Las autoridades surcoreanas han anunciado la recuperación de las cajas negras del avión de Air Busan que se incendió en el Aeropuerto Internacional de Gimhae a principios de esta semana. Este hallazgo es fundamental en la investigación para esclarecer las causas del incidente. El Ministerio de Tierra, Infraestructura y Transporte de Corea del Sur ha señalado que, antes de iniciar la investigación formal, están trabajando en medidas de seguridad para garantizar que el proceso se realice sin riesgos adicionales.
El avión, un Airbus operado por la aerolínea de bajo costo Air Busan, se incendió el martes antes de despegar con destino a Hong Kong. A bordo viajaban 176 personas, quienes fueron evacuadas de emergencia a través de los toboganes de escape. Afortunadamente, no se reportaron víctimas mortales, aunque siete personas sufrieron heridas leves, principalmente rasguños y contusiones debido a la evacuación apresurada.
Una investigación compleja
Aún se desconoce la causa exacta del incendio. Sin embargo, algunas hipótesis apuntan a que podría haber sido provocado por una batería portátil u otros artículos almacenados en un compartimento superior.
Para coordinar la investigación, la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación y Ferrocarril (ARAIB, por sus siglas en inglés), dependiente del Ministerio de Tierra, Infraestructura y Transporte surcoreano, celebró una reunión este jueves 30 de enero con la policía local, agencias de bomberos y el Servicio Nacional Forense (NFS, según sus siglas en inglés).
Durante la reunión, las autoridades discutieron cómo garantizar la seguridad en la realización de una investigación conjunta, ya que el avión siniestrado aún contenía 15,9 toneladas de combustible almacenadas en sus alas, lo que representa un riesgo considerable en caso de un nuevo incendio.
Uno de los principales desafíos que enfrentan los investigadores es la posibilidad de que el avión vuelva a incendiarse durante el proceso de inspección ya que esto podría ocasionar una explosión. Por ello, se está evaluando la posibilidad de vaciar el combustible del aeroplano antes de iniciar los trabajos de investigación en el lugar de los hechos pero el daño estructural en el fuselaje podría dificultar esta operación.
Teorías sobre el origen del incendio
El mismo jueves, un equipo de investigadores franceses llegó al aeropuerto para sumarse a la investigación. Dado que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI, por sus siglas en inglés) establece que el país fabricante del avión debe participar en cualquier investigación de accidentes aéreos relacionados con sus aeronaves, Francia, como nación de origen de Airbus, ha enviado expertos para colaborar en el análisis de las cajas negras y demás evidencias.
Las cajas negras, que incluyen la grabadora de voz de la cabina (CVR) y la grabadora de datos de vuelo (FDR), son elementos cruciales para determinar la causa del incendio. Los investigadores esperan que estos dispositivos brinden información importante sobre el funcionamiento del avión en los momentos previos al incidente, así como posibles señales de fallos mecánicos o errores humanos.
Algunos pasajeros declararon que presenciaron una llama en un compartimento superior en la parte trasera izquierda del avión. Según estos testigos, el fuego estuvo acompañado de sonidos crepitantes y la presencia de humo. Estos testimonios refuerzan la teoría que circula de que una batería portátil u otro dispositivo electrónico podría haber sido la fuente del incendio. No obstante, todavía no se ha confirmado esta hipótesis de manera oficial.
El incidente ha reavivado un debate y preocupación preexistentes sobre la seguridad aérea en Corea del Sur, especialmente en lo que respecta a la regulación del equipaje de mano y la implementación de protocolos de emergencia. En diciembre del año pasado, otro avión de Air Busan sufrió un incendio antes del despegue debido a una batería portátil que llevaba un pasajero en su equipaje.
Los investigadores también planean revisar las regulaciones de seguridad vigentes y la posible responsabilidad de la aerolínea en la aplicación de las normas existentes. Además, aunque hasta ahora no se ha detectado ninguna señal de actividad terrorista, las autoridades han decidido no descartar ninguna posibilidad e informaron que analizarán cualquier indicio que pueda sugerir una acción intencionada detrás del incendio.
Este suceso se suma a una serie de accidentes similares que han llevado a que Corea del Sur se encuentre en un momento delicado en lo que respecta a su aviación. Menos de un mes antes, un avión de pasajeros de Jeju Air se estrelló en el Aeropuerto Internacional de Muan y dejó un saldo trágico de 179 fallecidos de un total de 181 personas a bordo. Este accidente fue el peor desastre aéreo en suelo surcoreano en la historia reciente y ha puesto en el foco de atención la seguridad de las aerolíneas del país asiático.
En respuesta a estos incidentes, el gobierno surcoreano está evaluando la implementación de nuevas medidas de seguridad para la aviación civil. Entre las posibles soluciones se encuentra el fortalecimiento de los protocolos de inspección del equipaje de mano, una mayor capacitación para la tripulación en la gestión de emergencias y la actualización de las regulaciones sobre el transporte de baterías de litio en aviones comerciales.












