Escalada en la frontera: nuevos enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán agravan la tensión regional

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Fuertes enfrentamientos estallaron el martes entre fuerzas paquistaníes y afganas en una remota región fronteriza del noroeste, en un nuevo episodio de violencia que vuelve a encender las alarmas sobre la inestabilidad entre ambos países. Medios estatales de Pakistán acusaron a las tropas afganas de abrir fuego “sin provocación”, mientras que funcionarios de seguridad confirmaron que el ataque fue repelido con una respuesta “contundente” que habría dañado tanques y puestos militares del lado afgano.

Según la televisión estatal pakistaní, las tropas afganas, supuestamente apoyadas por combatientes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), dispararon contra un puesto militar en el distrito de Kurram, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa. El ejército paquistaní respondió con artillería pesada y destruyó lo que describió como un centro de entrenamiento del TTP. No hubo información oficial inmediata sobre el número de víctimas.

Tahir Ahrar, portavoz adjunto de la policía en la provincia afgana de Khost, confirmó los choques, aunque evitó ofrecer detalles sobre el origen o las consecuencias del enfrentamiento. Es el segundo intercambio de fuego registrado en la zona en lo que va de la semana, un indicio de que las hostilidades se agravan pese a los intentos internacionales de mediación.

El cruce de disparos llevó al cierre del paso fronterizo de Torkham, uno de los más transitados entre ambos países, donde decenas de camiones de carga permanecen varados del lado afgano. La interrupción del comercio agrava la crisis económica en la región, ya golpeada por la inseguridad y las restricciones impuestas desde que el Talibán retomó el poder en Afganistán en 2021.

Los enfrentamientos del martes se producen apenas días después de otra serie de choques que dejaron decenas de muertos en ambos lados de la frontera. Entonces, Kabul aseguró haber atacado varios puestos militares paquistaníes y causar la muerte de cincuenta y ocho soldados, en respuesta —según su versión— a violaciones del espacio aéreo afgano por parte de Pakistán. Islamabad, por su parte, reconoció veintitrés bajas propias y afirmó haber matado a más de doscientos combatientes “talibanes y terroristas afiliados”.

Aunque las hostilidades se habían detenido el domingo tras gestiones diplomáticas de Arabia Saudita y Catar, los pasos fronterizos siguen cerrados y las fuerzas armadas de ambos países permanecen en alerta máxima.

La tensión viene escalando desde la semana pasada, cuando el gobierno talibán acusó a Pakistán de realizar ataques aéreos en Kabul y en un mercado del este del país, algo que Islamabad no ha confirmado. Sin embargo, Pakistán ha reconocido en el pasado operaciones dentro de territorio afgano, argumentando que persigue refugios del TTP, un grupo insurgente aliado de los talibanes afganos pero con base en Pakistán, responsable de múltiples atentados en su territorio.

Kabul rechaza esas acusaciones y sostiene que no permite que su territorio sea usado para atacar a otras naciones. Aun así, los incidentes fronterizos muestran que la desconfianza entre ambos gobiernos se mantiene en su punto más alto desde el regreso del Talibán al poder, mientras la región enfrenta el riesgo de que la tensión se transforme en un conflicto abierto.

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