Los inicios del gobierno de Javier Milei implicaron un cimbronazo para las relaciones entre Argentina y China: palabras cruzadas, mensajes poco claros y enredos diplomáticos. Ese proceso comenzó una reversión que hoy lleva a salutaciones de Xi Jinping a Milei por su cumpleaños y la planificación de una agenda 2025 que incluye la visita del mandatario argentino a Beijing.
La decisión de la Canciller Diana Mondino de colocar a un diplomático de carrera como embajador en China llevó calma a esos inicios turbulentos. Desde su llegada a la capital china, Marcelo Suárez Salvia trabaja en pos de ayudar a hacer girar los engranajes de la relación bilateral.
Con pasado como embajador en Trinidad y Tobago y Canadá y diversas posiciones en Naciones Unidas, Suárez Salvia está viviendo tal vez el desafío más importante de su carrera diplomática. Y es desde su oficina en Beijing que responde las consultas de ReporteAsia.
¿Cómo fue su llegada a China y que impresión tiene de sus primeros meses de trabajo en ese país?
En este corto pero intenso plazo, he sido invitado a recorrer y conocer varias provincias y ciudades de este hermoso país.
Lo primero que uno percibe al recorrer el país es el impacto masivo que ha tenido el desarrollo económico experimentado durante las últimas décadas. Si bien esto es de público conocimiento, la forma en que ha penetrado el avance tecnológico sobre la vida cotidiana de las personas es difícil de encontrar en otras latitudes. Especialmente en las grandes urbes, la infraestructura, la conectividad, el acceso a bienes de consumo y la pujanza general de la economía son elementos tangibles que introducen cambios de hábito.
En contraste con ello, China también tiene un perfil de país en desarrollo y comparte una característica típica en este sentido que es la heterogeneidad territorial que se observa. La vida que mencionaba en las grandes urbes dista significativamente de aquella que hay en el interior, especialmente hacia el oeste. Las autoridades locales desarrollan políticas activas para balancear el nivel de vida y elevarlo especialmente en aquellos lugares donde el desarrollo económico ha sido comparativamente menor.
Todo esto genera oportunidades para nuestro país. En la modernidad, por la tecnología de punta y accesible que se produce aquí, de la cual la Argentina es consumidora. Y en las áreas más rezagadas, por la demanda de alimentos de alta calidad y su proyección futura, la cual nuestro país puede satisfacer.
¿Cuál fue la relevancia del viaje de la Canciller Diana Mondino y las reuniones mantenidas tanto con empresarios como con funcionarios de alto nivel en China?
En materia política, quisiera hacer especial mención a los tres encuentros bilaterales que mantuvo nuestra Canciller con su par chino Wang Yi, donde hemos mantenido un diálogo cordial, sincero y constructivo. Las reiteradas reuniones en tan corto plazo son un indicador de la importancia y relevancia que ambos países se brindan mutuamente.
En particular, la visita de la canciller Mondino a China transmitió un fuerte mensaje y gesto de una relación virtuosa en materia política. Ella fue recibida también por el Vicepresidente Han Zheng, materializando la sólida amistad alcanzada y construida entre nuestras naciones, y en donde quedó confirmado, una vez más, que China y Argentina son amigos y socios.
Desde una perspectiva económica, la presencia de autoridades al más alto nivel dentro de la delegación que acompañó a la señora Canciller, como el Secretario de Finanzas, el Secretario de Comercio Internacional y el Presidente del BCRA, genera una señal que es altamente valorada a nivel local. Al pensar la relación, debemos comprender la gestualidad propia de la idiosincrasia local y, en ese marco, el gesto de la visita le imprime dinamismo a los negocios. Lo que buscaron ambas partes es balizar un camino de certidumbre hacia adelante donde los actores económicos entiendan que el marco general de la relación continuará transitando sin sobresaltos. Desde nuestra visión, la visita logró el objetivo al estabilizar una relación que, luego del período electoral en nuestro país, se había iniciado con una serie de ruidos en la comunicación que hoy, claramente, ya no existen. China y Argentina tienen una relación de complementariedad económica y financiera que continúa con la misma intensidad que la ha caracterizado en las últimas décadas.
En términos de negocios propiamente dichos, vale recordar que también una delegación del sector privado acompañó a la Canciller Mondino. La delegación empresarial incluyó representantes de los sectores de alimentos y bebidas, carnes, y tecnología. Tanto en Shanghái como en Beijing se realizaron eventos de inversiones con una convocatoria exitosa y, particularmente en Beijing, tuvo lugar una ronda de negocios de dos jornadas donde lo que más convocó fue la oferta de carne argentina. Todos los comentarios que recibimos, tanto de la parte china como la argentina, han sido sumamente positivos.
¿Cuáles son los desafíos que presenta la relación entre Argentina y China en términos comerciales y políticos a partir de la asunción de Javier Milei?
Desde el aspecto comercial, nuestra lectura es que los desafíos son de largo alcance. Esto lo destaco porque plantear que podrían aparecer desafíos con la asunción del Presidente Milei significaría, errónea e injustamente, centrar en su figura una relación comercial bilateral que es sumamente compleja e involucra múltiples actores.
Creo que debemos confiar más en la institucionalidad propia de un vínculo que ha crecido hasta ubicar a China como nuestro segundo socio comercial global, y a la Argentina como un origen privilegiado de alimentos en ciertos mercados chinos como la carne vacuna, el sorgo y la cebada, entre otros. Esto es resultado del trabajo común entre el sector privado argentino y los actores que identifican oportunidades comerciales y promueven la inserción externa, como la Cancillería.
Dicho esto, los desafíos que hay en el horizonte pueden diferir en el caso chino o argentino, pero la clave del vínculo bilateral está en construir soluciones comunes. Para ser ilustrativo con el futuro de la relación, la Argentina es uno de los países con tasa neta de producción/consumo de alimentos más alta del planeta. Somos altamente competitivos. China, por su parte, tiene una población que aún está ávida de consumo y la seguridad alimentaria es una política de Estado. Para ponerlo en números con un alimento conocido, actualmente el consumo de carne vacuna per cápita está entre los 7 kg~8 kg anuales, en una población de alrededor de 1400 millones de habitantes. Hay que recordar que en nuestro país, aun con caídas en los últimos años, el consumo per cápita es de 48 kg anuales. El espacio para crecer en China es amplio y nuestro país está listo para capitalizarlo.
Nuestro país tiene también necesidades en materia de infraestructura, transporte y energía, sectores en los cuales sabemos que el vínculo bilateral puede aportar soluciones ya que, actualmente, estos son sectores donde China cuenta con compañías pujantes y financiamiento.
En términos políticos, esta gestión se propone continuar profundizando la relación bilateral, reafirmando los lazos de amistad y los principios que hemos construido juntos, siempre en un marco de respeto mutuo y cooperación, acompañando el interés manifestado por nuestras autoridades sobre la base del fortalecimiento la relación bilateral y reconociendo la importancia de la Asociación Estratégica Integral alcanzada entre Argentina y China. Esta herramienta fundamental cumple 10 años en el 2024, y sirve de marco para continuar desarrollando vínculos sobre la base de las cuestiones relativas al interés nacional de cada uno de nuestros países. En este sentido, entendemos necesario reactivar e impulsar los distintos mecanismos de cooperación bilateral existentes.
Sectores cómo la minería, la energía y el agro han sido marcados por la relación con China, ¿qué puntos de cooperación tiene pendiente la relación?
Creo que son “marcas” diferentes según el sector. Agroalimentos tiene a China como cliente en sectores primarios como granos y oleaginosas sin procesar. Esperamos que esto crezca pero, a la vez, que logremos crecer en valor agregado. Minería tiene a China como fuente de inversiones y creo que todavía está por verse el impacto de las inversiones que se estuvieron realizando. Lo que aparece hoy es importante pero aún incipiente. Y en materia de energía es donde más camino hay por recorrer. China es un mega-productor de insumos para renovables y la Argentina es un país con alto potencial para poner en funcionamiento el equipamiento y producir energía. China es un gran consumidor de combustibles fósiles, y Vaca Muerta va creciendo en excedentes que, por el momento, tienen como destino otros mercados. Hay mucho por recorrer.
La relación puede y debe profundizarse en cooperación pesquera para proteger los recursos marítimos mediante acciones conjuntas y responsables. Asimismo, la ciencia y la tecnología son áreas donde ambos países tienen trayectoria y pueden aprender de sus experiencias alcanzando beneficios mutuos.
¿Quién es Marcelo Suárez Salvia, nuevo Embajador argentino en China?
En muchos de estos temas encontramos buena sintonía en ambas partes, pero lo que puede inclinar la balanza es la disponibilidad de inversiones. Ningún país puede dar un salto exportador sin capital. En ese sentido, nos transmiten buenos mensajes desde China en relación con la prudencia fiscal de la nueva administración que, junto con el RIGI, recrea las condiciones propicias para realizar inversiones con alto impacto.
¿En términos políticos, qué influencia ha tenido el rechazo por parte de Argentina de ingresar a los BRICS?
No hubo un rechazo. El Presidente Javier Milei le comunicó individualmente a sus pares, los presidentes de los miembros fundadores del mecanismo BRICS, que habiendo asumido el 10 de diciembre de 2023 su administración se encontraba analizando las decisiones de política exterior que habían sido tomadas por la gestión saliente. En paralelo y muy respetuosamente, en el mismo texto le aseguró a cada uno de sus pares que aspiraba a mantener las vuelas relaciones bilaterales de amistad, cooperación, comercio e inversiones con cada uno de sus países,
En otras palabras, el análisis de las decisiones de política exterior del gobierno saliente ameritaba un examen que necesitaba extenderse más allá de la fecha límite para ingresar como miembro pleno a los BRICS a partir del 1° de enero de 2024.
Todos conocemos las urgencias que debió enfrentar el gobierno del Presidente Javier Milei al asumir, y con una actitud prudente, oportuna y sincera, informó a sus pares el interés en evaluar la situación. La Argentina mantiene relaciones diplomáticas bilaterales con todos y cada uno de los miembros fundadores del BRICS.
En el caso de China, por ejemplo, seguimos impulsando el aumento de los intercambios positivos entre ambas naciones con la aspiración de continuar avanzando en agendas mutuamente beneficiosas.
¿Es factible el avance de la relación entre China y el Mercosur a través de un Tratado de Libre Comercio?
La Argentina se encuentra dispuesta a abrir nuevos mercados y creemos que ello es mejor con el Mercosur que sin él. Nos hemos asociado al bloque para insertarnos en el mundo con un mayor peso específico y, claramente, el perfil es de polo de producción de agroalimentos de alta calidad. En ese sentido, la complementariedad de nuestro país con China se verifica también en nuestros socios Mercosur.
China siempre ha sido una contraparte debatida en el seno del Mercosur, y lo es por dos razones sencillas. En primer lugar, porque es un centro de consumo cada vez más gravitante y un centro de producción de tecnologías claves, lo cual nos orienta como economías hacia esa latitud. En segundo lugar, se debate en el seno del Mercosur porque, en tanto unión aduanera, los Estados Parte nos hemos obligado mediante el Tratado de Asunción y la Decisión 35/00 a negociar en conjunto. Así lo hacemos con UE, con EFTA, con Emiratos Árabes Unidos, y así lo hicimos con Singapur.
Las conversaciones hacia una negociación de Acuerdo de Libre Comercio pueden producirse e incluso resultar fructíferas en la medida en que haya consenso en el seno del Mercosur para avanzar y, como condición sine qua non, en la medida en que tanto el Mercosur como China puedan vislumbrar un acuerdo balanceado y mutuamente beneficioso. Luego radicará en la virtuosidad de los negociadores determinar qué significa balanceado y mutuamente beneficioso para cada parte y establecer criterios comunes.
¿Existen requerimientos formales por parte de las contrapartes chinas por los proyectos de infraestructura demorados en Argentina, como el de las represas en Santa Cruz?
No existen requerimientos formales. Sí existe una coincidencia entre ambos gobiernos sobre la necesidad de dar cumplimiento a los compromisos asumidos en el marco de las leyes y regulaciones aplicables. Los proyectos de infraestructura son varios y el panorama difiere según el caso. No es posible generalizar ya que muchos de ellos han sido finalizados con éxito hace años, como la modernización del Belgrano Cargas o la renovación de todos los coches de tren del AMBA. Estos dos casos son hitos en la cooperación mutuamente beneficiosa entre nuestros países.
En el caso puntual de las represas, la administración del Presidente Milei heredó una obra en estado de parálisis total con una deuda cuyo monto primero hubo que determinar entre todas las partes involucradas. No hay que olvidar que son Uniones Transitorias de Empresas, es decir, hay varias corporaciones de nacionalidad china y argentina involucradas, además de los bancos y de las aseguradoras que están detrás de los desembolsos, e incluso las administraciones gubernamentales. Es natural, y así lo entiende la Parte china también, que una nueva administración necesite de tiempo para determinar las causas de la suspensión de obras, realizar un inventario de lo que hay y lo que falta, y luego definir cómo seguir hacia adelante. Es interés de ambos gobiernos continuar y concluir esta obra, que tiene dimensiones monumentales. Aspiramos a que en no mucho tiempo tengamos buenas noticias en este aspecto.
Usted es un diplomático de carrera con experiencia en la posición de Embajador en países como Canadá y Trinidad y Tobago, ¿qué diferencia encontró al llegar a un país como China donde el Embajador anterior había sido elegido políticamente por su afinidad con el país de destino? ¿Cómo cambia la gestión de un Embajador de carrera a uno político?
La relación entre la República Argentina y República Popular China está consolidada y basada en pilares robustos. Estos hitos trascienden ámbitos y características personales de aquellos que tenemos la consecuente responsabilidad de continuar promoviendo el camino de amistad y trabajo conjunto de nuestros pueblos. Creo que, desde la variedad de características que pueden individualizar la identidad de un Embajador Argentino, es importante destacar la experiencia que un diplomático de carrera puede aportar en materia de conocimientos en múltiples niveles, tomando en cuenta la cantidad de destinos y de tareas en Embajadas y Consulados que nutrieron su experiencia.
Creo que nada obsta a que los Embajadores políticos puedan desempeñar excelentes gestiones, algo que es fácilmente comprobable a través de la historia de nuestras relaciones bilaterales. Personalmente, soy muy respetuoso de las gestiones de mis predecesores desde el año 1972 en que se abrió la Embajada. Todos y cada uno de ellos han realizado aportes y contribuciones a la relación bilateral.
Este año cumplimos 52 años de relaciones diplomáticas y 10 años desde la suscripción de la Asociación Estratégica Integral. Nuestros vínculos son cada vez más fuertes, no solo en los aspectos económico-comerciales derivados de nuestra complementariedad, sino también en los vínculos de amistad y cooperación que unen a ambos países en materia cultural, deportiva, científica y académica, entre otras. Todo esto que he recibido como corolario del trabajo conjunto entre China y Argentina, me enorgullece y me genera un gran entusiasmo para continuar impulsando el bienestar de nuestros pueblos.
Co-fundador de Reporte Asia.














