Catorce años después del devastador Gran Terremoto del Este de Japón y el accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi, la política energética japonesa sigue cimentada en las lecciones aprendidas de aquel evento. La reconstrucción y restauración de Fukushima, incluyendo el progreso en la descarga de agua tratada por ALPS y la recuperación de restos de combustible, permanecen como la responsabilidad más grave y la máxima prioridad del gobierno japonés. No obstante, el panorama energético global ha evolucionado drásticamente desde la última revisión del Plan Estratégico de Energía, obligando a Japón a reevaluar su estrategia con una visión audaz hacia 2040.
Desde la última revisión del Plan Estratégico, la situación energética mundial ha experimentado cambios significativos que impactan directamente a Japón. La invasión rusa de Ucrania y el aumento de las tensiones en Oriente Medio han intensificado las demandas de seguridad económica a nivel global. A esto se suma una expectativa de incremento en la demanda de electricidad, impulsada por el avance de la Transformación Digital (DX) y la Transformación Verde (GX), que están reconfigurando las industrias y economías a nivel mundial.
Paralelamente, numerosos países están adoptando enfoques energéticos más diversos y realistas, manteniendo al mismo tiempo ambiciosos objetivos de neutralidad de carbono. Es notable cómo muchas naciones están fortaleciendo sus políticas industriales para asegurar que la transición energética, hacia un suministro estable y descarbonizado, se traduzca en crecimiento económico tangible. Este contexto multifacético exige una política energética que no solo aborde las necesidades internas, sino que también responda a las dinámicas geopolíticas y tecnológicas globales.
Los Pilares Inquebrantables de la Política Energética Japonesa: S+3E
En el centro de la política energética japonesa permanece inalterable el principio de S+3E: Seguridad (Safety), Seguridad Energética (Energy Security), Eficiencia Económica (Economic Efficiency) y Medio Ambiente (Environment). Este marco de referencia es la piedra angular que guía todas las decisiones. La seguridad, como premisa fundamental, es la prioridad número uno. Sobre esta base, se busca asegurar un suministro energético estable, mientras se mejora la eficiencia económica y la idoneidad ambiental. Este equilibrio es crucial para una nación con recursos naturales limitados y una geografía desafiante, caracterizada por su orografía montañosa y su posición rodeada de profundos océanos.
Con el aumento previsto de la demanda de electricidad debido a la DX y la GX, la capacidad de Japón para proporcionar suficiente electricidad descarbonizada a precios competitivos será determinante para el crecimiento de sus industrias y su economía. En este sentido, el Plan Estratégico de Energía y la Visión GX2040 se implementarán de manera integrada. El objetivo es maximizar el uso de energías renovables como principal fuente de energía, buscando un mix de generación equilibrado que evite la dependencia excesiva de fuentes o combustibles específicos.
Para lograr una transición hacia una estructura de oferta y demanda energética resiliente, capaz de resistir futuras crisis energéticas, Japón promoverá una mejora exhaustiva de la eficiencia energética y la sustitución de combustibles en el sector manufacturero. Esto se complementará con el uso maximizado de fuentes de energía descarbonizadas, como las renovables y la energía nuclear, ambas esenciales para la seguridad energética. La descarbonización hacia 2040 priorizará medidas económicamente racionales, buscando minimizar al máximo los costos asociados a esta transición, siempre bajo el principio de S+3E.
La mejora de la eficiencia energética sigue siendo crucial para una estructura de suministro y demanda resiliente. Además, la electrificación y el cambio a fuentes de energía no fósiles adquirirán una importancia sin precedentes para la reducción de emisiones hacia 2050. El enfoque será en medidas económicamente racionales que maximicen la reducción de CO2.
Ante el aumento previsto de la demanda eléctrica por DX y GX, el gobierno mejorará el rendimiento de los semiconductores de energía y desarrollará tecnologías de vanguardia como la fusión fotoeléctrica, buscando también optimizar la eficiencia de los centros de datos. Se apoyará la modernización de las instalaciones industriales y se promoverá la mejora de la eficiencia energética en los hogares mediante regulaciones y subsidios, incluyendo el aislamiento de ventanas y calentadores de agua. Los programas «Top Runner» y el sistema de «benchmark» serán revisados para potenciar la eficiencia energética, trabajando en colaboración con organizaciones de apoyo regional. La colaboración público-privada será esencial para que las industrias de uso intensivo de energía transformen sus procesos de fabricación, manteniendo y mejorando la competitividad industrial de Japón.
Para evitar que la economía japonesa pierda oportunidades de crecimiento o inversiones industriales por la falta de electricidad descarbonizada, es fundamental fortalecer el suministro de fuentes de energía descarbonizada. Esto no se logrará con una discusión dicotómica entre renovables y energía nuclear, sino maximizando el uso de ambas. Es imperativo mejorar el entorno empresarial para aumentar la previsibilidad del retorno de inversión en estas fuentes y fomentar la inversión activa de operadores, así como optimizar el entorno financiero para asegurar fondos para inversiones a gran escala y a largo plazo en fuentes de energía y desarrollo de la red.
Energías renovables: el gran motor de la descarbonización en Japón
Bajo la premisa de S+3E, las energías renovables se consolidarán como una fuente principal para la descarbonización del sector eléctrico. Se promoverá su máxima introducción, siempre en armonía con las comunidades locales y gestionando las cargas nacionales excesivas. Esto se logrará mediante una cooperación reforzada entre los ministerios y agencias pertinentes.
La expansión de energías renovables de producción nacional y la mejora de la tasa de autosuficiencia tecnológica contribuirán a fortalecer la competitividad industrial de Japón. Se promoverá el desarrollo y la implementación social de tecnologías de energía renovable de próxima generación. Para abordar desafíos como la coexistencia con comunidades locales, la mitigación de cargas nacionales, la respuesta a la producción fluctuante, la aceleración de la innovación y la gestión de la cadena de suministro, se implementarán medidas como el fortalecimiento de la disciplina empresarial, la utilización de programas FIP (Feed-in Premium) y sistemas de licitación, el desarrollo de líneas de interconexión interregionales y la introducción de baterías de almacenamiento.
Se impulsará la adopción de células solares de perovskita (con un objetivo de 20 GW para 2040), la energía eólica marina flotante en la Zona Económica Exclusiva (ZEE), y la expansión de la energía geotérmica mediante perforaciones lideradas por el gobierno y seguimiento unificado de licencias. También se acelerará la implementación social de la energía geotérmica de próxima generación y se promoverá la energía hidroeléctrica de pequeña y mediana escala liderada por los gobiernos locales. Además, se desarrollará un sistema para garantizar la eliminación y el reciclaje adecuados de los paneles solares al final de su vida útil. El objetivo es integrar las energías renovables en el mercado eléctrico, minimizar los costos de integración para la sociedad y convertirlas en una fuente de energía estable a largo plazo para las futuras generaciones.
Energía nuclear: un rol continuo con seguridad reforzada
La energía nuclear se valora por su excelente estabilidad de suministro, autosuficiencia tecnológica, costos comparables a otras fuentes de energía con poca fluctuación de precios y capacidad de generación constante para satisfacer nuevas demandas de centros de datos y plantas de semiconductores. Japón continuará utilizando la cantidad necesaria de energía nuclear, siempre bajo la premisa de garantizar la seguridad y la confianza pública.
Las políticas buscarán la coexistencia con las comunidades anfitrionas, profundizando la comunicación con diversos sectores públicos y acelerando los procesos finales del ciclo del combustible nuclear, el desmantelamiento y la disposición final. El sector privado y el gobierno trabajarán conjuntamente para acelerar el reinicio de las centrales nucleares, promoviendo la colaboración industrial, actividades lideradas por el gobierno y medidas de prevención de desastres nucleares, todo bajo el estricto cumplimiento de la seguridad.
El desarrollo y despliegue de reactores avanzados de próxima generación con nuevos mecanismos de seguridad incorporados se materializará en los emplazamientos de operadores con centrales nucleares destinadas al desmantelamiento, siempre que contribuyan al mantenimiento y desarrollo de las industrias y el empleo locales, y sean comprendidos por la comunidad. Se promoverá la investigación y el desarrollo de reactores avanzados de próxima generación (reactores de agua ligera avanzados, pequeños reactores modulares, reactores rápidos, reactores de gas de alta temperatura y fusión nuclear), y se mantendrán y fortalecerán las cadenas de suministro y los recursos humanos en este ámbito.
Aunque la generación de energía térmica emite gases de efecto invernadero, sigue desempeñando roles cruciales, cubriendo aproximadamente el 70% del suministro actual y actuando como energía de regulación para compensar las fluctuaciones de las renovables, además de proporcionar la potencia inercial y síncrona que mantiene la estabilidad de la red.
Aun con la imprevisibilidad actual del suministro y la demanda de electricidad, se mantendrá y asegurará la capacidad de generación necesaria para un suministro estable de energía térmica en su conjunto, reduciendo al mismo tiempo la cantidad de electricidad generada (kWh), principalmente de centrales de carbón ineficientes. Específicamente, se asegurará la energía de GNL como un medio de transición y se promoverá la descarbonización de la energía térmica mediante el uso de hidrógeno, amoníaco, CCUS (Captura, Utilización y Almacenamiento de Carbono), entre otros.
Red Eléctrica de Próxima Generación y Seguridad Energética Futura
Para garantizar un suministro eléctrico estable y maximizar el uso de energías renovables, se fortalecerán las líneas de interconexión interregionales y las redes troncales locales, permitiendo un suministro oportuno de electricidad con la vista puesta en la demanda futura. La flexibilidad de la energía renovable fluctuante se garantizará mediante el uso de baterías de almacenamiento y la gestión de la demanda (DR), así como a través de la sofisticación de la red y las operaciones de suministro y demanda.
Los recursos fósiles constituyen la mayor parte del suministro energético actual de Japón. Para asegurar un suministro estable y promover transiciones prácticas, se trabajará en la diplomacia de recursos, el desarrollo de recursos nacionales e internacionales, la diversificación de las fuentes de suministro, la gestión de crisis y el mantenimiento de cadenas de suministro sólidas. En particular, para el GNL, esencial como medio de transición, la colaboración público-privada será crucial para asegurar contratos a largo plazo, anticipando las necesidades incluso si la innovación tecnológica no avanza al ritmo esperado. Además, se fortalecerá la red de suministro de productos petrolíferos y gas LP, que son portátiles y almacenables, como último recurso para emergencias, manteniendo las estaciones de servicio.
Las tecnologías de CCUS (Captura, Utilización y Almacenamiento de Carbono) son indispensables para lograr la descarbonización en áreas difíciles de electrificar o descarbonizar con hidrógeno y sus derivados, y son clave para simultáneamente lograr la seguridad energética, el crecimiento económico y la descarbonización. Se considerarán sistemas de apoyo para fomentar la inversión en proyectos de CCS, se desarrollarán sitios adecuados y se investigarán tecnologías para reducir costos. La CDR (Eliminación de Dióxido de Carbono) es necesaria para compensar las emisiones residuales, y se trabajará en mejorar el entorno, crear mercados y acelerar el desarrollo tecnológico.
Los minerales críticos, como el cobre y los metales menores, son recursos vitales para la vida cotidiana y las actividades económicas, e indispensables ante el aumento previsto de la demanda eléctrica por DX y GX. Para asegurar un suministro estable, se fortalecerán las reservas estratégicas, se diversificarán las fuentes de suministro y se desarrollarán los recursos minerales marinos de producción nacional.
La reforma del sistema energético busca asegurar un suministro estable, minimizar los costos y ampliar las opciones para los consumidores y las oportunidades para los proveedores. A pesar de los avances en la liberalización y la creación de un mecanismo de suministro a gran escala, persisten desafíos como asegurar la capacidad ante el aumento de la demanda y mitigar el impacto de los precios volátiles del combustible. Para abordar estos desafíos y promover la descarbonización del sistema eléctrico, se mejorará el mercado, el entorno empresarial y de financiación para asegurar la inversión en electricidad descarbonizada, se construirá una red eléctrica eficiente considerando la ubicación de la demanda a gran escala y se garantizará un desarrollo institucional y una disciplina para un suministro eléctrico estable en cantidad y precio.
A nivel internacional, Japón continuará garantizando su seguridad energética a través de la cooperación bilateral y multilateral, incluyendo la diplomacia de recursos, ante los crecientes riesgos geopolíticos. En particular, la plataforma AZEC (Asia Zero Emission Community) permitirá avanzar en la descarbonización en Asia de manera práctica, considerando las circunstancias nacionales de cada país.
Finalmente, la comunicación con diversos sectores públicos es fundamental. Es crucial que cada ciudadano sienta la política energética como propia. Se promoverá la comprensión y la comunicación interactiva a través de la divulgación de información, la transparencia en el proceso de formulación de políticas y la educación energética en las escuelas para fomentar el interés y la comprensión pública, especialmente entre los jóvenes. Japón está decidido a trazar un camino resiliente hacia un futuro energético descarbonizado y seguro.
Colaboradora en ReporteAsia.














