China sigue siendo clave para el éxito de la transición energética del Sudeste Asiático

TRANSICIÓN ENERGÉTICA

Acelerar una transición energética justa e integradora» fue una de las medidas clave adoptadas por los dirigentes en su declaración de la 43ª cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), celebrada en septiembre.

Se adoptó para situar a la ASEAN en el centro del crecimiento económico de Asia.

La declaración demuestra el compromiso de los países miembros de impulsar la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono en pos de un desarrollo ecológico. Los principales países consumidores de energía de la ASEAN, como Indonesia y Vietnam, se han comprometido a la «neutralidad de carbono» y han aumentado significativamente la proporción de energías renovables en sus planes energéticos nacionales.

Pero esta transición no es sencilla. El despliegue a gran escala de las energías renovables requiere enormes inversiones. Pero en la ASEAN, como en el resto de los países en desarrollo, estos proyectos se enfrentan a una serie de problemas. Los inversores privados son menos entusiastas y resulta difícil poner en marcha los proyectos.

Se espera que la inversión mundial relacionada con la energía alcance los 2,8 billones de dólares este año, según el último informe World Energy Investment de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Más de la mitad de ese total se destinará al despliegue de tecnologías de energía limpia, como vehículos eléctricos, centrales de energías renovables y almacenamiento de energía. Sin embargo, la inversión en energías limpias se concentra en un grupo selecto de países y regiones: China, la Unión Europea, Estados Unidos y Japón. Más del 90% del aumento de este tipo de inversiones desde 2021 ha tenido lugar en las economías avanzadas y en China.

La inversión privada es clave

Para cumplir los objetivos de temperatura del Acuerdo de París, el mundo necesita reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a casi la mitad para 2030. El sector eléctrico, como principal emisor de carbono, es crucial para alcanzar este objetivo. Según el informe de 2021 de la AIE, Net zero by 2050: a roadmap for the global energy sector, las emisiones anuales de CO2 relacionadas con la energía deben reducirse a 21.100 millones de toneladas en 2030, un 38% menos que en 2020. De esa reducción, el 60% procederá del sector eléctrico. Sin embargo, la transición de este sector parece estar desviándose de la senda marcada por la AIE. En 2022, sus emisiones de CO2 alcanzaron un máximo histórico de 14.600 millones de toneladas, un 1,8% más que en 2021.

Esto significa que es necesario impulsar la inversión en energías limpias y, al tiempo que se garantiza un suministro eléctrico estable y seguro, acelerar la sustitución de las energías fósiles tradicionales. Según un informe de BloombergNEF, las inversiones mundiales relacionadas con la transición energética alcanzarán la cifra récord de 1,1 billones de dólares en 2022. Por primera vez en la historia, esta cifra estaba a la par de las inversiones en energías fósiles. Las energías renovables experimentaron el mayor incremento anual. Sin embargo, el informe también señalaba que la inversión relacionada con la transición debe aumentar drásticamente hasta alcanzar una media anual de 4,55 billones de dólares en 2030. De lo contrario, el mundo no estará en camino de alcanzar las emisiones netas cero en 2050, un paso crucial para mitigar los peores efectos del cambio climático.

Es especialmente importante aumentar las inversiones en energías limpias en los países en desarrollo, incluidos los miembros de la ASEAN. En 2022, más del 80% de las inversiones relacionadas con la transición energética se realizaron en China, India, Estados Unidos, las grandes economías europeas, Japón y Corea del Sur. Pero se espera que los países en desarrollo, con su rápido desarrollo económico e industrialización, acaparen la mayor parte del crecimiento del suministro de energía durante las próximas décadas.

Para que el sector energético de la región de la ASEAN siga la senda hacia el objetivo de 1,5C del Acuerdo de París, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) calcula que deberán invertirse unos 45.800 millones de dólares anuales hasta 2030. Con ello se ampliará la capacidad de generación de energía renovable y se desarrollará la infraestructura de red pertinente a la escala necesaria.

Parque eólico de Sidrap en Sulawesi del Sur, Indonesia (Imagen: UPC Sidrap Bayu Energi / Alamy)

Estas cifras superan con creces la capacidad de inversión del sector público de la ASEAN, que históricamente ha sido la mayor fuente de financiación de la región para el desarrollo energético. Entre 2016 y 2020, la inversión pública en el conjunto de la energía de la ASEAN ascendió a unos 20.000 millones de dólares, una cantidad muy inferior a la necesaria para impulsar siquiera un año de transición del sector energético.

Además, la pandemia ha disparado la deuda pública en la región, porque los países de la ASEAN han introducido políticas para proteger a los grupos vulnerables e impulsar la recuperación económica. La relación media entre deuda pública y PIB entre los países de la ASEAN aumentó del 41% en 2016 al 57% en 2021. Esto está dificultando la ampliación de las asignaciones fiscales para la inversión en energías limpias.

En este contexto, la inversión privada es de vital importancia para el éxito de la transición energética de la ASEAN. Según estimaciones de la AIE, más del 70% de la inversión en transición energética de la ASEAN en los próximos 10 años procederá del capital privado.

Los proyectos de energías renovables de la ASEAN se enfrentan a muchos obstáculos

El coste de la generación de energía eólica y solar fotovoltaica se ha reducido drásticamente en los últimos años, a medida que avanzaba la tecnología. En muchos países y regiones, se aproxima o es inferior al coste del carbón.

Los países de la ASEAN disponen de abundantes y diversos recursos de energías renovables, con un enorme potencial de desarrollo. Esto sugiere que la región debería ser enormemente atractiva para los inversores, pero la realidad es bien distinta. El sector público sigue siendo el pilar de la inversión en energías limpias en la ASEAN, con sólo un bajo nivel de inversión privada.

En el caso de los proyectos energéticos, los inversores privados basan en gran medida sus decisiones en la rentabilidad, siendo el coste sólo uno de los factores relevantes. Como ha escrito el comentarista económico Martin Wolf «Aunque es posible impedir que las empresas hagan cosas rentables, es imposible obligarlas a hacer cosas que consideren insuficientemente rentables, una vez ajustado el riesgo».

Los países de la ASEAN están densamente poblados, por lo que la adquisición de terrenos es un quebradero de cabeza para los proyectos de energías renovables. La construcción de centrales eólicas y solares fotovoltaicas requiere mucho terreno, hasta diez veces más que el necesario para las centrales de carbón o gas, por unidad de electricidad, incluso si se tiene en cuenta el terreno para producir y transportar los combustibles fósiles. Esto, unido a la elevada proporción de terrenos de propiedad privada en los países de la ASEAN, significa que la adquisición de terrenos suele conllevar complejas negociaciones. Además, algunas parcelas pertenecen a instituciones locales o autoridades gubernamentales, que deben ser reubicadas antes de poder adquirir el terreno.

Un técnico mantiene los paneles solares en lo alto de la mezquita Istiqlal, Yakarta, marzo de 2023 (Imagen: Tatan Syuflana / Associated Press vía Alamy)

La aprobación de proyectos también es un problema importante. Durante la fase de preparación del proyecto, los inversores a menudo tienen que conseguir una serie de aprobaciones administrativas, incluidas las relativas a consideraciones medioambientales y a la conexión a la red. La aprobación suele implicar a distintos organismos reguladores y sistemas fragmentados que pueden tener lagunas informativas y normativas. Esto puede crear incertidumbre entre los inversores.

Tomemos como ejemplo la energía eólica marina. Las largas costas ofrecen un enorme potencial a países de la ASEAN como Vietnam y Filipinas. El Octavo Plan Nacional de Desarrollo Energético de Vietnam, recientemente aprobado, prevé un desarrollo dinámico de la energía eólica marina, con el objetivo de alcanzar los seis gigavatios (GW) de capacidad instalada en 2030, partiendo de cero. Sin embargo, ya en 2022, el Consejo Mundial de la Energía Eólica subrayó la necesidad de «un mecanismo de apoyo transitorio claro y visible para respaldar el desarrollo inicial de la energía eólica marina en Vietnam».

Otro problema de los nuevos proyectos energéticos es la capacidad de la red eléctrica. En Vietnam, por ejemplo, la capacidad solar fotovoltaica total instalada alcanzó los 16,5 GW en 2020, casi 160 veces más que en 2018. Este rápido crecimiento sometió a la red a una enorme presión, obligando a la mayor compañía eléctrica del país a recortar la generación de energía fotovoltaica. A medida que los países de la ASEAN aumenten la proporción de energías renovables en sus futuros mix energéticos, el refuerzo de la planificación y construcción de la red será crucial para atraer inversiones en energías renovables.

Otros problemas a los que se enfrentan los países de la ASEAN son los retrasos en el desarrollo del mercado energético y la falta de acuerdos de compra de energía de alta calidad. Estos problemas se ven a menudo agravados por factores macroeconómicos como las restricciones a la inversión extranjera directa, los riesgos del tipo de cambio de divisas y los retrasos en el desarrollo de los sistemas bancarios y los mercados de capitales locales. Todo ello ensombrece la rentabilidad de los proyectos de energías renovables y crea una ausencia de proyectos atractivos para los inversores.

Posibles vías chinas para impulsar una transición energética en la ASEAN

La ASEAN es uno de los principales destinos de las inversiones energéticas de China en el extranjero. Según el Global Development Policy Center de la Universidad de Boston, entre 2000 y 2022 las empresas chinas invirtieron en más de 1.400 unidades de generación de energía en el extranjero. Esto representó una capacidad instalada total de más de 170 GW en forma de inversiones en nuevas instalaciones y adquisiciones de capital. De esas centrales, el 31% estaban en el Sudeste Asiático.

Como principal inversor en el sector energético de la ASEAN, China puede prestar un importante apoyo a la región fomentando la inversión de capital privado en proyectos de energías renovables. El primer ministro chino, Li Qiang, dejó claro en la XVIII Cumbre de Asia Oriental, celebrada en septiembre, que desea profundizar en la cooperación con los países de la ASEAN: colaborar en materia de energía, cambio climático y vehículos eléctricos permitirá alcanzar un crecimiento compartido.

En concreto, China puede considerar los tres enfoques siguientes:

En primer lugar, a través del diálogo político y los programas de capacitación, China podría ofrecer apoyo político específico a la ASEAN para la construcción de sistemas energéticos basados en energías renovables. Esto incluiría la planificación de la energía renovable y la conexión a la red, el diseño de mecanismos de mercado y la formulación de leyes y reglamentos pertinentes. A medida que la energía eólica y solar se desarrolle en los países de la ASEAN, el desajuste con los sistemas eléctricos tradicionales basados en la energía hidráulica y térmica a gran escala será cada vez más acusado. Resolver esto es clave para integrar las energías renovables en el sistema eléctrico y reducir la incertidumbre sobre los beneficios de los proyectos.

En segundo lugar, China podría intensificar la cooperación con las instituciones financieras multilaterales, financiando proyectos de energías renovables en la ASEAN mediante el modelo de «financiación mixta» de asociaciones público-privadas. Según la definición de la OCDE, la financiación mixta utiliza la financiación del desarrollo para movilizar capital adicional (capital comercial, por ejemplo) con el fin de contribuir a la sostenibilidad en los países en desarrollo. La financiación combinada puede aprovechar mejor el capital a gran escala de los mercados de la ASEAN e internacionales en apoyo de proyectos de energías renovables contratados a empresas chinas, utilizando la financiación del desarrollo para cubrir los preparativos necesarios previos al desarrollo y reducir los riesgos del proyecto a los que se enfrentan los inversores privados.

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Instituciones financieras multilaterales como el Banco Asiático de Desarrollo (ADB) y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB) ya aplican la financiación combinada a proyectos de energías renovables de la ASEAN. Dichas instituciones han acumulado experiencia en las áreas de estructura financiera, asignación de riesgos, gestión de contratos y resolución de disputas.

La ASEAN es uno de los principales destinos de las inversiones energéticas de China en el extranjero

Al reforzar la colaboración con las instituciones financieras multilaterales, se acelera la curva de aprendizaje de las empresas e inversores chinos que participan en proyectos de energías renovables en el extranjero. El éxito en el aterrizaje de tales proyectos puede impulsar la inversión y crear puestos de trabajo, generando condiciones favorables para que los departamentos gubernamentales de la ASEAN promuevan las reformas pertinentes en el mercado de la energía. De este modo se crea un entorno más propicio a la inversión en proyectos de energías renovables y se crea un círculo virtuoso.

Un ejemplo típico de financiación combinada es la planta solar Hoa Hoi, construida por China Energy Engineering Corporation (CEEC) en la provincia de Phú Yên, en el centro de Vietnam. Con una capacidad máxima instalada de 256 megavatios, es la tercera mayor central solar fotovoltaica de Vietnam. En su modelo de financiación participan el BAD y un sindicato internacional, incluidos bancos comerciales chinos, mientras que CEEC se encarga del diseño técnico y la construcción.

En tercer lugar, las instituciones financieras de China y la ASEAN podrían reforzar la cooperación e innovar productos financieros más atractivos para los inversores institucionales chinos. Esto estrecharía el vínculo entre el capital chino y las oportunidades de energías renovables de la ASEAN. En 2019, se estimó que los inversores institucionales chinos, como las compañías de seguros y los fondos soberanos y de pensiones, gestionaban activos por valor de unos 16 billones de dólares en total, un apoyo potencial significativo para el desarrollo de las energías renovables en la ASEAN.

Crear prosperidad a largo plazo en Asia

La transición energética de la región de la ASEAN presenta oportunidades ventajosas para China de cooperar con Europa y Estados Unidos en el desarrollo de mercados de terceros. En la asamblea general anual de este año del Consejo Chino para la Cooperación Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, el enviado especial de China para el cambio climático, Xie Zhenhua, declaró: «China desea trabajar con Estados Unidos, la Unión Europea y los países en desarrollo del mundo, a través del diálogo y los intercambios, para avanzar en el progreso multilateral sobre el cambio climático global e impulsar la consecución de una transición verde y baja en carbono».

Europa y Estados Unidos cuentan con abundante experiencia en el desarrollo de mercados, la creación de capacidades y la financiación de proyectos. Esto, combinado con los considerables puntos fuertes de China en las cadenas de la industria verde y la fabricación, puede proporcionar apoyo a la ASEAN en el campo de la inversión en energías renovables, impulsando a su vez las mejoras industriales, la creación de empleo y el desarrollo económico.

Estos resultados positivos darían a los responsables políticos de la ASEAN la confianza necesaria para fijar objetivos de transición energética más ambiciosos. Además de demostrar el «poder blando» de China, también ayudaría a sus empresas a ampliar sus mercados exteriores, impulsar la integración de las cadenas industriales regionales y aportar prosperidad y estabilidad a largo plazo a los países asiáticos, todo ello mientras se avanza en la construcción de un modelo de desarrollo económico más sostenible.

Nota: El artículo fue publicado originalmente en inglés en China Dialogue. La reproducción del mismo en español se realiza con la debida autorización. Link al artículo original:https://chinadialogue.net/en/energy/analysis-china-remains-key-to-success-of-southeast-asias-energy-transition/

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Directora Asociada de Energías Limpias del Instituto de Política Social de Asia.