En un contexto de globalización, donde desafíos como el cambio climático, la desigualdad y la seguridad global requieren la colaboración de todas las naciones, el multilateralismo se ha convertido en un camino claro para construir un mundo pacífico, justo y próspero. Para Vietnam, un país pequeño que ha atravesado años de lucha por la independencia y reconstrucción tras la guerra, la diplomacia multilateral es un viaje sencillo para integrarse, aprender y aportar pequeños granitos de arena a la comunidad internacional. Este recorrido busca encontrar eco en los amigos de América Latina, una región donde el espíritu de solidaridad, la búsqueda de justicia y la creatividad en la cultura y la economía son una gran fuente de inspiración.
Cimientos en el pensamiento de Ho Chi Minh
La diplomacia multilateral de Vietnam tiene sus raíces en los primeros días de la fundación del país, cargada con el anhelo de paz y cooperación del presidente Ho Chi Minh. En 1946, en una carta al Secretario General de las Naciones Unidas, Ho Chi Minh expresó: “Vietnam está listo para implementar una política de apertura y cooperación en todos los ámbitos; acepta participar en cualquier organización de cooperación económica internacional bajo el liderazgo de las Naciones Unidas”. Esta visión fue la primera lección sobre el valor de la conexión internacional, sentando las bases para una diplomacia vietnamita independiente, autónoma, pacífica y abierta.
Al igual que muchos países de América Latina, donde los movimientos de liberación nacional resonaron con fuerza, Vietnam encontró fortaleza en el apoyo de amigos internacionales durante su lucha por la independencia (1945-1975). Los logros diplomáticos en el Acuerdo de Ginebra (1954) y el Acuerdo de París (1973) no solo afirmaron la posición de un Vietnam unificado, sino que también fueron una prueba del espíritu de solidaridad global. Estas lecciones siempre son valoradas, con el deseo de aprender de la resiliencia de los países latinoamericanos, desde sus esfuerzos por proteger la independencia hasta sus movimientos por la justicia social.
El camino de la renovación y la integración de Vietnam
Al embarcarse en el proceso de renovación en 1986, la diplomacia multilateral se convirtió en una llave para que Vietnam abriera sus puertas, aprendiera y construyera relaciones de cooperación con el mundo. La Resolución 13/NQ-TW (1988), con el lema “más amigos, menos enemigos”, marcó un punto de inflexión en el pensamiento de política exterior, sentando las bases para una política de “multilateralización y diversificación” de las relaciones internacionales. A través de los Congresos del Partido, desde el X (2006) y XI (2011) con un enfoque en la participación activa, hasta el XII (2016) y XIII (2021), Vietnam ha pasado gradualmente a esforzarse por contribuir a los mecanismos multilaterales, aunque sea con pequeños pasos pero llenos de responsabilidad. La Directiva 25-CT/TW (2018) alentó a Vietnam a esforzarse más para contribuir en foros internacionales, con un espíritu de aprendizaje de las naciones pioneras.
Se percibe una similitud con los países de América Latina a través de la forma en que organizaciones como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) o el Mercado Común del Sur (Mercosur) unen a las naciones por intereses comunes. Vietnam admira cómo esta región ha construido modelos de cooperación, desde la promoción del comercio hasta la protección del medio ambiente. Estas experiencias inspiran a Vietnam a forjar una cooperación sencilla con América Latina, desde el intercambio de productos agrícolas, el compartir técnicas de agricultura, hasta el aprendizaje de modelos de educación y desarrollo sostenible.
Pasos sencillos en la arena internacional
En casi 80 años, la diplomacia multilateral ha permitido a Vietnam pasar de ser un país aislado a un miembro activo de la comunidad internacional. La adhesión a las Naciones Unidas en 1977 fue un hito histórico, abriendo oportunidades para aprender de otras naciones. La incorporación a la ASEAN (1995) marcó un punto de inflexión en la integración regional, mientras que la entrada en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2007, tras 12 años de negociaciones, fue un paso clave para integrarse en la economía global. La red de 17 acuerdos de libre comercio (TLC) con centros económicos como la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, el CPTPP y el RCEP es el resultado de esfuerzos sencillos para ampliar la cooperación.
Recientemente, Vietnam tuvo el honor de convertirse en socio del BRICS en junio de 2025, una valiosa oportunidad para aprender de las economías emergentes, especialmente de Brasil, un miembro clave del bloque. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil reconoció a Vietnam como un socio que comparte el deseo de un orden internacional más justo y multipolar. Esta oportunidad es muy apreciada, con la esperanza de una cooperación más estrecha con los países de América Latina en áreas como la agricultura, las energías renovables, la salud pública y la educación.
Vietnam también se ha esforzado por contribuir a los foros multilaterales, aunque sea con pequeñas acciones. Los dos mandatos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (2008-2009, 2020-2021) fueron oportunidades para aprender y proponer ideas sobre la paz, como la protección de mujeres y niños en conflictos o la promoción de la reconciliación regional. Los roles como presidente de la ASEAN (1998, 2010, 2020), anfitrión del APEC (2006, 2017) o miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (2014-2016, 2023-2025) han sido ocasiones para escuchar y trabajar con otros países en la búsqueda de soluciones comunes. En el ámbito del mantenimiento de la paz, los equipos médicos de campaña y de ingenieros vietnamitas en Sudán del Sur, la República Centroafricana o Abyei llevan un espíritu sencillo, con la esperanza de hacer pequeñas contribuciones a la paz mundial. Se cree que estos esfuerzos resonarán con los profundos valores humanitarios de los pueblos latinoamericanos, que siempre han valorado la solidaridad y el apoyo mutuo.
Cooperación para el desarrollo conjunto
La diplomacia multilateral no solo ha facilitado la integración económica de Vietnam, sino que también ha abierto oportunidades de cooperación en múltiples ámbitos, desde la cultura y la educación hasta la ciencia, la salud y la protección del medio ambiente. La participación en la UNESCO, el Foro de Cooperación Asia-Europa (ASEM) o el Banco Asiático de Desarrollo (ADB) ha permitido promover los valores culturales vietnamitas, desde el vestido tradicional áo dài y la música folclórica hasta patrimonios como la Bahía de Ha Long, el casco antiguo de Hoi An o el Complejo de Monumentos de Hue. Estas riquezas se han compartido en eventos internacionales, con la esperanza de algún día llevarlas a los vibrantes festivales de América Latina, donde la música, la danza y las tradiciones siempre cautivan.
Durante la pandemia de Covid-19, el apoyo de más de 70 millones de dosis de vacunas de organizaciones multilaterales ayudó a Vietnam a superar la crisis. El espíritu de solidaridad internacional siempre es recordado, especialmente por los ejemplos de América Latina, donde varios países compartieron vacunas y asistencia médica con el mundo. Vietnam aspira a aprender de estos esfuerzos para contribuir más a los desafíos globales, como la respuesta al cambio climático, la erradicación de la pobreza, la construcción de sistemas de salud sostenibles o la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El potencial de cooperación con América Latina se vislumbra en muchos ámbitos sencillos pero significativos. Vietnam puede compartir su experiencia en el cultivo de arroz con países con agriculturas similares, al tiempo que aprende de la región sobre la producción agrícola a gran escala, como el café o la soya. En el ámbito de las energías renovables, los logros de América Latina en energía eólica y solar inspiran a Vietnam a desarrollar proyectos de energía limpia. En educación, los programas de intercambio estudiantil pueden ayudar a las generaciones jóvenes de ambas regiones a comprenderse mejor, construyendo puentes sólidos. En salud, los modelos de atención sanitaria comunitaria en América Latina son ejemplos valiosos para que Vietnam mejore su sistema de salud de base, especialmente en áreas remotas.
Además, Vietnam desea aprender de las iniciativas culturales de América Latina, como la organización de festivales de flores o la preservación de los valores culturales indígenas. Estos modelos podrían inspirar a Vietnam a organizar eventos culturales, como el Festival del Áo Dài o el Día de la Cultura Vietnamita, para atraer a turistas internacionales, incluidos los de América Latina.
Mirando al futuro con espíritu de aprendizaje
El año 2025 marca hitos significativos: 30 años desde la adhesión de Vietnam a la ASEAN y 80 años desde la fundación de las Naciones Unidas. Eventos como el Foro del Futuro de la ASEAN, la Cumbre de la Asociación para el Crecimiento Verde y los Objetivos Globales (P4G), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), o las actividades en el marco de la Subregión del Mekong y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) representan oportunidades para escuchar y aportar pequeñas ideas a las soluciones globales. Vietnam también está esforzándose por postularse a posiciones como el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (2026-2028), el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (2026-2035) o el Consejo Ejecutivo de la UNESCO (2025-2027), con el deseo de aprender y contribuir a los valores comunes de la humanidad.
En un mundo que enfrenta múltiples desafíos, desde el cambio climático y la seguridad alimentaria hasta la desigualdad social, Vietnam espera colaborar con los países de América Latina para encontrar soluciones conjuntas. Las iniciativas de América Latina son una gran fuente de inspiración, como los esfuerzos para proteger los ecosistemas naturales o los programas de erradicación de la pobreza centrados en las comunidades indígenas. La experiencia de la región en el desarrollo del turismo ecológico y la conservación de la biodiversidad es una lección valiosa para que Vietnam aplique en la protección de áreas como el Parque Nacional Phong Nha – Ke Bang o la Reserva de la Biosfera de Cu Lao Cham. Los programas de igualdad de género y apoyo a las mujeres en la política y la economía en América Latina también son modelos a seguir para que Vietnam promueva el rol de las mujeres en el desarrollo sostenible.
Vietnam también desea aprender de cómo América Latina aborda los desafíos globales. Por ejemplo, las iniciativas sobre seguridad alimentaria a través de programas agrícolas comunitarios pueden inspirar a Vietnam a desarrollar modelos similares en el Delta del Mekong, una región afectada por el cambio climático. Asimismo, la experiencia de reconciliación comunitaria tras conflictos en América Latina es una lección para que Vietnam aplique en programas de apoyo a grupos vulnerables, como las minorías étnicas.
El recorrido de la diplomacia multilateral de Vietnam es la historia de una nación pequeña, siempre esforzándose por aprender para integrarse y contribuir con esfuerzos sencillos. Con un espíritu sincero, Vietnam desea cooperar con América Latina a través de proyectos concretos, como el intercambio de experiencias agrícolas para mejorar los medios de vida, la construcción de programas educativos para conectar a las generaciones jóvenes o el desarrollo de energía limpia para proteger el medio ambiente. Estos pasos conjuntos no solo ayudan a abordar problemas globales, sino que también abren oportunidades para que ambas regiones intercambien conocimientos, se comprendan mejor y avancen hacia objetivos sostenibles.
Colaborador en ReporteAsia.












