrapeso geopolítico y económico (diversificación) frente a la doble subordinación.
  2. Escenario 2: se firma con fractura o fracasa, el acuerdo colapsa debido alineamiento argentino o la oposición de las fuerzas políticas europeas, el pragmatismo unilateral se impondrá. Uruguay, y posiblemente Paraguay, acelerarán sus negociaciones bilaterales (como el TLC con China), y el MERCOSUR retrocederá de una unión aduanera a una simple zona de libre comercio sin propósito estratégico común.

En síntesis, la actual crisis es un «equilibrio de Nash subóptimo» donde el interés nacional paraliza la acción colectiva, y la presión de las superpotencias (EE. UU. y China) exacerba las divergencias internas. El MERCOSUR es hoy un síntoma de la inestabilidad geopolítica global, más que un actor capaz de modificarla.

5. Reflexiones finales

Nuestro artículo se plantea un interrogante: ¿Bloque cohesivo o plataforma de negociación unilateral? Del análisis de la crisis del MERCOSUR a través de los lentes de la teoría de la dependencia, el neorrealismo y el neoinstitucionalismo concluye que el bloque se ha movido decisivamente hacia una plataforma de negociación unilateral, donde el interés nacional domina la agenda colectiva.

La crisis se origina en una divergencia de racionalidades individuales que son estructuralmente condicionadas y para su explicación utilizamos el marco teórico:

  1. Teoría de la dependencia (causa raíz): La persistente estructura productiva de la región, marcada por la dependencia de commodities y la necesidad de financiamiento, impone una presión insostenible sobre la cohesión. Esta estructura obliga a los Estados a buscar desesperadamente mercados y capital, dando origen al dilema de la doble subordinación geopolítica (China como mercado/financista; EE. UU. como proveedor de seguridad/tecnología).
  2. Neorrealismo (respuesta individual): La anarquía global fuerza a cada Estado a responder a esta vulnerabilidad con una lógica de supervivencia individual, así tenemos a:
    1. Uruguay y Paraguay adoptan un pragmatismo neorrealista buscando la flexibilidad para obtener ganancias absolutas mediante acuerdos bilaterales (ej. China), compensando su vulnerabilidad (Uruguay) y su condición de país sin litoral (Paraguay).
    2. Argentina prioriza un alineamiento ideológico irrestricto con EE. UU. (Bandwagoning), imponiendo una agenda anti-China que es una amenaza directa a la racionalidad económica de sus socios.
    3. Brasil opta por un liderazgo ambivalente centrado en su estatus global (BRICS, ASEAN), utilizando al MERCOSUR como un instrumento secundario y exigiendo flexibilidad de facto.

La suma de estas racionalidades —individualmente válidas— es colectivamente irracional, llevando a la parálisis y a la erosión de las bases del bloque.

  1. El colapso del neoinstitucionalismo es la principal víctima del ciclo de fragmentación. La institución no logró proveer el valor funcional necesario para que los Estados sintieran que la cooperación compensaba el costo de oportunidad de la flexibilidad. La incapacidad del MERCOSUR para sancionar las desviaciones o para reformar la regla del consenso ante la presión de Uruguay y Paraguay, demostró que el Arancel Externo Común (AEC) se ha convertido en una norma formal sin poder vinculante real. Y el bloque no pudo gestionar la doble subordinación, ni proveyó los mecanismos de compensación necesarios para mitigar la dependencia y las asimetrías. El bloque pasó de ser un actor (Ciclo 1 (2000-2005) a una plataforma pasiva donde la estructura de poder global se impone sobre la voluntad de cooperación.

La ratificación del Acuerdo MERCOSUR-UE es la prueba final para definir el futuro del bloque, ilustrando el dilema entre la cohesión y la unilateralidad:

a) Escenario 1: Firma con cohesión (re-legitimación institucional)

  • Análisis: Un éxito en la ratificación reintroduciría la racionalidad colectiva. Desde el neorrealismo, el acuerdo funciona como una estrategia de Balancing o contrapeso geopolítico y económico frente a la dependencia asimétrica de China.
  • Consecuencia: El éxito re-legitimaría al neoinstitucionalismo, al demostrar a los miembros más pequeños que la cohesión es la vía más efectiva para obtener grandes ganancias absolutas, esto actuaría como un freno temporal al pragmatismo unilateral.

b) Escenario 2: Firma con fractura o fracaso (consolidación unilateral)

  • Análisis: El colapso del acuerdo o su firma con fracturas profundas (impulsado por la rigidez argentina o la oposición externa) daría la victoria definitiva al pragmatismo unilateral y el neorrealismo se impondría sin contrapesos.
  • Consecuencia: Uruguay y Paraguay acelerarían sus negociaciones bilaterales (TLC con China), y el MERCOSUR perdería su carácter de Unión Aduanera, confirmando su regresión a una simple zona de libre comercio sin valor estratégico o poder geopolítico, cumpliendo la peor predicción del marco teórico

En síntesis, el MERCOSUR se encuentra hoy en la frágil balanza entre el peso muerto de su dependencia estructural y el intento de pragmatismo cohesivo que representa el acuerdo con la UE, de no materializarse esta última acción, el bloque se consolidará irreversiblemente como una plataforma de negociación unilateral.

 

 

 

Referencias Bibliográficas 

Vargas Hernández, J. (2009).  El realismo y el neorrealismo estructural. En ESTUDIOS POLÍTICOS, NOVENA ÉPOCA, NÚM. 16, enero-abril, 2009.

Kvangraven, I. (2023). Teoría de la dependencia: fortalezas, debilidades y su relevancia actual. En King’s College of London.

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GB (R) PhD Oscar Armanelli
Ciencia Política UB
Defensa Nacional UNDEF
Profesor Universitario UA
Mg. Historia, Estrategia, Geopolítica, Ciencias Militares y Operaciones de Paz ACAGÜE Chile