La nueva “diplomacia del kimchi”

Hace algunos meses, una noticia sorprendió a los argentinos: el Senado de la Nación declaró el 22 de noviembre como el “Día Nacional del Kimchi”. La noticia se coló rápidamente por todas las señales televisivas y radiales, y los reportes periodísticos pasaban de la incredulidad a la curiosidad, realizando en muchos casos un análisis político del tema, que se potenciaba por haber acontecido la sanción en época preelectoral legislativa.

Más allá de todas las discusiones suscitadas y las interpretaciones tendenciosas, lo cierto es que el anuncio puso en boca de todos una palabra que hasta ese momento pertenecía a un nicho seguidor de la cultura coreana: “kimchi”.

Introducción al Kimchi

Aunque su forma más conocida hoy posiblemente sea la del akusay fermentado, en realidad nació como una técnica de conservación de verduras en la antigua Corea. La población de montaña no podía cultivar vegetales en invierno debido a las bajas temperaturas, por lo que resguardaban verduras en salmuera en vasijas bajo el suelo, desenterrándolas en los meses fríos para el consumo.

kimchi

La historia del kimchi puede rastrearse hasta el período de los Tres Reinos de Koguryo, Paekche y Silla (siglos IV al VII d.C.), y aunque las distintas variedades se fueron desarrollando con el tiempo, resultó determinante la introducción del ají rojo hacia el siglo XV ya que se convirtió en un ingrediente esencial para la preparación.

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Su impacto en la economía surcoreana

Aun así, no debe su fama actual solo al legado histórico. Muchas notas periodísticas en los últimos años han reproducido estudios que indican los mil y un beneficios para la salud que poseería este alimento.

«una noticia sorprendió a los argentinos: el Senado de la Nación declaró el 22 de noviembre como el “Día Nacional del Kimchi”

No sorprende, por lo tanto, su impacto en la economía surcoreana: datos recientes señalan que las exportaciones de kimchi crecieron de US$79 millones en 2016 a US$144 millones en 2020. Y esto, sin contar el kimchi que cada comunidad prepara con ingredientes locales en distintas ciudades del mundo.

El kimchi en la agenda diplomática

Con motivo de realizar el lanzamiento del primer gran evento en honor al kimchi, el Centro Cultural Coreano de Buenos Aires desplegó el 22 de noviembre pasado un escenario y stands en la Plaza República Árabe de Egipto, frente al Planetario del barrio de Palermo.

Allí, entre números musicales de K-pop, danzas tradicionales y discursos oficiales, transitaron cientos de personas que, además, pudieron degustar kimchi gratuitamente e incluso aprender a hacerlo.

Aunque así lo quisiera, el Senado argentino no puede reclamar para sí la originalidad en la elección de la fecha: el Día del Kimchi fue designado en Corea del Sur en febrero de 2020 y la primera celebración en aquel país se llevó a cabo el 22 de noviembre del mismo año. No ha de extrañar entonces que este “superalimento” (al igual que ocurre con otros productos que hemos abordado en artículos anteriores) haya sido pensado como soft power y direccionado en lo que podría denominarse la “diplomacia del kimchi”.

«Hace algunos meses, una noticia sorprendió a los argentinos: el Senado de la Nación declaró el 22 de noviembre como el “Día Nacional del Kimchi”

La resolución aprobada en agosto de 2021 en el estado de California y la posible venia en el estado de Nueva Jersey (Estados Unidos), son ejemplos de cómo el kimchi se ha ido introduciendo en las agendas parlamentarias.

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Un símbolo de la presencia surcoreana en el mundo

De todos modos, el Día del Kimchi se erige hoy  como símbolo de la inmigración coreana y sus tradiciones, que colaboraron a forjar la diversidad cultural de las comunidades donde se han asentado.

«datos recientes señalan que las exportaciones (surcoreanas) de kimchi crecieron de US$79 millones en 2016 a US$144 millones en 2020″

Y aunque corresponde que lo separemos de la efervescencia política argentina, el kimchi, como actor relevante del poder blando surcoreano, parece ya ser un hecho.

Acerca del autor

Licenciada en Estudios Orientales (Universidad del Salvador). Especialista en Relaciones Públicas. Cuenta con una diplomatura superior en Educación, Imágenes y Medios (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales). Tiene una Maestría en Industrias Culturales, Política y Gestión (Universidad Nacional de Quilmes). Es profesora de la clase sobre Japón en la materia Procesos Interculturales, de la Maestría de Diversidad Cultural (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Imparte cursos de capacitación sobre historia, cultura y protocolo de China, Corea y Japón (Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco).