Samsung ha lanzado con gran despliegue publicitario dos nuevos dispositivos destinados a trabajadores de campo y entornos exigentes: el Galaxy XCover7 Pro y la Galaxy Tab Active5 Pro. Presentados como soluciones integrales para industrias como la logística, la construcción o la manufactura, ambos equipos prometen resistencia, productividad y conectividad. Sin embargo, al analizar en profundidad sus características, se revela una propuesta conservadora, anclada en conceptos del pasado y carente de una verdadera evolución tecnológica.
El primer punto crítico al evaluar estos nuevos dispositivos es el diseño. Si bien es cierto que el mercado “rugged” prioriza la funcionalidad por sobre la estética, Samsung no ha logrado ni siquiera ofrecer una optimización en ergonomía o practicidad.
El Galaxy XCover7 Pro luce casi idéntico a sus predecesores. Es voluminoso, con marcos gruesos, una pantalla estándar, y sin avances visibles en materiales o estructuras que lo diferencien de modelos anteriores. Lo mismo ocurre con la Tab Active5 Pro, cuyo diseño parece anclado en 2018. La inclusión del S Pen es valiosa para ciertos usuarios, pero la falta de avances en integración biométrica o reconocimiento facial rápido limita su versatilidad en tareas móviles.
Hardware cumplidor, pero lejos de lo que se espera en 2025
Ambos dispositivos están impulsados por el Snapdragon 7s Gen 3, un procesador correcto para el rango medio, pero insuficiente en contextos laborales exigentes, donde la virtualización, la lectura de grandes volúmenes de datos o el trabajo con múltiples aplicaciones requieren mayor potencia. Frente a competidores como Panasonic o Zebra, que ya incorporan chipsets de gama alta en sus soluciones rugged, Samsung parece haberse quedado corto.
Además, si bien la memoria RAM ha sido ampliada y el almacenamiento optimizado, no existe una verdadera personalización para sectores industriales. La falta de variantes con chips especializados en seguridad o conectividad (como GNSS dual o escáneres integrados de códigos de barras) limita su funcionalidad en tareas específicas.
Samsung repite la fórmula habitual: certificación IP68, MIL-STD-810H y resistencia a temperaturas extremas, caídas o vibraciones. Pero estas características ya son estándar en el segmento. No hay novedades en cuanto a sellado, peso optimizado, compatibilidad con herramientas externas o resistencia a ambientes corrosivos, como sí han empezado a ofrecer otras marcas del nicho.
En el caso de la Tab Active5 Pro, la pantalla ahora soporta 600 nits de brillo (un avance frente a los 480 de su antecesora), pero queda corta para un uso fluido bajo el sol o en condiciones de alta luminosidad. Tampoco hay protección extra frente a impactos múltiples o caídas en superficies metálicas, habituales en entornos industriales.

Uno de los aspectos más promocionados por Samsung es la autonomía: baterías de 4.350 mAh en el Galaxy XCover7 Pro y 10.100 mAh en la Tab Active5 Pro, con funciones de carga rápida, “hot swap” y modos de uso sin batería conectados a una fuente externa. Sin embargo, en pruebas de campo, el consumo energético de estas plataformas, combinado con la conectividad 5G y el uso intensivo de GPS o Wi-Fi 6E, reduce considerablemente la duración real de la carga.
El modo “sin batería” es útil para kioscos o estaciones fijas, pero se aleja del paradigma móvil. A esto se suma que, en ambientes laborales donde no siempre se puede conectar a una base o POGO dock, depender de cargadores específicos representa una traba logística más que una solución eficiente.
IA: promesas genéricas, funcionalidades limitadas
Samsung apuesta fuertemente a sus capacidades de inteligencia artificial para este lanzamiento. Pero ¿qué aportan realmente al sector industrial o al trabajo de campo?
Funciones como “Circle to Search”, “Object Eraser” o “AI Select” pueden tener sentido en el ecosistema de consumo masivo, pero resultan poco útiles o directamente innecesarias para un técnico que realiza mantenimiento en altura, un conductor de reparto o un paramédico en situación de emergencia.
La IA, en estos contextos, debería orientarse a la detección predictiva de fallos, optimización de rutas en tiempo real, asistencia técnica offline con machine learning o traducción automatizada de instrucciones en zonas multilingües. Ninguna de estas aplicaciones está presente de manera relevante.
Un ecosistema cerrado y poco flexible
Samsung sigue anclado a su entorno de apps propietarias, donde todo debe pasar por Knox, Samsung DeX, y configuraciones específicas. Si bien la integración con DeX y las teclas programables son aspectos positivos, su utilidad depende de un entorno de TI preparado para adoptar este tipo de integración. En muchas industrias, donde conviven dispositivos de múltiples marcas o se usan plataformas independientes, estas funciones se vuelven incompatibles o ineficientes.
Además, la promesa de usabilidad con guantes o en condiciones húmedas es una característica ya común en este segmento. El Tab Active5 Pro sigue sin incorporar una protección de pantalla que evite reflejos extremos o interferencias electromagnéticas, algo que sí están empezando a ofrecer soluciones más especializadas.
Samsung insiste con su plataforma Knox Vault como pilar de seguridad empresarial, y si bien ofrece una protección sólida a nivel hardware y software, no hay avances en modelos biométricos avanzados, encriptación especializada para sectores como salud o banca, ni integración completa con sistemas de trazabilidad o logística avanzada.
La combinación de especificaciones medias, diseño conservador, IA poco útil y limitaciones estructurales deja una conclusión clara: Samsung desaprovechó la oportunidad de liderar el mercado rugged con innovación. En vez de presentar una verdadera evolución para profesionales de campo, optó por una fórmula segura, pensada más para justificar su presencia en el sector corporativo que para ofrecer soluciones disruptivas.
El Galaxy XCover7 Pro y la Tab Active5 Pro no son malos productos, pero están lejos de ser lo que prometen ser. Y, peor aún, no representan un salto cualitativo respecto a sus antecesores. Para una empresa que lidera en muchos segmentos del mercado móvil, esta propuesta “Pro” resulta sorprendentemente poco ambiciosa.
Colaboradora en ReporteAsia.














