Japón gastó un récord de 6,35 mil millones de yenes (43.000 millones de dólares) al realizar lo que probablemente fueron múltiples intervenciones en el mercado de divisas en octubre, según mostraron los datos del Ministerio de Finanzas japonés, en un momento en que el país asiático trataba de detener la rápida depreciación de su moneda.
El máximo anterior fue de 2,84 mil millones de yenes, establecido en septiembre, y se cree que se gastó principalmente el 22 de septiembre, cuando Japón intervino en el mercado comprando yenes con dólares estadounidenses por primera vez desde 1998.
Desde entonces, las autoridades japonesas han mantenido silencio sobre cualquier intervención, dejando a los mercados financieros en vilo.
Según informó Kyodo News, el Ministerio de Finanzas no reveló ningún desglose diario de la cantidad, gastada entre el 29 de septiembre y el jueves.
Las intervenciones «furtivas» están diseñadas para mantener a los participantes en el mercado con la duda de si las autoridades japonesas están realmente interviniendo.
Después de que el yen se acercara a los 152 dólares, Kyodo News ha confirmado que Japón intervino el 21 de octubre, a pesar de que el mercado percibe que estas operaciones harán poco por invertir la tendencia general.
Es probable que las autoridades monetarias japonesas volvieran a intervenir el 24 de octubre, cuando el yen se disparó en pocos minutos con respecto al dólar.
El ministro de Finanzas, Shunichi Suzuki, había advertido que se tomarían las medidas necesarias para contrarrestar el exceso de volatilidad del mercado.
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El principal motivo ha sido la creciente diferencia entre los tipos de interés japoneses y estadounidenses, ya que el Banco de Japón ha descartado la posibilidad de una subida de los tipos de interés a corto plazo, mientras que se espera que la Reserva Federal lleve a cabo otra subida en su reunión de política monetaria de esta semana.
La intensa venta del yen registrada en las últimas semanas, que las autoridades japonesas consideraron impulsada en parte por los especuladores, se ha tomado aparentemente un respiro en medio de las especulaciones de que la Reserva Federal ralentizará su ritmo de endurecimiento monetario.
«El yen podría haberse debilitado aún más y haber superado los 160 por dólar sin las intervenciones», dijo Izuru Kato, economista jefe de Totan Research, un centro de estudios japonés. Pero también señaló que estas operaciones sólo pueden frenar la caída del yen.
El jefe de Finanzas, Suzuki, cuyo ministerio pide al Banco de Japón que intervenga en el mercado, ha dicho que lo que los funcionarios japoneses vigilan de cerca no son los niveles específicos, sino la volatilidad.
A finales de septiembre, Japón contaba con 1,24 mil millones de dólares en reservas de divisas, compuestas por valores extranjeros, depósitos y oro, entre otros. El gobierno lleva a cabo intervenciones de compra de yenes y venta de dólares recurriendo a estos fondos.
La rápida caída del yen ha creado un dolor de cabeza para un Japón con escasos recursos, inflando los precios de las importaciones de energía, materias primas, alimentos y otros bienes.
El gobierno japonés dio a conocer un enorme paquete económico para mitigar las consecuencias del aumento de los precios que sienten los consumidores, y para apoyar la economía en medio de la guerra de Rusia contra Ucrania y el debilitamiento del yen.
Sin embargo, también espera que el yen, en su nivel más bajo en más de tres décadas con respecto al dólar, impulse la recuperación del turismo.
El primer ministro Fumio Kishida ha dicho que el gobierno sigue de cerca la evolución del mercado de divisas junto con el Banco de Japón. «Los movimientos especulativos y rápidos del yen no son deseables para nadie», declaró.











