Un equipo aéreo australiano protagonizó un rescate «extraordinario» en pleno invierno antártico

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Una operación aérea considerada excepcional por su nivel de riesgo permitió evacuar a un expedicionario estadounidense desde la Antártida en pleno invierno austral, en una de las pocas veces en la historia reciente en que un avión logra aterrizar en el continente helado durante esta época del año.

La compañía australiana Skytraders movilizó un Airbus A319 tras recibir un pedido urgente de asistencia a fines de julio. Después de una primera tentativa frustrada por el mal clima, la nave —bautizada Snowbird 1— partió desde Hobart, en Tasmania, en la madrugada del 31 de julio y llegó cinco horas y media más tarde a la estación estadounidense McMurdo, en medio de la oscuridad total y con temperaturas que llegaron a los -43°C.

La tripulación trasladó al paciente y despegó del continente antes de que las condiciones climáticas se deterioraran aún más, para luego volar el mismo día hasta Christchurch, en Nueva Zelanda, donde el expedicionario fue internado en estado grave. La empresa no reveló detalles sobre las circunstancias médicas que motivaron la evacuación.

El piloto a cargo de la misión, el capitán Al Wallach, atribuyó el éxito de la operación a años de entrenamiento especializado y a la coordinación entre tripulaciones, meteorólogos, planificadores operativos, equipos de pista y personal médico. Señaló que cada misión antártica exige precisión absoluta, pero que las operaciones invernales elevan sustancialmente esa complejidad, al punto de llevar a la aeronave al límite de sus capacidades técnicas.

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La compañía australiana Skytraders movilizó un Airbus A319 tras recibir un pedido urgente de asistencia a fines de julio.

El mismo avión es utilizado habitualmente por el Programa Antártico Australiano para sus vuelos regulares entre Hobart y el Aeródromo Wilkins, en la Antártida, aunque esa pista suele dejar de operar en marzo por el deterioro de las condiciones. Una evacuación en pleno invierno, con luz solar prácticamente ausente y temperaturas que en McMurdo pueden caer por debajo de los -50°C, es considerada un procedimiento infrecuente y de alto riesgo incluso para equipos experimentados.

La Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos (NSF, por sus siglas en inglés) confirmó que solicitó apoyo a la División Antártica Australiana y a la Fuerza de Defensa de Nueva Zelanda para trasladar al participante del Programa Antártico de EE.UU. hasta Christchurch, y agradeció tanto a los primeros respondientes en la base como a los equipos de Australia y Nueva Zelanda por lo que calificó como un traslado que salvó una vida en condiciones invernales extremas.

La jefa de la División Antártica Australiana, Emma Campbell, destacó la complejidad de una operación llevada a cabo en pleno corazón del invierno antártico, y la interpretó como una muestra tanto de la capacidad técnica del personal involucrado como de las sólidas alianzas que sostienen a los distintos programas antárticos del mundo.

 

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