Baterías en Indonesia, una cuestión de Estado

Baterías Indonesia

En ReporteAsia habíamos informado que Indonesia apuntaba a la fabricación de baterías de níquel como una punta de lanza para diversificar su economía y apuntalar su industria de cara a un futuro tecnológico en el que se espera proliferen los autos eléctricos. Para asegurar la producción y alentar la instalación de fábricas de dichas baterías el gobierno optó por aplicar medidas proteccionistas que implican la restricción de importación del preciado metal sin valor agregado. Esperan con esto –y otras medidas más– alentar inversión extranjera, un modo que, si todo sale bien, podría paliar las consecuencias económicas que trajo la pandemia.

Resulta un tanto extraño que se anuncien esas medidas proteccionistas a la vez que se firman acuerdos de libre comercio como el Acuerdo de Asociación Económica Integral Indonesia-Australia (IA-CEPA) o Asociación Económica Integral Regional (RCEP), por ejemplo. Pero las medidas proteccionistas no son consecuencia de la crisis económica del COVID-19 –que para colmo ahora ha desplazado a India en cantidad de muertos con la nueva variante Delta campando a sus anchas– sino más bien la continuidad de una doctrina económica que Jokowi, el presidente indonesio, viene llevando desde el inicio de su primer mandato en 2014.

Ya desde la campaña para aquellas elecciones presidenciales, el Barak Obama indonesio, apostaba a la protección de minerales estratégicos como medida fundamental para diversificar y hacer crecer la economía nacional. Las críticas del sector privado y de economistas no se hicieron esperar. Cabe destacar  que, en aquel entonces, unos de los mayores obstáculos para que las medidas proteccionistas en ese país pudieran lograr su cometido eran los mismos que dificultarían la inversión con o sin proteccionismo: la informalidad, la excesiva burocracia estatal y el laberinto de la corrupción el cual hace naufragar muchas de las iniciativas empresariales.

La cuestión de la corrupción en Indonesia es un asunto tan serio que fue uno de los caballitos de batalla de Jokowi para sus dos campañas presidenciales, pero aun así, no estuvo exento de escándalos. A fines de 2020 los escándalos de corrupción sacudieron su gobierno teniendo que hacer cambios en el gabinete.

Pero volviendo al proteccionismo, este tipo de medidas tampoco son exclusivas de Jokowi. Las medidas de restricciones a la exportación de minerales en bruto tienen su origen en la gestión del presidente anterior, Susilo Bambang Yudhoyono (2004-2014).

En 2009 se promulgó la Ley de Minería la cual aumentaba el pago de regalías, exigía la existencia de mano de obra local, etc.

Con Jokowi en el poder solo se fortalecieron dichas medidas con la prohibición de exportar el níquel y bauxita en bruto e, incluso, un aumento en el impuesto de exportación de cobre. ¿Y qué hay de la oposición? Pues en las dos campañas presidenciales anteriores el principal contrincante fue el exmilitar Prawobo Subianto. En la campaña de 2014 intentó un tenue distanciamiento de su rival respecto a las medidas proteccionistas –posiblemente haciendo eco de las críticas del sector privado- pero, como buen nacionalista, en los años posteriores compartió la consigna de proteger los recursos minerales estratégicos a fin del “hacer al país menos dependiente del exterior”. Subianto es el líder del principal partido opositor, GERINDRA, mientras que el tercero, el GOLKAR, quien en las elecciones de 2019 fue liderado por Airlangga Hartarto también mantiene el discurso proteccionista.

Un dato de color, tanto Subianto como Hartarto son ahora parte del gabinete de ministros del gobierno de Jokowi ocupando los cargos de Ministro de Defensa y Ministro Coordinador de Asuntos Económicos respectivamente. Se ve que lograr gobernabilidad en Indonesia tiene su precio.

Ahora bien, la intervención del gobierno en la cuestión minera y la firma de acuerdos para la creación de empresas dedicadas a la fabricación de baterías a base de níquel se dan en un contexto bastante particular.

Podríamos decir que la antesala de dichos acuerdos, o más bien, el sine qua non, fue la recientemente promulgada Ley Ómnibus, fuertemente resistida por los sectores progresistas, la cual deja el terreno preparado en materia de flexibilidad laborar y reformas en la burocracia estatal. Se espera que con dicha reforma el sueño de que se concreten las inversiones y que Indonesia lidere en los próximos años la producción de baterías EV.

Mariano Statello
+ posts

Graduado en Ciencia Política en la UBA, República Argentina. Miembro del Grupo de Estudios del Asia América Latina (GESAAL).