Corea del Sur y Estados Unidos acordaron trabajar juntos para concretar un acuerdo amplio sobre los nuevos aranceles estadounidenses y la cooperación económica e industrial antes del 8 de julio, cuando finaliza la moratoria de 90 días impuesta por el presidente Donald Trump sobre los gravámenes recíprocos. Así lo confirmó el ministro de Economía y Finanzas surcoreano, Choi Sang-mok, tras una ronda de conversaciones de alto nivel celebrada en Washington.
Según detalló Choi en una conferencia de prensa desde la embajada surcoreana, el acuerdo en discusión abarcará cuatro áreas clave: medidas arancelarias y no arancelarias, seguridad económica, cooperación en inversión y políticas monetarias. A partir de la próxima semana, comenzarán las negociaciones técnicas entre el Ministerio de Comercio, Industria y Energía surcoreano y la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR), mientras que el jefe del USTR, Jamieson Greer, viajará a Seúl para mantener nuevos encuentros al margen del foro APEC, previsto para el 15 de mayo.
El avance se produjo tras una reunión de 85 minutos entre Choi, el ministro de Comercio Ahn Duk-geun, el secretario del Tesoro Scott Bessent y Greer, en el marco de las llamadas consultas «dos más dos». Las autoridades surcoreanas señalaron que, a diferencia de encuentros anteriores, esta vez se definió una hoja de ruta clara para las futuras conversaciones, que apuntan a evitar el impacto total de los aranceles impuestos por Washington.
La administración Trump impuso, en abril, aranceles recíprocos del 25 por ciento a Corea del Sur, aunque luego los suspendió temporalmente. Gravámenes similares sobre automóviles entraron en vigor el 3 de abril, y otros sobre componentes están programados para mayo. La delegación surcoreana solicitó exenciones específicas, argumentando que las medidas podrían dañar gravemente a su industria automotriz y afectar negativamente la cooperación económica bilateral.
Choi explicó que también se abordaron temas de política monetaria y se acordó que el Ministerio de Finanzas surcoreano y el Departamento del Tesoro estadounidense se encarguen de las consultas correspondientes. Además, Seúl pidió comprensión respecto a sus limitaciones internas, aludiendo a la agenda legislativa, las leyes comerciales nacionales y la proximidad de las elecciones presidenciales del 3 de junio, que siguen a la destitución del presidente Yoon Suk Yeol en diciembre.
Por su parte, Bessent calificó las conversaciones como “muy exitosas” y señaló que el progreso podría estar dándose “más rápido de lo esperado”. Destacó que la parte surcoreana llegó con “la mejor estrategia” y que ahora resta ver cómo se implementa.
Uno de los temas clave presentados por Corea del Sur fue la propuesta de colaboración en la industria de la construcción naval, que incluye desarrollo de capacidades en EE. UU., inversión tecnológica y oportunidades conjuntas. Aunque no se discutieron los costos de defensa, se percibe que el enfoque de Trump, presentado como una “ventanilla única”, podría ampliar el alcance del acuerdo más allá del comercio.
Ambas partes valoraron positivamente el tono ordenado y cooperativo de las conversaciones, que buscan encaminar un acuerdo que evite la reactivación de medidas arancelarias y preserve la estabilidad de una relación estratégica clave en el contexto económico global.













