Toyota Motor, uno de los gigantes de la industria automotriz mundial, se encuentra en el centro de una tormenta mediática tras admitir manipulaciones masivas en las pruebas de certificación de siete modelos de vehículos. El presidente de la compañía, Akio Toyoda, se disculpó públicamente en una conferencia de prensa en Tokio, inclinando la cabeza profundamente en señal de arrepentimiento.
Las irregularidades en Toyota incluyen el uso de datos inadecuados o anticuados en pruebas de colisión y exámenes incorrectos de la inflación de bolsas de aire y de daños en los asientos traseros durante colisiones. Además, se falsificaron pruebas de energía de motores. Como consecuencia, la producción nacional de los modelos Corolla Fielder, Corolla Axio y Yaris Cross ha sido suspendida. También se detectaron pruebas falsificadas en modelos descontinuados, aunque la compañía asegura que estos problemas no afectan a los vehículos ya en circulación, incluyendo los populares subcompactos Corolla y los lujosos Lexus.
El gobierno japonés inició una investigación sobre Toyota en enero, sin que los problemas actuales afecten la producción de la compañía en el extranjero.
El mismo día, Mazda Motor Corp., otro fabricante japonés, reveló irregularidades similares en sus pruebas y suspendió la producción de los modelos Roadster y Mazda 2. La compañía, con sede en Hiroshima, admitió el uso de software incorrecto en las pruebas de control del motor y fallas en las pruebas de colisión para tres modelos descontinuados. Mazda afirmó que estas fallas no comprometen la seguridad de los vehículos.
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Honda Motor Co. también se vio obligada a disculparse por pruebas inapropiadas relacionadas con niveles de ruido y torques en modelos cuyas versiones ya no se producen, como el Accord, el Odyssey y el Fit. La compañía, basada en Tokio, aseguró que la seguridad de los vehículos no se ve afectada.
Estos incidentes recientes en Toyota se suman a los problemas de certificación que surgieron hace dos años en Hino Motors y Daihatsu Motor Co., ambas compañías del grupo Toyota, así como en Toyota Industries Corp., fabricante de maquinaria y autopartes. Shinji Miyamoto, ejecutivo de Toyota responsable de la atención al cliente, explicó que la empresa comenzó a revisar sus propias pruebas tras el descubrimiento de problemas en sus filiales.
La revelación de estas irregularidades plantea serias preguntas sobre los estándares de calidad y la integridad en la industria automotriz japonesa, y sus consecuencias podrían resonar a nivel global, afectando la reputación de estas emblemáticas marcas.












