La pugna diplomática por Taiwán: ¿China cerca de lograr nuevos aliados?

Taiwán

En el complejo tablero de la diplomacia global, dominado por los vaivenes de la política exterior de Donald Trump y las guerras en curso en Ucrania y Medio Oriente, se mantiene una intensa pugna por el reconocimiento diplomático de Taiwán. La isla, cuyo gobierno se autodenomina “República de China”, es considerada una “provincia rebelde” por la República Popular China desde el fin de la Guerra Civil, en 1949.

Actualmente, sólo 12 pequeños Estados mantienen lazos diplomáticos formales con Taiwán. La cifra ha disminuido drásticamente desde los más de 20 que había en 2016, debido principalmente a la fructífera campaña diplomática de Beijing. Esto abre la posibilidad de que más naciones, especialmente en el Caribe, cambien su postura.

Además de Estados Unidos, que ha sido el principal soporte diplomático, económico y militar de Taiwán en las últimas décadas, a pesar de no reconocerla oficialmente como independiente, hay otras potencias interesadas en el sostenimiento de Taiwán. La principal es Japón, histórico rival de China en la región, que ha estado forjando alianzas estratégicas con los pocos aliados remanentes de Taiwán. Recientemente, el primer ministro japonés Shigeru Ishiba se reunió con los presidentes de Guatemala y Paraguay. Ambas naciones acordaron elevar su relación con Japón al nivel de «asociación estratégica«, con promesas de inversión y apoyo económico. Por caso, Japón eximirá de visa a los paraguayos para estancias cortas.

Por su parte, tanto el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, como el de Paraguay, Santiago Peña, han reafirmado su apoyo a Taiwán, incluso ante la creciente presión económica china, que repercute en el empresariado de ambos países. Paraguay, único país sudamericano aliado a Taiwán, ha logrado un acuerdo para exportar carne porcina a Taipei con arancel cero desde julio de 2025, lo que se espera duplique los 5,000 empleos directos en el sector. Además, Paraguay y Taiwán acordaron la eliminación de visas para sus ciudadanos desde fines de 2024, fortaleciendo sus lazos a nivel de los intercambios políticos, económicos y turísticos.

Si bien Paraguay puede ser considerado un aliado firme de Taiwán, la presión del lobby agrícola paraguayo en favor de un mayor acercamiento con China es cada vez más fuerte. Asimismo, Paraguay se encuentra en una posición de incomodidad en el Mercosur, debido al interés de algunos miembros del bloque para avanzar en un acuerdo de libre comercio con China. En relación a ese tema, el gobierno de Peña ha dado señales recientes de mayor pragmatismo, insinuando que Paraguay no será obstáculo si el Mercosur decide avanzar con China.

Por su parte, China sigue intensificando sus esfuerzos para persuadir a otros aliados de Taiwán a cambiar su reconocimiento. Países como Panamá, Nicaragua y Honduras ya lo hicieron en los últimos años. China ha aumentado su compromiso económico, ofreciendo asistencia en agricultura, pesca, infraestructura, turismo y comercio, además de apoyar capacidades policiales, como se vio en la reciente reunión de ministros de Asuntos Exteriores de China y países insulares del Pacífico celebrada en Xiamen. En dicha reunión, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, reafirmó la «política de Una Sola China», que establece que Taiwán es parte de China, y obtuvo el compromiso de los países participantes de oponerse a la «independencia de Taiwán». Esta estrategia busca debilitar la posición diplomática de Taiwán, incluso en foros regionales como el Foro de las Islas del Pacífico (FIP), donde Taiwán participa como «socio de desarrollo» y Japón está cada vez más involucrado.

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El cambio de lealtad diplomática de las Islas Salomón (2019), Kiribati (2019) y Nauru (2024) de Taiwán a China en el Pacífico, demuestra la efectividad de la estrategia china de ofrecer ayuda económica y proyectos de infraestructura, aunque también acuerdos que incluyen cooperación en seguridad, como el caso de Islas Salomón.

Esto ha generado preocupación en los grandes socios tradicionales de Estados Unidos en la región: Australia y Nueva Zelanda. En ese sentido, la “Nueva Política en dirección al Sur” desplegada por la expresidenta taiwanesa Tsai Ing-wen a partir de 2016 no tuvo los resultados esperados. Apenas sirvió para fortalecer lazos económicos con algunos países del Sudeste Asiático y el Pacífico, pero no sirvió para contener nuevas fugas diplomáticas. De todas formas, no se esperan cambios de posición en los tres socios remanentes de Taiwán en el Pacifico: Islas Marshall, Palau y Tuvalu. Los dos primeros, cabe destacar, estrechos socios de EEUU en la región.

A pesar de los esfuerzos de EEUU y otras potencias afines por fortalecer los lazos con los pocos aliados que le quedan a Taiwán, la tendencia general es que China seguirá ejerciendo fuerte presión económica y diplomática. Si bien algunos países como Haití y Santa Lucía han enviado representantes a foros con China sin romper lazos con Taiwán, esto sugiere una «flexibilidad» por parte de Beijing para acercarse gradualmente. Fue el caso del reciente foro China-CELAC, celebrado en Beijing durante mayo. No hay dudas de que esos dos países se perfilan como los grandes candidatos a ser los próximos en cambiar su posición diplomática respecto a Taiwán. En lo que respecta a los otros tres restantes aliados de Taiwán en la región, Belice, San Cristóbal y Nevis y San Vicente y las Granadinas, no se observan por el momento condiciones políticas y económicas para avizorar posibilidad de cambios.

Capítulo aparte merecen los particulares casos del Vaticano y Eswatini, los únicos aliados diplomáticos de Taiwán en Europa y África, respectivamente. La posición del Vaticano difícilmente cambie bajo el nuevo Papado de León XIV, aunque seguramente haya una profundización de la línea diplomática de acercamiento con China iniciada por su antecesor Francisco, que dio como resultado un acuerdo histórico para el nombramiento de obispos firmado en 2018. En cuanto a Eswatini, Taiwán se ha aferrado a esta alianza gracias al vínculo con el controversial monarca absoluto Mswati III, financiando diversos proyectos de infraestructura, salud y educación, entre otros sectores. Así y todo, en 2023 Eswatini le concedió un contrato por US$ 163 millones a PowerChina para construir una represa, sembrando dudas sobre el futuro de las relaciones de esta pequeña nación africana con Taiwán.

La situación se vuelve aún más compleja a partir de la política exterior de EEUU. Bajo la nueva administración de Trump, la dependencia de los aliados de Taiwán respecto al apoyo económico y financiero estadounidense podría ser mucho más volátil. Esto podría llevar a que Taiwán busque fortalecer aún más sus lazos con Europa.

En una de sus últimas giras internacionales tras dejar el cargo, la expresidenta Tsai Ing-wen visitó Lituania, Dinamarca y el Reino Unido, logrando firmar importantes acuerdos comerciales. No obstante, no hubo avances en términos de lograr nuevos aliados diplomáticos. Toda la expectativa estaba puesta en Lituania. Esta pequeña nación báltica se distanció de China, pero finalmente no rompió relaciones con Beijing y nada indica que lo haga próximamente, como así tampoco otros países europeos.

Taiwán buscará seguir fortaleciendo lazos con los pocos países que aún la reconocen diplomáticamente. Pero la efectiva estrategia de China, sumada a las tensiones geopolíticas y la incertidumbre por la nueva política exterior estadounidense, sugiere que es muy probable que más países, especialmente en el Caribe, consideren en el futuro próximo establecer relaciones diplomáticas con China en detrimento de Taiwán. El contexto internacional adverso y las ventajas económicas que China ofrece son incentivos difíciles de ignorar para débiles economías en desarrollo.

Patricio Giusto
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Director del Observatorio Sino-Argentino. Docente de la Especialización sobre China Contemporánea de la UCA. Master of China Studies y profesor visitante de la Universidad de Zhejiang (China).