La paradoja de la carne en Argentina: exportaciones en auge y consumo interno en descenso

consumo interno

Argentina, un país con una rica tradición ganadera, se encuentra en medio de un escenario económico complejo en el que las exportaciones de carne están en alza mientras el consumo interno muestra una disminución preocupante.

Destinos de exportación

En el primer bimestre de 2023, las exportaciones de carne argentina se centraron en China, que absorbió el 78% de los envíos. Le siguieron la Unión Europea con un 8%, Israel con un 6%, y Estados Unidos y Chile, con un 3% cada uno. China, en particular, compró casi el 80% de la carne vacuna que Argentina exportó durante este período, representando una cifra significativa en términos de volumen y valor.

Los datos revelados por expertos del sector ponen de manifiesto el impacto significativo que China tiene en el mercado de la carne argentina. En febrero, el gigante asiático adquirió un total de 8,900 toneladas de carne con hueso y hueso bovino despostado, representando un valor de USD 11.6 millones. De manera aún más destacada, durante el mismo mes, se exportaron más de 30,400 toneladas de carne bovina deshuesada, valuadas en un impresionante total de USD 113.8 millones.

Estas cifras reflejan la fuerte dependencia de Argentina de China como su principal destino de exportación, así como la considerable disminución en los precios promedio por tonelada en comparación con el pico alcanzado en mayo de 2022, lo que plantea desafíos económicos para el sector ganadero argentino en términos de rentabilidad y competitividad internacional.

Tendencias y desafíos en el mercado de carne bovina

Esta disminución en los precios promedio por tonelada también se traduce en preocupaciones sobre la sostenibilidad y la rentabilidad a largo plazo de las exportaciones de carne. La caída de los precios podría afectar la capacidad de los productores argentinos para mantener niveles óptimos de producción y mantener el equilibrio entre el mercado interno y las exportaciones. La situación resalta la necesidad de buscar estrategias que permitan mantener la estabilidad y el crecimiento sostenible de la industria ganadera en Argentina, especialmente en un contexto económico global volátil.

Impacto en el consumo interno

La disminución del consumo interno de carne no solo plantea preocupaciones económicas, sino que también tiene un impacto social significativo. La carne es un pilar en la dieta argentina y una parte importante de su cultura culinaria. La creciente dificultad para acceder a este alimento básico ha llevado a un aumento en la preocupación por la seguridad alimentaria y el bienestar de la población. Además, esta tendencia puede tener un efecto dominó en toda la cadena de valor de la industria ganadera, afectando a los productores, trabajadores del sector y comerciantes locales, lo que agrava aún más la complejidad de la situación.

Para abordar este desafío, será esencial que el gobierno y los actores de la industria trabajen juntos para encontrar soluciones que equilibren las exportaciones con la disponibilidad y accesibilidad de carne en el mercado interno. Restaurar la estabilidad en los precios y garantizar que la carne siga siendo accesible para todos los argentinos se convierte en una prioridad clave en este contexto económico y social en evolución.

Perspectivas para el futuro

La perspectiva de una mayor liberación del segmento y un incremento en las exportaciones de carne por encima del millón de toneladas plantea la posibilidad de que el consumo interno de carne en Argentina disminuya aún más, llegando a un promedio de 30 kilos por habitante al año. Sin embargo, este escenario también está marcado por una gran incertidumbre en lo que respecta a los precios en el mercado interno.

La persistente inflación y la volatilidad económica en el país generan dudas sobre la capacidad de los consumidores argentinos para mantener su acceso a este alimento básico. El desafío radica en encontrar un equilibrio entre las exportaciones y la satisfacción de la demanda interna, garantizando que los precios sean asequibles para la población, especialmente en un contexto económico tan complejo como el actual.

La caída de los precios podría afectar la capacidad de los productores argentinos para mantener niveles óptimos de producción y mantener el equilibrio entre el mercado interno y las exportaciones

Los empresarios del sector consideran que, ante la inflación, es difícil determinar cuál debería ser el precio del mercado interno, y que la situación actual está siendo definida por el propio consumidor. Además, se especula que una exportación proactiva podría generar un subsidio indirecto al consumo interno al mantener precios más accesibles en ciertos cortes de carne.

Argentina se enfrenta a un panorama en el que las exportaciones de carne están en constante crecimiento, especialmente hacia China, pero al mismo tiempo, el consumo interno está disminuyendo debido a la presión económica. El futuro del sector ganadero argentino dependerá de la capacidad de adaptación a estos desafíos económicos y comerciales.

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Paramérica SA, fundada en 1994 en el Noroeste Argentino, es una empresa familiar arraigada en la agroindustria, parte del Grupo Ruiz. En menos de una década, se consolidó como líder mundial en la exportación de poroto negro. En 2016, diversificó su negocio hacia la citricultura, exportando granos y limón a nivel global.

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