A sala llena, se llevó a cabo en Buenos Aires el seminario sobre la situación de los derechos humanos en Corea del Norte

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Con paneles de expertos y el testimonio de dos jóvenes desertoras, el evento abordó la cruda realidad que acontece en el hermético país asiático.  Ni la lluvia ni el caos vehicular porteño pudieron impedir que, durante la tarde del martes 16 de abril, más de 100 personas entre prensa, académicos, estudiantes y funcionarios se acercaran al Alvear Icon Hotel para escuchar con atención a Chae Yoon-Seo y Lee Han-Byeol, dos desertoras norcoreanas que compartieron con el público los descarnados testimonios sobre su vida (y escape) de Corea del Norte.

“Mi madre pudo escapar de Corea del Norte cuando yo tenía apenas 1 año de edad. Luego de su deserción nosotros tuvimos que vivir con ese estatus social, con ese estigma de que somos familiares de un desertor. Caminar por la calle era muy difícil y nos discriminaban permanentemente. Como quienes nos controlaban sospechaban de que recibíamos dinero de mi mamá que estaba en Corea del Sur, nos pedían sobornos”, contó Lee Yoon-seo a los asistentes. A continuación, brindó detalles de una de las peores experiencias de la familia, cuando su tía fue detenida en 2010 por haberse comunicado con su hermana desertora. “Por cuatro meses fue sometida a diferentes torturas. Para poder liberarla tuvimos que sobornar con 1200 dólares. En Corea del Norte, esta cifra equivale a dos años de gastos para una familia tipo”.

Por su parte, Lee Han-Byeol escapó hace más de una década, “cuando más de tres millones de personas murieron por enfermedades y por padecer hambre”, explicó. “La sociedad norcoreana donde yo nací impone a todos los ciudadanos idolatrar a la familia Kim. Si uno desobedece se le acusa de ser ‘criminal ideológico’ y es enviado a un campo para prisioneros políticos. Las condiciones sanitarias de estos centros de detención son tan precarias que es muy difícil que una persona pueda sobrevivir si permanece detenida por más de tres años. Incluso cuando la persona fallece, su cuerpo no es devuelto a los familiares”. Su experiencia la llevó a fundar y presidir desde 2023 el Centro para la Mejora de los Derechos Humanos de Corea del Norte (INKHR), cuyo objetivo es restaurar la libertad y derechos en el país. Es la primera desertora norcoreana en Corea del Sur que está sirviendo como miembro no permanente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

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Lee Yong-Seo logró escapar y reunirse con su madre en 2019 (Cortesía: Embajada de la República de Corea)

La República Popular Democrática de Corea (nombre oficial que adoptó Corea del Norte en 1948) permanece herméticamente cerrada desde el fin de la Guerra de Corea en 1953, manteniendo únicamente relación con la República Popular China y otros pocos países ideológicamente afines. Su insistencia en el desarrollo de armamento nuclear y las continuas denuncias de abusos a los derechos humanos en su territorio mantienen en vilo a la comunidad internacional desde hace décadas.

En relación a los crueles centros de detención, el caso del estudiante estadounidense Otto Warmbier ha conmocionado al mundo en épocas recientes. A punto de regresar de una visita turística que realizaba en Corea del Norte, fue arrestado en el aeropuerto bajo acusación de robar un cartel de propaganda de su hotel. Fue condenado en un cuestionado juicio, pero pronto no se supo más de él, hasta que varios meses después se conoció que se encontraba en estado comatoso. Luego de extensas negociaciones pudo ser repatriado a Estados Unidos, aunque poco después sucumbió a su débil estado de salud y falleció el 19 de junio de 2017, 17 meses después de su detención inicial.

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Lee Yong-Seo y Lee Han-Byeol compartieron sus duros relatos con el público (Cortesía: Embajada de la República de Corea)

“Controlan que la gente pueda moverse de una ciudad a otra, y necesitan un permiso de viaje. Todas las personas pertenecen a diferentes organizaciones que controlan el día a día de la gente. No hay acceso a la información libre. El gobierno usa un sistema de clasificación política que se llama songbun, que te divide dependiendo cuán leal eres percibido por el gobierno y la lealtad de tus padres y de tus abuelos. Eso va a marcar cómo accedes al trabajo, a qué colegio y a qué universidad puedes ir, en qué barrio vas a vivir y qué casa vas a tener”, manifestó Yoon Lina, investigadora senior de Humans Right Watch.

Los expertos coinciden que, desde la pandemia, la situación en la Corea del Norte de Kim Jong-un ha empeorado aún más. Con la promulgación de tres leyes pilares, el régimen busca limitar aún más la libertad de pensamiento y expresión de los jóvenes, quienes pueden ser condenados a 10 años de trabajos forzados si son hallados culpables de delito. Estas leyes se conocen como la ley de Garantía de la Educación Juvenil, la ley de Protección del Idioma Cultural de Pyongyang y la ley de Rechazo a la Ideología y Cultura Reaccionaria, las cuales pueden ser infringidas tan solo imitando palabras extranjeras o el acento surcoreano.

El seminario contó con la presencia del Embajador de la República de Corea, Lee Yongsoo, el Embajador del Japón, Yamauchi Hiroshi, y el Embajador de los Estados Unidos, Marc Stanley, quienes brindaron palabras de apertura refiriéndose a la situación de los secuestrados por el régimen y el preocupante belicismo que ha resurgido recientemente a nivel global.

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De izquierda a derecha, Yamauchi Hiroshi, Embajador del Japón, Lee Yongsoo, Embajador de la República de Corea, y Marc Stanley, Embajador de los Estados Unidos (Cortesía: Embajada de la República de Corea).

Los paneles se completaron con la participación de funcionarios y académicos que aportaron más información y contexto sobre la problemática de Corea del Norte, abordando temas como la ciberseguridad y la compleja situación geopolítica de la región. Según datos, Corea del Norte es actualmente el país que mayor cantidad de ataques cibernéticos ha logrado en la historia, generando alrededor de 3.500 millones de dólares de ganancias a través de acciones cometidas por el grupo denominado “Lázaro”, del cual hay muy poca información disponible. Por otro lado, también se discute la ambigua posición de la República Popular China, que si bien suele ser el primer destino de la mayoría de los desertores, igualmente ha decidido repatriar a Corea del Norte a varios de ellos a pesar de las protestas internacionales.

El seminario, bajo el título “Sufrimiento silencioso: arrojando luz sobre la situación de los derechos humanos en Corea del Norte y explorando el camino a seguir”, fue organizado por la Embajada de la República de Corea, en cooperación con la Embajada de Estados Unidos, la Embajada de Japón, el Grupo Parlamentario de Amistad Argentina-Corea y el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).

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Licenciada en Estudios Orientales (Universidad del Salvador). Especialista en Relaciones Públicas. Cuenta con una diplomatura superior en Educación, Imágenes y Medios (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Tiene una Maestría en Industrias Culturales, Política y Gestión (Universidad Nacional de Quilmes). Es profesora de la clase sobre Japón en la materia Procesos Interculturales, de la Maestría de Diversidad Cultural (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Imparte cursos de capacitación sobre historia, cultura y protocolo de China, Corea y Japón (Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco).