La economía de China crece 5,2% en el segundo trimestre, pero muestra señales de desaceleración

China

China registró un crecimiento económico del 5,2 por ciento interanual entre abril y junio de 2025, una leve desaceleración frente al 5,4 por ciento del trimestre anterior, según datos oficiales difundidos este martes. Si bien la cifra supera el objetivo anual de crecimiento de “alrededor del 5 por ciento” fijado por Pekín, la tendencia refleja el impacto continuo de las tensiones comerciales con Estados Unidos y una débil demanda interna.

En comparación con el primer trimestre, el producto interno bruto ajustado por inflación creció un 1,1 por ciento, por debajo del 1,2 por ciento registrado entre enero y marzo. En total, la economía china acumuló un crecimiento del 5,3 por ciento en el primer semestre del año.

El enfrentamiento comercial entre las dos mayores economías del mundo se intensificó en abril con la imposición mutua de aranceles superiores al 100 por ciento. Sin embargo, en mayo ambos países firmaron un acuerdo para una tregua de 90 días, que incluye la reducción temporal de tarifas y un compromiso de diálogo, lo que alivió parte de la presión sobre la economía china.

Como parte de su respuesta a la crisis, el banco central chino redujo en mayo su tasa de interés de referencia e inyectó liquidez en los mercados financieros. A su vez, Pekín aceleró la diversificación de sus socios comerciales, incrementando las exportaciones a mercados alternativos al estadounidense.

El Buró Nacional de Estadísticas destacó que la economía “resistió la presión y mostró una mejora constante pese a los desafíos”, en alusión al conflicto comercial. Según el organismo, el crecimiento se mantuvo “estable y con buen impulso”, respaldado por políticas macroeconómicas “más proactivas y eficaces”.

No obstante, el mismo informe reconoció la existencia de múltiples factores de incertidumbre en el entorno externo y advirtió que la demanda interna sigue siendo débil, por lo que la base de la recuperación económica “aún necesita consolidarse”.

En un intento por estimular el consumo, el gobierno chino implementó programas de renovación para bienes durables como electrodomésticos, automóviles y teléfonos inteligentes. A pesar de ello, la economía continúa bajo presión deflacionaria. En junio, el índice de precios al consumidor subió apenas un 0,1 por ciento interanual, marcando su primer aumento en cinco meses.

Las ventas minoristas crecieron un 5,0 por ciento durante el primer semestre, acelerando respecto al 4,6 por ciento del primer trimestre. En tanto, la inversión en activos fijos —sin incluir hogares rurales— aumentó un 2,8 por ciento. El sector inmobiliario, sin embargo, sigue siendo un lastre: la inversión en desarrollo cayó un 11,2 por ciento frente a una baja del 9,9 por ciento en el trimestre anterior.

La producción industrial, uno de los pilares de la economía china, creció un 6,4 por ciento. Las exportaciones totales aumentaron un 7,2 por ciento, mientras que las importaciones retrocedieron un 2,7 por ciento, reflejando la debilidad de la demanda interna.

Durante su participación en el Foro Económico Mundial celebrado en Tianjin a fines de junio, el primer ministro Li Qiang aseguró que China está “confiada y capacitada” para sostener un crecimiento económico sólido, pese a los desafíos estructurales y las turbulencias externas que enfrenta el país.

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