En medio de los esfuerzos de Corea del Sur por alcanzar los ambiciosos objetivos de reducción de gases de efecto invernadero para 2030, los expertos en la industria automotriz han hecho un llamado al Gobierno surcoreano para reconsiderar y ajustar su meta de desplegar 4,5 millones de vehículos eléctricos. Este objetivo, aunque loable, ha sido calificado como «extremadamente ambicioso» por líderes del sector, quienes señalan que debe adaptarse a las realidades prácticas y al ritmo actual del mercado.
En una reunión reciente con expertos del sector, Yoon Kyung-sun, director ejecutivo de la Asociación de Automóviles y Movilidad de Corea del Sur (KAMA, por sus siglas en inglés), expresó su preocupación por la viabilidad de alcanzar estas metas. “Con solo 146.000 vehículos eléctricos vendidos el año pasado, lograr unas ventas anuales de entre 600.000 y 700.000 unidades para 2030, incluso con todos los instrumentos de política implementados, es sumamente desafiante”, afirmó.
Según datos de la industria, el ritmo actual de adopción de vehículos eléctricos (VE) está limitado por diversos factores, como los altos costos iniciales, la falta de infraestructura de carga adecuada y la dependencia de materiales críticos importados. Estas barreras, combinadas con un mercado altamente competitivo, dificultan el cumplimiento de las metas establecidas.
La creciente dependencia de China
Uno de los puntos destacados por Yoon fue el riesgo de aumentar la dependencia de la industria automotriz en China. El país asiático es conocido por su competitividad en el mercado de vehículos eléctricos, particularmente en términos de precios y producción de baterías. Yoon advirtió que las políticas de reducción excesivamente agresivas podrían tener un efecto contraproducente al fortalecer la posición de China como proveedor clave de componentes esenciales para los VE.
Cabe aclarar que esta situación no es exclusiva de Corea del Sur: ciertos países de Europa, que implementan algunas de las regulaciones medioambientales más estrictas del mundo, también ha comenzado a experimentar una creciente dependencia en los vehículos eléctricos producidos en China. Este hecho ha generado tal preocupación entre los países europeos, que ha llevado a algunos a reconsiderar las prohibiciones previstas sobre los vehículos con motor de combustión interna y a abogar por un alivio de las regulaciones existentes.
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La importancia de diversificar estrategias
El presidente de la KAMA, Kang Nam-hoon, también participó en el debate y enfatizó la necesidad de explorar un enfoque más amplio y diversificado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Kang señaló que centrarse exclusivamente en los vehículos de emisiones cero podría ser contraproducente o sin sentido si no se consideran otros aspectos tecnológicos y estrategias.
“Lograr una reducción significativa de las emisiones requiere un enfoque integral que incluya no solo vehículos eléctricos, sino también el desarrollo de tecnologías como el hidrógeno, los biocombustibles y los sistemas de transporte público más eficientes”, destacó el pesidente de la KAMA.
Además, Kang subrayó la importancia de las políticas gubernamentales para apoyar la investigación y el desarrollo en estas áreas. “Invertir en innovación tecnológica y fomentar la colaboración entre el sector público y privado es clave para superar los desafíos actuales y garantizar un futuro sostenible”, afirmó.
Los obstáculos en la infraestructura
Como se mencionó brevemente más arriba, otro de los aspectos que complica la adopción masiva de vehículos eléctricos es la falta de infraestructura adecuada. Aunque Corea del Sur ha realizado avances significativos en la instalación de estaciones de carga, los expertos coinciden en que la red actual no es suficiente para satisfacer la demanda proyectada para 2030.
Asimismo, y trayendo de nuevo el problema con China, el desarrollo de una cadena de suministro nacional para baterías y otros componentes críticos es fundamental para reducir la dependencia de importaciones extranjeras.
Una llamada al realismo
Los expertos han coincidido en que el objetivo de 4,5 millones de vehículos libres de emisiones para 2030, aunque aspiracional, requiere ajustes para alinearse con las condiciones del mercado y las capacidades actuales de producción. Adoptar un enfoque más realista evitaría una dependencia excesiva de China y permitiría a Corea del Sur avanzar de manera sostenible hacia sus metas ambientales.
Yoon Kyung-sun concluyó su intervención reiterando la importancia de mantener un equilibrio entre la ambición y la viabilidad.










