La disputa tecnológica entre Estados Unidos y China sumó un nuevo capítulo luego de que la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos anunciara la prohibición de importar nuevos robots humanoides fabricados en el extranjero y nuevos inversores eléctricos, una medida que apunta principalmente a la industria china y que fue justificada por razones de seguridad nacional. La decisión llega en un momento delicado para la relación entre las dos mayores economías del mundo, cuando ambos gobiernos preparan una reunión entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su par chino, Xi Jinping, prevista para septiembre.
La restricción también alcanza a los robots cuadrúpedos, conocidos popularmente como perros robot. Según el organismo estadounidense, estos equipos representan riesgos en materia de ciberseguridad y podrían comprometer la seguridad nacional debido a la posibilidad de que sus sistemas sean utilizados para recopilar información sensible o generar vulnerabilidades en infraestructuras críticas. Además, la dependencia de fabricantes extranjeros fue señalada como un factor que expone a las cadenas de suministro estadounidenses a posibles interrupciones.
La prohibición se extiende también a los nuevos inversores eléctricos, dispositivos que transforman corriente continua en corriente alterna y que cumplen un papel central en instalaciones de energía renovable, centros de datos y numerosos equipos de uso doméstico e industrial. Debido a su amplia utilización, la medida podría tener consecuencias en distintos sectores de la economía estadounidense.
El presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Brendan Carr, sostuvo que el objetivo es proteger las cadenas de suministro consideradas estratégicas para el país. Aclaró que las restricciones alcanzan únicamente a las nuevas versiones de estos productos y se suman a otras medidas adoptadas por Washington en los últimos años para limitar el ingreso de tecnología china y restringir la exportación de componentes avanzados hacia el gigante asiático.
Al mismo tiempo, la administración estadounidense analiza imponer controles sobre el uso de modelos de inteligencia artificial de código abierto desarrollados en China, en un contexto en el que las empresas chinas avanzan con rapidez en ese sector.
La decisión representa un nuevo desafío para una industria en la que China mantiene una posición dominante. Se estima que el país concentra alrededor de la mayor parte del mercado mundial de robots humanoides gracias a una fuerte política de apoyo estatal y a una capacidad de producción que le ha permitido reducir costos y ampliar su presencia internacional.
Analistas del sector consideran que impedir el acceso al mercado estadounidense podría brindar un alivio temporal a los desarrolladores locales frente a la competencia de precios. Sin embargo, advierten que el impacto sobre la industria china sería limitado debido al tamaño de su mercado interno y a las oportunidades de exportación hacia otras regiones.
Las cifras de envíos internacionales reflejan esa ventaja. Empresas chinas como Unitree y AGIBOT comercializaron miles de robots humanoides durante el último año, mientras que fabricantes estadounidenses como Tesla y Figure AI colocaron un volumen considerablemente menor.
En el caso de los inversores eléctricos, especialistas sostienen que el efecto inmediato sobre el mercado estadounidense sería moderado, ya que la prohibición no afecta los equipos que ya fueron aprobados ni impide que continúen utilizándose los dispositivos actualmente instalados.
Desde Beijing, la respuesta fue inmediata. El Ministerio de Relaciones Exteriores acusó a Washington de utilizar el argumento de la seguridad nacional para obstaculizar el desarrollo de empresas chinas y calificó la medida como una expresión de proteccionismo. La portavoz Mao Ning aseguró que China adoptará todas las acciones necesarias para defender los intereses de sus compañías y afirmó que este tipo de políticas terminarán perjudicando tanto a las empresas como a los consumidores estadounidenses.
Las nuevas restricciones también podrían afectar proyectos conjuntos entre compañías de ambos países. Un ejemplo es la colaboración presentada recientemente por Nvidia, cuyo diseño de referencia para robots humanoides utiliza la plataforma desarrollada por la firma china Unitree. Esa empresa figura además en una lista elaborada por el Pentágono que identifica a compañías presuntamente vinculadas con el ejército chino, una acusación que Beijing rechaza de manera categórica.







