Siria: reconstrucción, retorno de refugiados y competencia geopolítica

Siria

La guerra civil en Siria, desencadenada en 2011 en el contexto de la denominada «Primavera Árabe,» ha generado una crisis humanitaria de dimensiones históricas, desplazando a más de 13 millones de personas, de las cuales cerca de 5 millones se vieron forzadas a buscar refugio fuera de las fronteras del país. El reciente colapso del régimen autoritario de Bashar al-Assad, ocurrido el 8 de diciembre, plantea un nuevo escenario estratégico que, en principio, podría facilitar el retorno de los refugiados. Sin embargo, las condiciones actuales en el terreno presentan desafíos significativos, marcados por una profunda fragmentación política y militar, así como por la ausencia de estructuras que garanticen estabilidad y permitan avanzar en la reconstrucción del país.

La mayoría de los desplazados encontró refugio en países de la región, con Turquía acogiendo a aproximadamente 3,1 millones de personas, mientras que otros 1,6 millones buscaron asilo en Irak, Jordania y Líbano. Fuera del Medio Oriente, Alemania se consolidó como el principal destino, brindando refugio a más de 850.000 sirios. A pesar de los anhelos de muchos refugiados por regresar a su tierra natal, la situación en Siria sigue siendo extremadamente inestable. La fragmentación política y militar que persiste tras la caída de Bashar al-Assad representa un obstáculo considerable para la estabilidad y para la posibilidad de un retorno seguro y sostenible de los desplazados.

A medida que diversas facciones compiten por llenar el vacío de poder dejado por el colapso del régimen, la estabilidad de Siria enfrenta retos sustanciales. Territorios estratégicos, como las zonas ricas en petróleo al este del río Éufrates, permanecen bajo control de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), respaldadas por Estados Unidos. Las SDF, tras alcanzar un acuerdo de alto el fuego con los rebeldes negociado por Washington, se han retirado de áreas como Manbij, permitiendo una redistribución de fuerzas en la región. Al mismo tiempo, las milicias respaldadas por Turquía controlan las zonas fronterizas entre Siria y Turquía, funcionando como un amortiguador estratégico para Ankara en su objetivo de contener la influencia kurda.

Por otro lado, Israel ha declarado nulo el acuerdo de desmilitarización de los Altos del Golán firmado en 1974, movilizando tropas para asegurar la región y ejecutando ataques aéreos significativos contra arsenales de armas químicas y otros objetivos estratégicos con el objetivo de evitar que estos recursos caigan en manos de grupos extremistas.

El Desafío de la Reconstrucción: Perspectivas y Obstáculos

Con la caída del régimen dictatorial de Bashar al-Assad, Siria enfrenta una fase crítica de reconstrucción que determinará el futuro político, social y económico del país. El anuncio de Hayat Tahrir al-Sham (HTS) sobre la intención de establecer un gobierno tecnocrático en marzo de 2025 podría representar un intento de estabilización política y administrativa. Sin embargo, este esfuerzo estará condicionado por la capacidad de las nuevas autoridades para reconstruir infraestructuras esenciales, garantizar la seguridad de la población y promover un entorno propicio para el retorno de los refugiados.

Turquía, que ha soportado una significativa presión política y económica debido a la acogida de millones de refugiados sirios, podría experimentar un alivio parcial si algunos desplazados deciden regresar a Siria. Esto plantea un desafío adicional: equilibrar las necesidades de reconstrucción interna con las expectativas de los refugiados y las comunidades receptoras.

La recuperación de Siria no puede analizarse exclusivamente desde una perspectiva interna, ya que está profundamente influenciada por la interferencia de actores internacionales que compiten por la supremacía estratégica en la región. Estados Unidos y Turquía concentran sus esfuerzos en limitar el avance de las fuerzas kurdas, como las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), consideradas una amenaza por sus vínculos con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Mientras tanto, Rusia, a pesar de su debilitada posición tras el colapso del régimen de Assad, buscará preservar algún nivel de influencia en Siria para mantener su presencia estratégica en el Mediterráneo.

Por su parte, Israel seguirá llevando a cabo operaciones militares para proteger sus fronteras, consolidar zonas de seguridad y evitar que grupos armados accedan a arsenales estratégicos. Estas dinámicas internacionales añaden complejidad al escenario de reconstrucción, ya que las potencias externas persiguen agendas que no siempre convergen con las necesidades de estabilización interna del país.

Desafíos estratégicos

Siria atraviesa un momento crucial en su historia. La caída del régimen de Bashar al-Assad plantea oportunidades significativas para la reconstrucción nacional y la posible reconciliación interna. Sin embargo, el camino hacia la estabilidad está plagado de desafíos estratégicos. Las profundas divisiones internas, los intereses divergentes de las potencias extranjeras y el latente riesgo de un resurgimiento de la violencia constituyen un panorama complejo y volátil.

El éxito de la recuperación siria dependerá de la capacidad de las facciones locales y de los actores internacionales para alcanzar un equilibrio estratégico que priorice tanto la reconstrucción de las infraestructuras esenciales como la creación de un entorno seguro y estable. Además, será imprescindible alinear los intereses geopolíticos externos con las necesidades humanitarias y de desarrollo del pueblo sirio. Solo a través de una cooperación eficaz y un enfoque multilateral será posible garantizar un futuro más seguro para una nación devastada por más de una década de conflicto.

Sergio Skobalski
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Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).

Héctor Agustín Arrosio

Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.