Homare Sawa, nacida el 6 de septiembre de 1978 en Fuchū, Tokio, es considerada una de las futbolistas más grandes de todos los tiempos. Su carrera abarcó 24 temporadas como profesional y 22 años como integrante de la selección japonesa. Sawa desempeñó un papel clave como delantera y mediocampista y llevó al equipo de Japón a su primera victoria en la Copa Mundial Femenina de la FIFA en 2011 y a conseguir una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 2012.
Sus inicios y un ascenso meteórico
Sawa comenzó a jugar fútbol a los seis años, influenciada por su hermano mayor y el entrenador del equipo de este. A los 12 años debutó en la L.League, la liga máxima de Japón, con el Yomiuri Beleza (posteriormente Nippon TV Beleza).
En su etapa inicial con el club, ganó cinco títulos entre 1991 y 1999 y se consagró como una de las jugadoras más prometedoras de su generación. Durante este periodo, Sawa fue seleccionada en cinco ocasiones para el equipo ideal de la liga.
En 1999, tras la cancelación de su contrato con el Beleza, la futbolista emigró a Estados Unidos para jugar en la Women’s United Soccer Association (WUSA, según sus siglas en inglés). Con el Atlanta Beat, marcó el primer gol en la historia del club. Además, se posicionó como una pieza clave durante las tres temporadas que jugó en la liga.

Su regreso a Japón y sus logros internacionales
Tras la desaparición de la WUSA en 2003, Sawa regresó a Japón y retomó su carrera en el Nippon TV Beleza. Entre 2004 y 2008, ganó nueve títulos adicionales con el club y fue nombrada Jugadora del Año de la Confederación Asiática de Fútbol en 2004.
Además, su desempeño en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 consolidó su reputación como una de las mejores jugadoras del mundo, al convertirse en la máxima goleadora de su selección durante el torneo.
En 2011, la futbolista lideró a la selección japonesa en la Copa Mundial Femenina celebrada en Alemania. En una final histórica contra Estados Unidos, anotó el gol que llevó el partido a la tanda de penales, donde Japón logró una victoria memorable.
Sawa, en aquella ocasión, fue galardonada con el Balón de Oro como la mejor jugadora del torneo y la Bota de Oro como máxima goleadora. Por último, la exitosa jugadora coronó un año extraordinario con el premio a la Jugadora Mundial de la FIFA. Esta fue la primera vez que una persona asiática recibió este prestigioso reconocimiento.
Una trayectoria brillante
Tras su victoria en el Mundial, Sawa lideró a su país en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde obtuvieron la medalla de plata tras caer nuevamente ante Estados Unidos.
Ese mismo año anunció su primer retiro del fútbol internacional, aunque regresó en 2014 para disputar su sexto Mundial en Canadá 2015. Japón alcanzó la final una vez más, pero fue derrotado por Estados Unidos en el último partido internacional de Sawa.
A nivel de clubes, la futbolista pasó por el Washington Freedom en la Women’s Professional Soccer (WPS) de Estados Unidos, regresó a Japón y se unió al INAC Kobe Leonessa. Con este equipo, ganó tres campeonatos consecutivos de la L.League entre 2011 y 2013. En 2015, marcó el gol decisivo en la final de la Copa de la Emperatriz, el último torneo de su ilustre carrera.
Sawa concluyó su carrera como la máxima goleadora y jugadora con más partidos disputados en la historia de la selección japonesa, con 205 encuentros y 83 goles. Además, es una de las dos únicas futbolistas en competir en seis ediciones de la Copa Mundial, un logro que comparte con Formiga de Brasil.
Más allá de las estadísticas como jugadora, como capitana y referente sin dudas inspiró a generaciones de futbolistas japonesas y elevó el perfil del fútbol femenino en el mundo.











