Caen las exportaciones de wagyu a Estados Unidos: Japón apunta a Europa y Medio Oriente

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Japón enfrenta un nuevo desafío en el mercado global de carne wagyu, luego de que las exportaciones hacia Estados Unidos cayeran un 20 % interanual en abril de 2025. Esta disminución está relacionada con la reciente imposición de un arancel del 10 % por parte de la administración del presidente estadounidense Donald Trump, lo que elevó el gravamen total sobre la carne vacuna japonesa al 36,4 %. Este aumento de los costos ha reducido la competitividad del producto nipón en el mercado estadounidense, que hasta ahora había sido su principal destino de exportación.

A pesar del récord alcanzado en 2024, cuando las exportaciones de carne vacuna japonesa sumaron 64.800 millones de yenes, con un alza del 12 % respecto al año anterior, el panorama para 2025 muestra signos de tensión. En los primeros cuatro meses del año, el volumen total exportado había crecido alrededor del 10 %, pero el descenso registrado en abril encendió las alarmas en la industria.

Ante este escenario, los productores están redirigiendo su estrategia comercial hacia otros mercados, principalmente en Europa y el Medio Oriente. Estas regiones, aunque presentan regulaciones más estrictas en aspectos como seguridad alimentaria, bienestar animal y requisitos religiosos, ofrecen nuevas oportunidades de crecimiento para la carne wagyu japonesa. La necesidad de diversificación se vuelve imperiosa en un contexto de estancamiento en el consumo interno y mayores dificultades para sostener la presencia en Estados Unidos.

En Japón, si bien la demanda general de carne sigue siendo firme, el consumo de wagyu de alta gama ha mostrado signos de debilitamiento. Las razones incluyen una población en declive y una tendencia creciente entre los consumidores a optar por alternativas más económicas como el cerdo y el pollo. Esta situación ha afectado los precios mayoristas, que en el caso de los cortes A5 de calidad superior se mantienen en torno a los 2.400 yenes por kilo en Tokio, un nivel similar al de 2015 y por debajo de los máximos alcanzados entre 2016 y 2018.

Frente a este contexto, diversas empresas japonesas han iniciado acciones concretas para ampliar sus mercados. Iwachiku, una compañía procesadora de carne, logró en abril de 2024 la certificación necesaria para exportar a la Unión Europea, convirtiéndose en la primera en la región de Tohoku en alcanzar este hito. Por su parte, SE Meat Miyazaki comenzó a operar una planta certificada como Halal y ha iniciado envíos hacia Qatar.

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La composición de las exportaciones también refleja una concentración en ciertos cortes. Las piezas de lomo, como el sirloin, representan aproximadamente la mitad del volumen exportado y un 60 % del valor total. Sin embargo, estas piezas constituyen apenas poco más del 10 % del peso total del animal. Por ello, algunas empresas están trabajando en la promoción de conjuntos que incluyan otras partes del animal como el muslo y el vientre, con el objetivo de mejorar la rentabilidad y aprovechar de forma integral la materia prima.

La prefectura de Ibaraki ha tomado un rol activo en esta estrategia. En mayo y junio organizó visitas guiadas para distribuidores canadienses, quienes pudieron conocer de cerca los procesos de subasta y despiece del wagyu. Esta iniciativa busca no solo ampliar el mercado canadiense, sino también fomentar una comprensión más profunda sobre las características de cada corte y sus aplicaciones.

En el ámbito logístico, Japan Airlines ha puesto en marcha servicios que facilitan la compra y exportación de wagyu por parte de pasajeros internacionales. A través de una tienda virtual, los viajeros que parten desde los aeropuertos de Haneda y Narita pueden adquirir carne de alta calidad, mientras la aerolínea se encarga de los trámites aduaneros y exime a los compradores de los cargos por exceso de equipaje. Esta iniciativa, realizada en conjunto con JA Zen-Noh Meat Foods, forma parte de una estrategia más amplia de apoyo al sector cárnico nacional.

Pese a estas iniciativas, persisten algunos desafíos estructurales en la cadena de valor. Productores ganaderos han manifestado su preocupación por la falta de información sobre el destino y uso final de sus productos tras las subastas. Esta falta de transparencia limita su capacidad para evaluar los beneficios reales de las exportaciones y dificulta la toma de decisiones comerciales informadas.

El futuro del wagyu japonés dependerá en buena medida de la capacidad del sector para adaptarse a un entorno cambiante, tanto en el ámbito internacional como en el mercado interno. La búsqueda de nuevos destinos, la ampliación del portafolio de cortes exportables, y una mayor integración entre productores, procesadores y distribuidores, serán claves para consolidar el crecimiento sostenido de una industria que se ha convertido en símbolo de excelencia alimentaria.

En este escenario desafiante, la carne wagyu japonesa busca reposicionarse en el tablero global con una estrategia de diversificación inteligente y fortalecimiento de sus canales logísticos. La evolución de esta estrategia en los próximos meses marcará el rumbo de un producto que, a pesar de las dificultades actuales, mantiene un fuerte reconocimiento internacional por su calidad y origen.

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Colaboradora en ReporteAsia.