Matando al mensajero: sobre Corea del Norte y las Naciones Unidas

Corea del Norte

La semana pasada, Rusia vetó la acción para renovar el mandato del panel de expertos para ayudar al comité de sanciones de la RPDC del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU). Las sanciones actuales incluyen un embargo de armas y medidas para impedir la proliferación de misiles nucleares y balísticos y otros programas relacionados con la destrucción masiva.

No es algo ilógico que Rusia haya realizado este planteo dado que esta es la tercera vez este año que las Naciones Unidas se reúnen para examinar el uso del veto entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Francia, Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos), incluida la situación en Gaza con respecto a un veto estadounidense.

En ese sentido, es claro que el uso recurrente del veto socava la paz y la seguridad internacionales y genera descrédito para las Naciones Unidas dentro del órgano más sensible y poderoso que tiene el organismo.

Es necesario entender las posturas de los distintos países para poder explicitar una crítica y un análisis certero del estado de situación actual que involucra al panel de expertos encargado de monitorear las sanciones financieras dirigidas a Corea del Norte cuyo mandato terminaría, de no mediar una vuelta atrás del veto de la Federación de Rusia, el 30 de abril próximo.

En el caso de Rusia, la argumentación principal del veto al proyecto de resolución presentado por los Estados Unidos reside en que ampliar el mandato del panel de expertos no contribuiría a normalizar la situación en la península de Corea.

Por otro lado, entienden que las sanciones contra Corea del Norte están fallando y que estas “medidas draconianas” están condenadas al fracaso. En este sentido, llama a revisar estas medidas restrictivas dado que las medidas contra otros países sí se encuentran, a diferencia de su aliado asiático, sujetas a revisión.

Rusia entiende que la aplicación de las resoluciones del CSNU sólo han tenido graves consecuencias humanitarias para la población norcoreana y no han logrado cambiar el estado de situación de Corea del Norte respecto a la proliferación de armas de destrucción masiva y la violación de Derechos Humanos que sostiene tal esfuerzo armamentístico.

No obstante ello, Rusia adelantó que planea presentar en breve un proyecto de resolución para extender el mandato del panel por un año, con una clara determinación de que el Consejo de Seguridad actualice los parámetros del régimen de sanciones. Ello equivaldría a rever todas las resoluciones aprobadas desde el 2006 a la fecha.

Corea del Norte, a través de su embajador Kim Song, dijo que hay arsenales de armas nucleares en muchos países, incluido Estados Unidos, pero que Pyongyang es el único que enfrenta sanciones. Cabe señalar al respecto que, increíblemente, Corea del Norte desconoce el mandato del Tratado de No Proliferación Nuclear, del cual el país se retiró en el año 2003.

Señaló el embajador además que Estados Unidos aplica sanciones contra Corea del Norte en uso de un doble estándar “inhumano” resultando ello en un obstáculo a la soberanía, el derecho al desarrollo y la existencia de la RPDC. Este argumento termina resultando absurdo, dado que con cada lanzamiento balístico que realiza, Corea del Norte pone en riesgo  a la seguridad regional del noreste asiático, en especial a Corea del Sur y a Japón.

El representante de la República de Corea dijo que el veto podría tener un efecto en cascada sobre otras sanciones del Consejo. Una vez abierta la puerta de revisión de las sanciones sobre Corea del Norte aduciendo que se genera un inconveniente humanitario o que no son totalmente efectivas, dejaría huérfana la principal herramienta disuasoria que tienen las Naciones Unidas para sancionar a aquellos países que socavan los cimientos de la paz y seguridad internacionales. 

Corea del Norte

Señaló certeramente que, en caso de que se elimine al panel de expertos, las sanciones siguen en pie y su cumplimiento obligatorio no se ve modificado en tanto no surja una resolución del Consejo de Seguridad que lo revea y lo acote en las obligaciones que importan a los miembros de la ONU.

En cuanto a la situación humanitaria, Corea del Sur expresó que la comunidad internacional intentó enviar ayuda, pero Pyongyang se negó a recibirla y que la problemática se deberá encarar de forma multilateral entre los países miembros que, responsablemente, aunarán esfuerzos para lograr el funcionamiento adecuado del Consejo de Seguridad y su mecanismo para la desnuclearización completa y verificable de la RPDC.

El embajador de la República Popular China cree que se debe trabajar mancomunadamente para desnuclearizar la Península coreana y que deben buscarse puntos en común que aborden las preocupaciones de seguridad de todas las partes, incluyendo a Corea del Norte en la ecuación y mesa de negociación. 

Es importante recordar que Corea del Norte hace más de un año que ha cortado el diálogo con Corea del Sur a través del canal abierto por el Ministerio de Unificación de la República de Corea.

Comparte con su aliado ruso en que las sanciones deben ser pasibles de ser revisadas y que han tenido un efecto negativo en la situación humanitaria en el país. Por otro lado, China apoyaría ampliar el mandato del panel de expertos, pero condicionando las sanciones “duras” que recibe su aliado norcoreano.

En el caso de Estados Unidos, su representante entiende que Rusia dio a los miembros del Consejo un ultimátum que buscaba o impedir el régimen de sanciones contra la RPDC o silenciar las investigaciones del panel, que vigilaba estrechamente la adquisición por parte de Rusia de armas y municiones a Pyongyang para la invasión de Ucrania.

Es claro que el veto de Rusia socava la arquitectura de paz y seguridad y priva de acción sobre una de las cuestiones más apremiantes del Consejo: la paz en la Península coreana. No pudiendo alterar el régimen de sanciones, Rusia con la complicidad de China, ha optado en matar al mensajero de la falta de compromiso, incumplimiento y elusión de las sanciones del que ha sido parte en estos últimos años. 

En este contexto, los esfuerzos internacionales que comprenden a la zona del Indo Pacífico en su totalidad, y la búsqueda de una sólida posición de países aliados será clave para alterar una decisión que da de baja una de las principales herramientas con que cuenta el Consejo de Seguridad y que podría recaer en la Asamblea General de Naciones Unidas para darle continuidad al monitoreo de las resoluciones contra Corea del Norte.

De allí que se explica que Nueva Zelanda ha prometido el despliegue de un avión de patrulla marítima Boeing P-8A Poseidon en Japón por primera vez en apoyo de las sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) a Corea del Norte y ayudará con el seguimiento y la vigilancia de los intercambios ilegales entre barcos de petróleo o carbón por parte de Pyongyang. 

Agustín Menéndez, de CADAL: «En nuestro continente Cuba, Venezuela y Brasil tienen embajadas en Corea del Norte y viceversa»

De ser así, sería para Nueva Zelanda la primera vez que uno de sus “Poseidones” se despliega operativamente en el extranjero, la primera vez que operarían en Asia, siendo el despliegue más alejado de Nueva Zelanda, y la primera vez que se utiliza este avión en apoyo de la contribución neozelandesa.

Por parte de Estados Unidos, envió a la embajadora Linda Thomas-Greenfield, representante ante las Naciones Unidas a Japón y Corea del Sur por seis días, para participar en compromisos para promover la cooperación bilateral y trilateral, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Allí discutirá los próximos pasos para garantizar la continuación de informes independientes y precisos sobre las actuales actividades de proliferación de armas y evasión de sanciones de la RPDC. En Japón, específicamente, se reunirá con familiares de ciudadanos japoneses que fueron secuestrados por la fuerza por la RPDC y visitará Nagasaki para dialogar con funcionarios y estudiantes locales sobre una variedad de oportunidades y desafíos regionales y globales. Mientras que en Corea del Sur viajará a la Zona Desmilitarizada, se reunirá con jóvenes norcoreanos fugitivos y hablará con estudiantes de la Universidad de Mujeres Ewha.

El primer paso dado por Rusia para discutir y reformar el status quo en el Consejo de Seguridad sobre Corea del Norte va exigiendo respuestas concretas por parte de los países aliados a Corea del Sur, Estados Unidos y Japón y sus consecuencias son, por lo pronto, impredecibles.

+ posts

Es licenciado en Ciencia Política en la UBA (Universidad de Buenos Aires) y Abogado (UBA). Actualmente trabajando en la UIF (Unidad de Información Financiera) en la Dirección de Coordinación Internacional. Es especialista en AML/CFT/CFP, e investigador asociado de CADAL (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina). Becario Korean Government Invitation Program.

Buscá en Reporte Asia