Kim Jong Un se suma a Xi y Putin en Pekín para el aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial

Guerra Mundial

El próximo miércoles, Pekín será escenario de un encuentro inusual que reunirá a tres de los líderes más influyentes del mundo. Kim Jong Un, Xi Jinping y Vladimir Putin asistirán a la conmemoración del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, un acto que subraya la importancia de los vínculos históricos y políticos entre China, Rusia y Corea del Norte. La presencia del dirigente norcoreano marcará su primera visita a China en seis años y, al mismo tiempo, será la primera ocasión en la que coincida con Putin y Xi en un mismo evento.

El gobierno chino confirmó que Kim llega por invitación de Xi, en una clara señal de acercamiento en un momento en que las relaciones de Pyongyang con Occidente atraviesan tensiones crecientes. La conmemoración no contará con representantes de los países del Grupo de los Siete, entre ellos Estados Unidos y Japón, que decidieron no participar en los actos por considerar que tienen un marcado carácter anti-japonés. El embajador japonés en China, Kenji Kanasugi, tampoco asistirá, mientras que el ex primer ministro Yukio Hatoyama estará presente a título personal, sin representación oficial de Tokio.

El acto central se desarrollará en la Plaza de Tiananmen, donde Xi pronunciará un discurso en homenaje a la victoria en lo que China denomina la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista. En paralelo, se celebrará una gala en el Gran Palacio del Pueblo, con la participación de delegaciones de diversos países asiáticos, europeos y de Medio Oriente. Entre los asistentes confirmados se encuentran representantes de Irán, Indonesia, Malasia, Mongolia y Serbia, además de Bielorrusia, Camboya y Laos.

La asistencia de Kim Jong Un tiene un fuerte simbolismo, ya que coincide con el 80 aniversario del fin de la colonización japonesa en la península coreana. El viceministro de Asuntos Exteriores de China, Hong Lei, recordó en conferencia de prensa que durante la guerra ambos pueblos se apoyaron en la lucha contra Japón, y aseguró que Pekín quiere reforzar los lazos de cooperación con Pyongyang para fortalecer sus proyectos de construcción socialista.

El acercamiento entre ambos países se refleja también en gestos recientes. La semana pasada, el presidente de la Asamblea Popular Suprema de Corea del Norte, Choe Ryong Hae, asistió a una recepción en la embajada china en Pyongyang. Su participación fue interpretada por analistas diplomáticos como una señal de recomposición en una relación que se había visto opacada por la creciente colaboración militar entre Corea del Norte y Rusia.

China sigue siendo el principal sostén económico y político de Corea del Norte, y ambas naciones han cultivado una relación forjada en la guerra. Sin embargo, desde junio de 2019 no había tenido lugar un encuentro de alto nivel entre Xi y Kim. La última visita destacada de un dirigente chino a Pyongyang fue la de Zhao Leji en 2024, cuando viajó para conmemorar los 75 años de relaciones diplomáticas bilaterales.

La ausencia de líderes occidentales resalta el contraste con celebraciones anteriores, como la de 2015, cuando Putin y la entonces presidenta surcoreana Park Geun Hye participaron en la parada militar en Pekín. Esta vez, la conmemoración se desarrolla en un contexto internacional más polarizado, con la guerra en Ucrania y las tensiones en la península coreana como telón de fondo.

El desfile y las ceremonias previstas en la capital china no solo recordarán una victoria histórica, sino que también mostrarán la proyección de una alianza política y militar que busca consolidarse frente a la presión internacional.

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