Milagros Maylin y la inclusión social en la segunda mitad de la vida

Milagros Maylin
Milagros Maylin es licenciada en Ciencias de la Comunicación (Universidad Austral), Magíster en Administración de Empresas (IAE) y Secretaria de Bienestar General de la Ciudad de Buenos Aires.

Globalmente ha habido iniciativas impulsadas desde organismos internacionales que proponen un acercamiento a la inclusión social de las personas en la segunda mitad de la vida.

Milagros Maylin, licenciada en Ciencias de la Comunicación (Universidad Austral) y magíster en Administración de Empresas (IAE) y secretaria de Bienestar General de la Ciudad de Buenos Aires propone repensar la integración social para quienes están transitando la segunda mitad de la vida: “desde la comunicación se están construyendo nuevos paradigmas sobre el envejecimiento y su resignficación, para disminuir el impacto de la discriminación por edad, principalmente, y de los estereotipos sobre la segunda mitad de la vida”. 

Es el caso de la Asamblea Mundial del Envejecimiento de la cual ha habido dos ediciones, además de varios documentos publicados.

El objetivo es construir una plataforma que pueda abarcar los problemas relacionados con este segmento etario en los distintos países, especialmente los países en desarrollo. Se trata de incorporar cuestiones relativas al envejecimiento en las agendas de desarrollo en todo el mundo.

Para eso es necesario realizar asociaciones entre los sectores público y privado, en particular con la participación de organizaciones no gubernamentales, con miras a construir una sociedad para todas las edades, además de buscar fortalecer la solidaridad entre las generaciones.

Desde su posición como Directora General de Tecnología para la Tercera Edad, Milagros Maylin lideró dos programas para las personas en la segunda mitad de la vida: +SIMPLE, Inclusión Digital para los más grandes y Ciudades Amigables para Personas Mayores. Se trata de proyectos institucionales desde el Estado que buscan la inclusión y trabajo intersectorial.

Primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento

Se desarrolló entre el 26 de julio y el 6 de agosto de 1982 en Viena, Austria, tras una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que buscaba señalar a la atención mundial sobre los graves problemas que aquejan una parte cada vez mayor de la población del mundo. Es por eso que se decidió organizar en consulta con los Estados miembros, los organismos especializados y las organizaciones interesadas.

El propósito de la Asamblea Mundial era servir como un foro para iniciar un programa internacional de acción encaminado a garantizar la seguridad económica y social de las personas mayores, así como oportunidades para que estas personas contribuyan al desarrollo de sus países.

Tras el mitin se publicó el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento. Fue el primer instrumento internacional que sentó las bases para la formulación de políticas y programas sobre las personas en la segunda mitad de la vida. 

El objetivo de dicho plan era fortalecer el  campo de acción de los gobiernos y la sociedad civil para mejorar el abordaje del crecimiento etario de la población y el potencial de desarrollo y necesidades de esas personas. En términos institucionales, promovió la cooperación regional e internacional, con la inclusión de un listado de 62 recomendaciones enfocadas en la recopilación y análisis de datos, la investigación, la capacitación y la educación en los siguientes sectores:

  • Salud y nutrición;
  • Protección de los consumidores de edad avanzada;
  • Vivienda y medio ambiente;
  • Familia;
  • Bienestar Social;
  • Seguridad de ingresos y empleo;
  • Educación. 

Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento

Tras 20 años de realizada la primera asamblea, Naciones Unidas convocó una segunda reunión de carácter global que buscaba actualizar las bases para afrontar los desafíos que el siglo XXI planteaba. Se llevó a cabo del 8 al 12 de abril de 2002 en Madrid, España. 

El principal objetivo fue colaborar a gobiernos y entidades sociales en el desarrollo de políticas públicas e intervenciones privadas que aboguen por que las personas mayores puedan continuar contribuyendo sustancialmente a la sociedad. Para ello se realizó una revisión del Plan de Acción elaborado en Viena, con una mirada actualizada que contemple las realidades culturales, sociales, económicas y demográficas del nuevo siglo.

Milagros Maylin, hábitos saludables para la segunda mitad de la vida

Allí se estableció una Estrategia Internacional de Acción, que brindó asistencia práctica a los encargados de formular políticas para hacer frente a los cambios demográficos en sus sociedades. El hincapié estuvo puesto en la necesidad de dar a la segunda mitad de la vida otra atención particular en los programas de acción de la comunidad internacional y en los documentos relacionados con derechos humanos y desarrollo social.

COVID-19 y los nuevos desafíos para la segunda mitad de la vida

Otros 20 años han pasado desde la última revisión de Naciones Unidas de sus planes de acción y estrategias en función de este segmento etario. En el medio, nuevos desafíos y la aparición de una pandemia mundial que sacudió el desarrollo, inclusión y demografía de los países. Por supuesto, la población mayor ha sido una de las más afectadas por el COVID-19.

La pandemia remarcó la necesidad de un enfoque coordinado entre los distintos países y la relevancia de incorporar el envejecimiento en las políticas públicas. Investigaciones sobre el impacto de la pandemia revelaron el mayor riesgo de enfermedad grave y muerte para las personas mayores respecto de otros segmentos de la sociedad. La respuesta que dieron, mayormente, los centros de atención de personas en la segunda mitad de la vida no fue satisfactoria para los casos de emergencia temprana. La falta de información y orientación fue determinante para esta descoordinación en la atención de las personas mayores, especialmente entre los sectores de salud y asistencia social de los países en desarrollo.

“Promover políticas con el objetivo de facilitar los hábitos saludables para las personas en la segunda mitad de la vida, se ha vuelto crucial en nuestras sociedades”, dice Milagros Maylin.

De cara a los próximos años, y con miras a los objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, existirán diversos desafíos para los gobiernos, entidades de la sociedad civil, compañías y personas. Conocerlos y trabajar intersectorialmente en pos de su tratamiento se vuelve fundamental para ayudar en las necesidades de los diferentes grupos de edad, especialmente las personas mayores.

Dejemos planteados parte de esos desafíos, para repensarlos y actuar en consecuencia:

  • Falta de compromiso y recursos políticos;
  • Experiencia limitada en la integración de las personas mayores;
  • Enfoques aislados y falta de coordinación;
  • Falta de información y datos para respaldar el análisis y la definición basada en evidencia de metas estratégicas, objetivos y actividades, así como su seguimiento y evaluación.

Acerca del autor

Colaboradora en ReporteAsia.