Las calles de Seúl han sido escenario de multitudinarias manifestaciones a favor y en contra del presidente Yoon Suk-yeol, mientras la Corte Constitucional del país se prepara para emitir un fallo sobre su posible destitución. Entre los símbolos que han captado la atención internacional en estas protestas destacan las banderas de Estados Unidos, ondeadas principalmente por los seguidores de Yoon. Este fenómeno ha despertado curiosidad y ha llevado a muchos a preguntarse: ¿por qué los manifestantes surcoreanos llevan la bandera de otro país en una crisis política nacional?
Para los sectores conservadores de Corea del Sur, la bandera de Estados Unidos es mucho más que un simple estandarte extranjero: representa la alianza histórica con el principal garante de la seguridad surcoreana. Desde la Guerra de Corea (1950-1953), Washington ha desempeñado un papel fundamental en la defensa del país frente a Corea del Norte y ha sido clave en su desarrollo económico y militar.
En este contexto, para muchos surcoreanos de derecha, Estados Unidos no solo es un aliado militar, sino un símbolo de resistencia contra el comunismo y una referencia de estabilidad política. Esta percepción ha sido reforzada a lo largo de las décadas por las políticas de seguridad de los gobiernos conservadores, que han promovido una fuerte colaboración con Washington.
Los seguidores de Yoon, en su mayoría conservadores, consideran su destitución como un intento de la oposición progresista de llevar al país hacia una política más cercana a China y Corea del Norte. Para ellos, la bandera estadounidense es un mensaje de oposición al comunismo y una reafirmación de su compromiso con la alianza con Washington. En este sentido, su presencia en las protestas refleja una preocupación mayor: el temor de que un cambio político pueda debilitar la relación con Estados Unidos y, en consecuencia, la seguridad nacional.
Este simbolismo no es nuevo. Durante la crisis política de 2016-2017, cuando la expresidenta Park Geun-hye fue destituida por corrupción, sus seguidores también usaron banderas estadounidenses en sus protestas, argumentando que su remoción beneficiaba a China y a Corea del Norte. Hoy, los manifestantes pro-Yoon replican esa estrategia.
Masivas protestas en Corea al acercarse el fallo sobre el impeachment a Yoon Suk-yeol
Influencia de la ultraderecha estadounidense y Donald Trump
Otro factor clave en la prominencia de la bandera estadounidense en las protestas de Corea del Sur es la influencia de la política estadounidense, en particular del expresidente Donald Trump. Yoon y sus seguidores han mostrado afinidad con las ideas del movimiento conservador estadounidense, que enfatiza el nacionalismo, el rechazo a los medios de comunicación tradicionales y la desconfianza en el sistema político establecido.
Muchos de los manifestantes pro-Yoon creen en teorías de conspiración similares a las que impulsaron el movimiento «Stop the Steal» en EE.UU., que alegaba sin pruebas que las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 fueron manipuladas. En Corea del Sur, estas teorías han sido adaptadas para afirmar que las elecciones parlamentarias de 2024 fueron fraudulentas y que Yoon es una víctima de una conspiración política.
La influencia de la ultraderecha estadounidense también se refleja en los discursos de los manifestantes. En varias protestas, se han escuchado gritos de «Trump Manse!» (una expresión de elogio en coreano), y algunos manifestantes incluso han pedido intervención de Estados Unidos para «salvar» a Yoon.
Las organizaciones cristianas conservadoras también juegan un papel importante en la presencia de banderas estadounidenses en las protestas. Para estos grupos, Estados Unidos es un modelo de libertad religiosa y moral, en contraste con lo que perciben como la influencia secular y progresista en la política surcoreana.
Save Korea, una de las organizaciones cristianas más activas en apoyo a Yoon, ha liderado misas y rezos en las protestas, pidiendo la cancelación de su impeachment y reafirmando su compromiso con los «valores cristianos y conservadores» que ven representados en EE.UU.
El uso de la bandera estadounidense en las protestas pro-Yoon no es un gesto casual ni aislado. Es un mensaje político potente que refuerza la percepción de que el destino de Corea del Sur está ligado a su alianza con Estados Unidos y que cualquier desviación de esa trayectoria representa una amenaza para el país.
Mientras la Corte Constitucional se prepara para anunciar su decisión, la división en la sociedad surcoreana se hace más evidente, y las banderas estadounidenses ondeando en las calles de Seúl son un símbolo claro de cómo la política nacional está profundamente entrelazada con la geopolitica global.
Colaboradora en ReporteAsia.













