Secuestro de ciudadanos japoneses por parte de Corea del Norte: un drama poco conocido por el que Japón reclama justicia

secuestro

Además de los 17 ciudadanos japoneses ya identificados como secuestrados por la República Popular Democrática de Corea (RPDC), no se puede descartar la posibilidad del secuestro, por parte de esa dictadura, de otras 873 personas de origen japonés que se encuentran desaparecidas. 

Para disertar sobre este asunto tan triste y complejo, el Embajador de Japón en Argentina, Yamauchi Hiroshi, fue invitado al evento “Sufrimiento silencioso: arrojando luz sobre los derechos humanos en corea del norte y explorando el camino a seguir”, organizado en Buenos Aires, Argentina por la Embajada de la República de Corea junto a las embajadas de los Estados Unidos y Japón, CADAL y el Grupo Parlamentario de Amistad argentina – República de Corea.

En esta ocasión, en la que el público tuvo la oportunidad de escuchar el testimonio de dos desertoras norcoreanas, Chae Yoon-Seo y Lee Han-Byeol, quienes compartieron los descarnados testimonios sobre su vida (y escape) de Corea del Norte, el Embajador Yamauchi se expresó sobre el secuestro de ciudadanos japoneses por parte de Corea del Norte, un tema concerniente a Derechos Humanos que enlutece al pueblo nipón.  

Hasta ahora, el Gobierno japonés ha identificado a 17 personas como víctimas de secuestro por parte de Norcorea. Sin embargo, no se puede descartar la posibilidad del secuestro, por parte de la RPDC, de otras 873 personas desaparecidas hasta noviembre de 2020 (denominados “secuestros específicos”) sobre las que el Gobierno de Japón está recopilando información y lleva a cabo investigaciones, tanto en su territorio como en el extranjero.

El embajador de Corea del Sur, Yongsoo Lee (Centro); Marc Stanley, embajador de los Estados Unidos (Izq.) junto con Yamauchi. Fuente IG.

 La posición oficial de Japón

Desde ya, los secuestros por parte de Corea del Norte constituyen un problema que tiene que ver con la soberanía de Japón, su Seguridad Nacional y la de sus ciudadanos, por lo que se trata de un tema de máxima prioridad que se busca resolver con el involucramiento del Estado.

En esta línea, se considera cualquier secuestro como una violación grave de los derechos humanos, independientemente de la nacionalidad de la víctima. El Ejecutivo nipón le exige históricamente a Corea del Norte que todos los secuestrados regresen a Japón, y también lo insta a que presente un informe completo de lo ocurrido con todas las víctimas japonesas de secuestros, cosa que todavía no ha sucedido. 

Y por la importancia que reviste este asunto, que representa una herida abierta para parte de su población, el Gobierno que hoy lidera Fumio Kishida, se encomendó hace décadas a continuar buscando incansablemente la verdad sobre los secuestros y exigiendo la extradición de los autores de estos delitos.

Diálogos bilaterales 

La RPDC y Japón no mantienen vínculos diplomáticos formales, pero se han reunido en múltiples ocasiones para llevar adelante diálogos en los que se tratan temas de su relación bilateral, como el proyecto nuclear norcoreano, y por supuesto, la cuestión de los ciudadanos japoneses secuestrados por la dictadura que hoy lidera Kim Jong Un. 

A partir de 1991, el Gobierno japonés ha planteado el tema de los secuestros en cada ocasión que se le presentó ante la RPDC, que recién en septiembre de 2002, durante la Primera Cumbre entre Japón y Corea del Norte, admitió que había secuestrado a ciudadanos japoneses, pidió disculpas y se comprometió a evitar que esos hechos se repitieran. En octubre del mismo año, cinco ciudadanos japoneses secuestrados por Corea del Norte regresaron a Japón por primera vez en 24 años. Norcorea también ofreció cierta información y hasta entregó las cenizas de un secuestrado (comentó que, por lo menos, ocho de ellos ya habían fallecido), pero el análisis forense confirmó que eran de otra persona, lo cual puso en duda la veracidad de los demás datos compartidos.

Luego, en la decimosegunda ronda de negociaciones para la normalización de relaciones diplomáticas entre Japón y Corea del Norte, celebrada el 29 y 30 de octubre del mismo año en Kuala Lumpur, Malasia, el Gobierno japonés planteó 150 preguntas sobre puntos dudosos de la información facilitada previamente por la RPDC y solicitó mayor información al respecto. No obstante, la parte norcoreana no respondió de forma adecuada.

El Ejecutivo nipón le exige históricamente a Corea del Norte que los secuestrados regresen a Japón, y también lo insta a que presente un informe completo de lo ocurrido con todos los secuestrados, cosa que todavía no ha sucedido.

Mas tarde, en septiembre de 2005 se lograría una Declaración Conjunta que instó a ambos países a tomar medidas para la normalización de sus relaciones diplomáticas teniendo como base la resolución de ciertos asuntos pendientes, incluido el tema de los secuestros. Se decidió, en aquel momento, la creación de un Grupo de Trabajo para lograr dicho objetivo.

Otro hito destacado en el historial de estos reclamos sucedió en el marco de las Negociaciones Globales y Paralelas entre Japón y Corea del Norte (febrero de 2006, Beijing), cuando las consultas sobre la cuestión de los secuestros duraron aproximadamente 11 horas y donde Japón exigió enérgicamente, una vez más, el regreso a Japón de los supervivientes, así como una nueva investigación para aclarar la verdad de lo ocurrido y la entrega de los responsables. Como respuesta, la parte norcoreana repitió la misma explicación ofrecida hasta la fecha: “todos los supervivientes ya han regresado a Japón”.

Y aunque se lograron en aquellos años ciertos avances, el 4 de septiembre de 2008, ante el repentino cambio del Gobierno de Japón (por la renuncia del entonces primer ministro Yasuo Fukuda, sucedido por Taro Aso), la RPDC informó a Japón que, si bien mantenía su compromiso de mantener lo acordado en las Consultas de Trabajo, iniciaría su investigación sólo después de confirmar la posición de la nueva Administración japonesa sobre los acuerdos entre ambos países.

Tuvieron que pasar 4 años, hasta noviembre de 2012, para que se retomen las consultas gubernamentales entre ambos interlocutores, ocurridas en Ulan Bator, Mongolia, diálogos cuyo desarrollo estuvieron fuertemente condicionados por las pruebas nucleares que Corea del Norte venía acrecentando en el Mar de Japón, y a las sanciones que el gobierno nipón imponía a su vecino ante estas alarmantes acciones. 

En esa ocasión, la parte japonesa sometió a debate aquellos casos de desaparecidos que no se podían descartar que fueran abducciones llevadas a cabo por Corea del Norte (secuestros específicos). Por entonces, se fijó la segunda consulta para el 5 y 6 de diciembre de ese año. Sin embargo, Japón tuvo que posponerla, ya que el 1º de diciembre la RPDC anunció que iba a realizar un lanzamiento de misiles.

Tiempo después, en mayo de 2014, se celebraron consultas gubernamentales entre Japón y Corea del Norte en Estocolmo, Suecia. Allí Corea del Norte mostró un cambio de actitud rotundo: prometió llevar a cabo una investigación amplia y completa sobre todos los ciudadanos japoneses, incluidas las víctimas de secuestros. Japón, en contrapartida, anunció que suspendería parte de las medidas autónomas adoptadas contra la RPDC en el mismo momento en que dicho país crease el Comité Especial de Investigación e iniciara sus escrutinios. 

Debido a la predisposición que tomó Corea del Norte, el 1 de julio de 2014 se celebraron nuevas consultas gubernamentales entre Japón y Corea del Norte, nuevamente en Beijing. En esta ocasión, Corea del Norte explicó la organización, estructura y miembros clave del Comité Especial de Investigación y Japón formuló preguntas encaminadas a averiguar si el mencionado cuerpo tendría competencia para investigar todas los casos involucrados. El 4 de julio, la RPDC, a través de sus medios informativos estatales comunicó el comienzo de las investigaciones, e hizo pública, tanto en Corea del Norte como en el extranjero, la jurisdicción, estructura y métodos de investigación del Comité, conforme al entendimiento alcanzado con la parte japonesa sobre el tema. 

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Como muestra de buena voluntad, Japón suprimió en aquel momento las restricciones sobre los viajes, las medidas especiales de restricción sobre la RPDC relativas a los límites de dinero y transferencias monetarias, y permitió la entrada en puertos japoneses de navíos con bandera norcoreana con fines humanitarios.

Tal vez el momento de mayor esperanza se vivió en octubre de 2014, cuando una delegación japonesa visitó Pyongyang para realizar consultas ante el mencionado Comité Especial de Investigación. Pero todo este esfuerzo se vería malogrado en 2016: en respuesta a las pruebas nucleares de Corea del Norte de enero y febrero de ese año, Japón anunció que aplicaría medidas autónomas contra la RPDC, que, sin espera, decidió unilateralmente cesar por completo las investigaciones exhaustivas relativas a todos los casos de ciudadanos japoneses, incluidas las víctimas de secuestros, y disolvió el Comité. 

A partir de 1991, el Gobierno japonés ha planteado el tema de los secuestros en cada ocasión que se le presentó ante la RPDC

Desde entonces, Japón ha estado comunicando repetidamente su posición a Corea del Norte. Por ejemplo, en febrero de 2018, en la recepción de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, el por entonces primer ministro Shinzo Abe abordó las cuestiones de los secuestros y del programa nuclear y de misiles con el entonces presidente del presidente de la Asamblea Popular Suprema de Corea del Norte, Kim Yong-Nam. 

Además, el ex presidente estadounidense, Donald Trump, haciéndose eco de la petición de Abe, planteó el tema de los secuestros directamente al presidente de la Comisión de Asuntos Estatales de Corea del Norte, Kim Jong-Un, durante las cumbres entre Estados Unidos y Corea del Norte en junio de 2018 y febrero de 2019.

Respuesta a los secuestros en las Naciones Unidas

En el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en marzo de 2013, se adoptó por consenso (sin votación) una resolución sobre la Situación de los Derechos Humanos en la RPDC que incluyó el establecimiento de una Comisión de Investigación (COI por sus siglas en inglés). El COI ha investigado la situación de los derechos humanos en Corea del Norte incluyendo la cuestión de los secuestros.

Por su parte, una resolución adoptada en la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2020 sobre este tema, enfatiza la profunda preocupación, la urgencia y la importancia del problema de los secuestros internacionales y del retorno inmediato de todos los secuestrados. 

La ONU, además, ha adoptado distintas resoluciones que incluyen la situación de los derechos humanos en la RPDC, y la cuestión de los secuestros: en el Consejo de Derechos Humanos sucedió en catorce ocasiones durante catorce años consecutivos y en la Asamblea General ocurrió en dieciséis casos durante dieciséis años consecutivos (hasta noviembre de 2021). 

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Discusión en el G7

Asimismo, el Gobierno de Japón ha abordado la cuestión de los secuestros, así como la importancia de llegar a una solución en este asunto, también en marcos multilaterales como las cumbres del G7, la cumbre cuadrilateral entre Japón, EEUU, Australia e India y las cumbres de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático por sus siglas en inglés). 

Por ejemplo, en la cumbre del G7 de Cornualles, Reino Unido, celebrada en junio del 2021, el entonces primer ministro Yoshihide Suga pidió comprensión y cooperación para la cuestión de los secuestros, ya que representaba la tarea más importante de su gestión, obteniendo el apoyo de los líderes del G7. En este sentido, se agregó en el comunicado de los dirigentes la solicitud hacia Corea del Norte por parte del G7 para que se dé solución inmediata a la cuestión de secuestros.

Asimismo, en la cumbre cuadrilateral de Japón, EEUU, Australia e India que se celebró en septiembre de 2021, Suga pidió a cada uno de los países su cooperación para la pronta resolución de la cuestión de los secuestros y obtuvo su apoyo. 

los secuestros por parte de Corea del Norte constituyen un problema que tiene que ver con la soberanía de Japón, su Seguridad Nacional y la de sus ciudadanos

De igual manera, en las diferentes reuniones celebradas durante la cumbre de la ASEAN de octubre del 2021, el primer ministro Kishida expresó su deseo de lograr una cooperación continua de los países de la ASEAN para la pronta resolución de la cuestión de los secuestros, obteniendo como resultado el apoyo de cada país. Y en la declaración de la presidencia de la cumbre se incluyó una mención sobre la importancia de la pronta resolución al tema de los secuestros.

Con estos esfuerzos diplomáticos, se pudo comprender que el prolongado y enorme sufrimiento de los secuestrados y de sus familiares no solo concierne a Japón: esta cuestión viola los derechos humanos fundamentales y atañe de forma universal a la comunidad internacional.

Hoy, esta situación sigue generando resquemor en la población japonesa, y profundiza la desconfianza con Corea del Norte, país con el que Japón mantiene varios conflictos. En la actualidad, viajar a la RPDC sigue siendo muy inseguro para las personas de origen japonés. Por esto mismo, en marzo pasado el gobierno japonés desaconsejó a sus ciudadanos ir a Corea del Norte para un partido de fútbol entre ambas selecciones que se iba a celebrar en Pyongyang entre las selecciones de ambos países, en el marco de las clasificatorias para el Mundial de Fútbol de 2026, partido cuya celebración que finalmente fue cancelado por la FIFA

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