La inflación subyacente de Japón se aceleró al 1,6% en junio impulsada por los alimentos

El índice de precios al consumidor sin alimentos frescos subió por encima del 1,4% de mayo, aunque acumula cinco meses consecutivos debajo del 2%. Los subsidios estatales a la energía contuvieron el alza mientras la crisis de Medio Oriente amenaza con disparar la inflación y los precios desde el otoño boreal, en la antesala de la reunión de política monetaria de la semana próxima.

Los precios al consumidor subyacentes de Japón subieron un 1,6% interanual en junio, acelerándose respecto del mes anterior, impulsados por el encarecimiento de los alimentos ante el alza de las materias primas, mientras los subsidios estatales a las facturas de energía limitaron la presión al alza, según datos oficiales publicados este viernes.

El incremento del índice de precios al consumidor a nivel nacional, que excluye los volátiles alimentos frescos, siguió a la suba del 1,4% registrada en mayo y se mantuvo por debajo del 2% por quinto mes consecutivo, de acuerdo con el Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones.

Un dato clave antes de la reunión del Banco de Japón

El resultado integra el conjunto de indicadores que el Banco de Japón examinará de cara a su reunión de política monetaria de la semana próxima, en la que se espera que mantenga sin cambios la tasa de interés de referencia, después de haberla elevado en junio al 1,00%, su nivel más alto en 31 años. La entidad, que persigue una inflación estable del 2%, publicará además sus nuevas proyecciones de precios y crecimiento económico.

La atención estará puesta en cómo el banco central evalúe los riesgos inflacionarios derivados de la crisis en curso en Medio Oriente y de las disrupciones en el suministro de combustibles y productos petroleros. Japón, un país pobre en recursos naturales, es especialmente vulnerable a las subas del precio del crudo, mientras que la debilidad del yen frente al dólar estadounidense puede encarecer aún más las importaciones.

Alimentos arriba, energía subsidiada

En el desagregado de junio, los precios de los alimentos —excluidos los frescos— treparon un 3,1% interanual, desacelerándose desde el 3,5% de mayo, con el costo de las materias primas trasladándose a productos de consumo cotidiano como las viandas bento y los chocolates.

Los costos de la energía, en cambio, retrocedieron apenas un 0,1% interanual, tras la caída del 2,5% de mayo: la nafta bajó un 0,7% y las facturas de electricidad un 1,7%, como efecto del programa de subsidios del gobierno destinado a aliviar el impacto del encarecimiento de los combustibles provocado por la crisis de Medio Oriente. En sentido contrario, una revisión del sistema de aranceles médicos elevó los costos de la salud, y los bienes durables para el hogar también se encarecieron.

El índice «core-core», que excluye tanto la energía como los alimentos frescos y refleja la tendencia de fondo de los precios, avanzó un 1,7% en junio.

El otoño boreal, punto de inflexión

Los analistas anticipan que la calma actual tiene fecha de vencimiento. Takeshi Minami, economista jefe del Norinchukin Research Institute, proyecta que la inflación se intensificará desde el otoño boreal en adelante como consecuencia de las renovadas tensiones en Medio Oriente: espera que supere el 2% durante el trimestre julio-septiembre y que se aproxime al 3% en la segunda mitad del año fiscal, que cierra en marzo.

Según el análisis de Minami, el Banco de Japón ya señalizó su intención de continuar con el ciclo de subas de tasas, y dado que la propia entidad prevé que la inflación subyacente se ubique en torno al 2% desde la segunda mitad del año fiscal 2026 y durante 2027, existe una posibilidad concreta de que decida un nuevo incremento de la tasa de referencia antes de fin de año.

El cuadro deja al Banco de Japón ante un equilibrio delicado: una inflación que todavía corre por debajo de la meta, pero con un shock energético externo que amenaza con desbordarla en cuestión de meses, y una moneda debilitada que amplifica cada suba del petróleo. La reunión de la semana próxima dirá cuánta paciencia le queda a la política monetaria japonesa.

 

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Co-fundador de ReporteAsia.