En las últimas semanas circuló información que apunta a que el Partido Comunista Chino (PCCh) estaría detrás del financiamiento y la organización de algunas de las protestas masivas que se vienen registrando en Estados Unidos. Se trata, sin embargo, de acusaciones y hallazgos de investigaciones periodísticas y legislativas, no de una condena judicial ni de una confirmación oficial comprobada en tribunales.
La mayoría de los señalamientos giran en torno a Neville Roy Singham, un multimillonario tecnológico nacido en Estados Unidos y residente en Shanghái. Una investigación de Fox News rastreó 278 millones de dólares invertidos por Singham en una red de organizaciones vinculadas a protestas antiamericanas dentro del país.
A partir de esos hallazgos, legisladores del Congreso pidieron a la fiscal general Pam Bondi que investigue a Singham bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA), que obliga a declarar el trabajo realizado en nombre de gobiernos extranjeros.
Casos puntuales bajo la lupa
Republicanos de la Cámara de Representantes investigaron el financiamiento detrás de los disturbios registrados en Los Ángeles, señalando presuntos vínculos entre organizaciones como el Partido por el Socialismo y la Liberación (PSL) y el gobierno chino.

En Minneapolis, investigaciones del Congreso apuntaron a un financista con supuestos lazos con el PCCh detrás de grupos que habrían alimentado disturbios vinculados a protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
También se reportó que medios estatales chinos —Xinhua, China Daily, CGTN, Global Times y People’s Daily— amplificaron y promovieron protestas contra la guerra con Irán organizadas por la misma red vinculada a Singham. En 2024, un informe del Network Contagion Research Institute había señalado a un grupo ligado al PCCh como financista de protestas contra Israel en campus universitarios.
Lo que falta confirmar
Ni Singham ni las organizaciones señaladas respondieron públicamente a los pedidos de comentarios en las distintas investigaciones periodísticas. El PCCh, por su parte, niega sistemáticamente este tipo de acusaciones y las enmarca como parte de la libertad de expresión o de críticas legítimas a la política exterior estadounidense.
Lo que sí está bien documentado desde 2020 es que Pekín ha utilizado de forma abierta las imágenes de disturbios en ciudades de Estados Unidos con fines de propaganda, algo distinto —y más verificable— que la acusación de financiar u organizar directamente esas protestas.
Periodista con sede en Brasil, experto en Relaciones Internacionales.













